13 marzo, 2013

Zugaza: «¿Por qué el Prado debe tener tres millones de visitantes?»

«Bodegón con cuatro racimos de uvas», de El Labrador. Perteneció a la colección Naseiro

Los grandes maestros de la Historia del Arte dejan paso en el Prado este año, al menos hasta otoño, a curiosidades y revisiones de su propia colección. No hay dinero para megaexposiciones monográficas como las que se han hecho en los últimos años: Rubens, Ribera, Sorolla, Rafael, Van Dyck… El anoréxico presupuesto que ahoga no sólo al Prado, sino a todas las instituciones culturales españolas, no permite mantener relevantes muestras previstas: tesoros de Japón, Lucian Freud… Son tiempos de austeridad y, por tanto, para agudizar el ingenio. También, una buena ocasión para descubrir artistas (casi) desconocidos.

“De sus trece obras atribuidas, el Prado reúne once en esta muestra”

Es el caso de Juan Fernández «El Labrador», a quien se dedica la primera exposición que inaugura el Prado este año (la dedicada a Van Dyck se cierra el próximo día 31). Hasta hace unas décadas solo una obra estaba atribuida a El Labrador: una naturaleza muerta que se halla en la colección de la Reina de Iglaterra. Hoy son trece. De ellas, once cuelgan en la primera monográfica dedicada a este artista, comisariada por Ángel Aterido, y que puede visitarse en el Prado hasta el 16 de junio.

Un maestro del bodegón

El museo cuenta con 5 obras de este enigmático pintor: un florero, que se adquirió en los años 40 como obra de Zurbarán, y cuatro naturalezas muertas con uvas, que pertenecían a la colección Naseiro. En 2006, el Prado recibió 40 obras del polémico expolítico, adquiridas por el BBVA y entregadas al Estado comodación en pago de impuestos. Hace unos días hemos sabido queLuis Bárcenas vendió cuatro cuadros a Rosendo Naseiro.

“A Juan Fernández le llamaron El Labrador por su origen campesino”

Si hablamos de El Labrador, muy pocos lo situarían como uno de los grandes maestros del bodegón del siglo XVII. Sus referencias biográficas son tan escasas como sus obras. Sabemos que se llamaba Juan Fernández y que el sobrenombre de El Labrador se debe a su origen campesino. Se especula con que incluso fuera analfabeto y ni siquiera supiera escribir. No sabemos cuándo ni dónde nació. Hay quien lo sitúa en Extremadura. Hacia 1630 surgen las primeras referencias de este misterioso y enigmático pintor, de una gran sensibilidad, al que se referían como un «pobre diablo»: no debía ser muy lustroso.

Obsesionado con las uvas

Fue criado de un noble italiano, Giovanni Battista Crescenzi, marqués de la Torre, considerado «elmejor cazatalentos de especialistas en naturalezas muertas» de la época y que tuvo gran influencia artística en la Corte de Felipe III y Felipe IV. Cuentan que El Labrador se marchó a vivir al campo y que tan solo iba a la Villa y Corte una vez al año (en primavera, por Semana Santa) para entregar sus pinturas y aceptar encargos. La humildad de su vida y de sus bodegones contrasta con sus refinados clientes: el Rey Carlos I de Inglaterra, la Reina de Francia Ana de Austria… Siglos después, Vladimir Nabokov lo citaría en una de sus novelas, «Ada o el ardor».

“Zeuxis moderno, pintó uvas en todas sus formas y variedades”

Las uvas casi monopolizan la escasa peroexquisita y seductora producción de El Labrador. Pintó obsesivamente uvas y más uvas -todas su variedades-, en racimos dobles y cuádruples, con hojas y sarmientos o simplemente colgados de una cuerda. Es unZeuxis moderno. Zeuxis de Heraclea fue unartista griego del siglo V a.C. que llegó a pintar las uvas con tal exactitud que los pájaros acudían a picarlas creyendo que eran auténticas. Las de El Labrador son también de un gran realismo, muy detallistas, con una iluminación naturalista heredada de Caravaggio, pero sin referencias espaciales, que sí vemos en otros maestros del bodegón, como Sánchez Cotán, quien «encerraba» sus naturalezas muertas en unas ventanas.

Próximas exposiciones

Las próximas exposiciones del Prado son «El trazo español en el British Museum. Dibujos del Renacimiento a Goya» (la inaugurará Doña Letizia el próximo día 19) y «La belleza encerrada», comisariada por Manuela Mena, con 150 pinturas de las colecciones del museo con un nexo común: el formato íntimo del cuadro de gabinete y del boceto preparatorio. Preguntamos al director del Prado, Miguel Zugaza, si no teme que con estas muestras de menor tirón mediático baje mucho el número de visitantes este año, pese a que en 2013 el Prado abre los lunes. El año pasado cerró con 2,8 millones de visitas.

“Velázquez, El Greco y El Bosco llegarán al Prado en el futuro”

«¿Por qué el Prado debe tener 3 millones de visitantes?», se pregunta Zugaza. ¿Quizás porque el Ministerio de Cultura exija a los museos récords anuales de visitas?, le devolvemos la pregunta. «No vamos a decepcionar por tener menos visitantes. No es malo que ahora miremos más a nuestra colección. Hay una oferta expositiva muy amplia en Madrid. Por tanto, no te sientes obligado a hacer ese tipo de exposiciones», apunta el director del Prado. Eso sí, saca pecho cuando nos dice que no faltarán nombres propios en el futuro: en otoño de este año, los últimos retratos de Velázquez; en 2014, El Greco, y en 2016, el Prado aspira a hacer la gran exposición del V centenario de la muerte de El Bosco.

Por Natividad Pulido de ABC.