22 marzo, 2012

Voluntad, enforque y motivación: recursos intangibles de la seguridad

Diría que uno de los hallazgos más gratificantes de mi andadura por el mundo de la seguridad ha sido aprender, y entender, la importancia de la voluntad para realizar mis objetivos, conseguir mis propósitos, y por qué no, alcanzar mis sueños. He comprendido que, si realmente se tiene ganas de ello, los límites y las limitaciones pueden atenuarse y hasta, en ocasiones, desaparecer. Y como consecuencia, la voluntad conquistada nos puede gratificar volviéndonos más luchadores, tornándonos más cercanos e, incluso, convirtiéndonos en mejores personas. Sin olvidar la suerte, para unos, o la intercesión de Dios, para otros. Como telón de fondo, un factor determinante en el éxito de nuestra labor, los recursos tangibles con los que contamos, tanto cuantitativos como cualitativos.

Desde la antigüedad, la seguridad ha sido considerada una necesidad básica. Tal es así, que ya se mencionaba en los testimonios escritos más tempranos. Dan fe de ello los primeros códigos legales, como el sumerio (3000ac) o el de Hammurabi (2000ac).

jesus-alcantarilla-diazUn experto y académico de la seguridad, el profesor Giovanni Manunta, consultor y profesor de seguridad de la Cranfield University, establece los nuevos escenarios de la seguridad contemporánea en su obra La Seguridad: una introducción. Esa misma seguridad con los que lidiamos diariamente en nuestros centros.

“La seguridad es hoy en día una profesión compleja de funciones especializadas. Nuevos sistemas de comunicación, biométricos, de detección y tecnologías informáticas han añadido nuevas herramientas al arsenal de la seguridad, que hasta los tiempos recientes estaba basado en armas, trampas, cerraduras, cajas fuertes, puertas blindadas y barrotes. Toda esta nueva parafernalia que la ingenuidad humana ha concebido (cajas fuertes y cerraduras electrónicas, sistemas de alarma, circuitos cerrados de televisión, equipos de contravigilancia, etc, son ahora los nuevos ingredientes de los programas de seguridad. (…) Pero todavía, debería ser reconocido que la tecnología, aunque importante y sinérgica con la aplicación de los principios de la seguridad, no ha añadido ningún nuevo concepto a aquellos ya conocidos anteriormente”

En seguridad, la triada Valor-Protector-Amenaza es, a la vez, fuente de retos y oportunidades. Tendemos a pensar que, cuanto más abundantes sean los recursos tangibles que tengamos a nuestro alcance –organizativos, técnicos y humanos (O-T-H)-, menores serán los riesgos a los que tendremos que hacer frente.

Sin embargo, y a raíz de las palabras del profesor Manunta, me permito compartir una reflexión. Más allá de los avances tecnológicos y la proliferación y diversificación de los recursos(O-T-H), sus sinergias serían menos efectivas si los responsables de la seguridad no contásemos, entre otros recursos intangibles, con una voluntad decidida, un enfoque con profundidad de campo y una motivación inasequible a los desalientos(V-E-M).

A bote pronto, y aún a riesgo de suscitar discrepancias, pienso que los recursos intangibles son el baluarte desde los que se articulan y proyectan los integrados en la tríada (O-T-H).

Desde un punto de vista conceptual, los recursos para ser aceptados como tales, es decir, como dispositivos adecuados para dar respuesta a las necesidades de nuestras organizaciones, han de cumplir tres propiedades: que sean útiles, que estén disponibles y que sean limitados. De la última propiedad, no hay dudas, por la finitud inherente a la naturaleza humana y sus entornos. Sin embargo, la magnitud, el desarrollo y el impacto de los dos primeros sí que están a nuestro alcance como profesionales de la seguridad. Es más, me atrevería a decir que podemos ser verdaderos artífices de entornos de seguridad de calidad monitorizando los vectores utilidad y disponibilidad, ya que se hallan a nuestro alcance.

Como vosotros, asumo, no sin reticencias y presentando batalla cuando la ocasión es propicia, la limitación de los recursos que tengo a mi disposición. Pero esta realidad, en lugar de vivirla como una desventaja me motiva para velar por el desarrollo e implantación de “buenas prácticas” y a no dejar mis programas de “entrenamientos” o “contramedidas” inconclusos. Al tiempo, no cejo en el empeño de encontrar fórmulas para mejorar los resultados, con herramientas innovadoras, o con nuevos usos de herramientas clásicas. Dicho metafóricamente, busco obtener los mejores resultados en cada escenario. Aquilatando los recursos que integran la tramoya, la maquinaria invisible al público, pero que permite que la función se lleve a cabo siguiendo el guión previsto.

Otros recursos intangibles, y de alto impacto, como el compromiso, la ilusión, la empatía, etc, acaban configurando una fórmula para alcanzar la mejora continua de los procedimientos operativos. Generando la confianza de que lo evidente corresponde a una realidad múltiple y compleja, que en la mayoría de ocasiones es invisible a los ojos, pero perceptible en el ambiente.

Desde mis inicios en el mundo de la seguridad, supe que era necesario aunar los recursos tangibles con los intangibles, no sólo para el diseño y la elaboración de los programas de seguridad de las organizaciones en las que desempeñamos nuestra labor, sino también para elaborar sistemas de evaluación, de escaneo de procedimientos, para minimizar las vulnerabilidades y amenazas que se ciernen sobre ellas.

En definitiva, considero que la adecuada activación de los recursos intangibles imbricados en los recursos tangibles, permiten:

  • Mantener el equipo de seguridad cohesionado, enfocado, motivado y alegre.
  • Mejorar los procesos de diseño y gestión de la seguridad para desactivar los errores provocados por hábitos inapropiados.
  • Obtener la colaboración intragrupal necesaria para superar las debilidades enquistadas en el ámbito de la seguridad.
  • Retroalimentarla organización con aprendizajes en tiempo real.

Para finalizar, ya propósito de lo hasta aquí expuesto, quiero compartir algunas cuestiones para seguir aprendiendo con vosotros:

  • ¿Una gran cantidad de recursos tangibles equivale, necesariamente, a un mayor grado de seguridad? O dicho de otra manera, ¿cuál es el umbral crítico en lo relativo a los recursos –tangibles e intangibles- que nunca se debe traspasar?
  • ¿Cuáles serían los recursos tangibles incluidos en la tríada (O-T-H) que consideráis fundamentales para el desarrollo de vuestra labor?
  • ¿Cuál serían los recursos intangibles que añadiríais para reforzar la figura y las funciones de los responsables de la seguridad?
  • ¿Cuáles serían los indicadores que nos permitirían comprobar el efecto de los recursos intangibles en la gestión de la seguridad?