27 noviembre, 2013

“Velázquez fue un revolucionario”

64016cd75d1a6e8341f259886d8c49a1Jaume Plensa (Barcelona, 1955) ha sido reconocido con el Premio Velázquez de Artes Plásticas, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con una dotación de 100.000 euros. El escultor catalán es uno de los artistas más internacionales de nuestro país, especialmente conocido por sus obras de arte público y muy vinculado a la poesía. Su trabajo destaca la importancia del individuo como una geografía en tránsito, como una isla en un océano común.

“Es un momento de la sociedad muy ruidoso, en el que hay mucha información y uno no sabe si sus ideas son suyas o es un eco de otras que van llegando, es importante hablar con el interior de uno para hablar con tus pensamientos, por eso le doy tanta importancia al individuo dentro de la comunidad”, reconoce el artista a El Confidencial nada más saberse su premio.

“Ha sido una sorpresa y es un honor porque es un premio que respeto mucho. Formar parte de ese apellido es un lujo. Además, valoro mucho a los artistas premiados en las anteriores ediciones”, explica. Los últimos diez galardonados con la máxima recompensa de las artes plásticas de Iberoamérica (salvo 2012, que no se concedió) son Artur Barrio, Doris Salcedo, Antoni Muntadas, Cildo Meireles, Luis Gordillo, Antonio López, Juan Soriano, Pablo Palazuelo y Antoni Tàpies.

El jurado ha destacado en su fallo “la coherencia de una trayectoria en la que ha renovado en profundidad el lenguaje plástico de la cultura, integrando poesía y conceptualización con propuestas de gran intensidad estética”.

Su obra siempre ha estado al servicio de las ideas, de ahí que haya recorrido diversos territorios técnicos. Empezó con la forja de hierro hace tres décadas y ha llegado a manipular el cristal, la resina, las luces e, incluso, los sonidos. “Para cualquier artista, sobre todo español, que hemos nacido y crecido a su lado, es un orgullo y un placer. Velázquez, pintor, fue quien mejor entendió el espacio. Las Meninas es un alarde de espacio virtual. Seguimos en ello después de tantos siglos, fue un revolucionario”, reconoce a este periódico.

Cuenta que la semana pasada estuvo en Chicago dando una conferencia sobre su trabajo. Suele ilustrarlas con imágenes de su obra, pero nunca sabe cuál eliminar. “Es un calvario, no me atrevo a sacar ninguna”. Resume de esta manera su evolución: “Es una trayectoria geológica, son capas que se superponen y cualquiera de esas obras ha sido imprescindible para la siguiente, con sus errores y en sus aciertos. La mejor obra es la que aún no he hecho. Esa es la zanahoria que persigues, lo que te mantiene activo”, cuenta a este periódico.

La obra de Plensa siempre ha transitado por distintos territorios técnicos, como decimos, pero el cuerpo humano ha sido siempre el lugar común de todas las propuestas. Ya sea por referencia, ausencia o presencia. “Insisto en volver a introducir la belleza en la obra de arte. En mi caso lo hago desde el viaje interior, desde el silencio. Descubrir los paisajes del mundo del sueño”, aunque advierte que no se deben confundir sus palabras con una tendencia surrealista.

“Pasamos muchas horas delante del espejo y tal vez lo que más conocemos sea el reflejo de nuestra propia imagen. De pequeño me fascinaba Peter Pan, porque perseguía a su propia sombra para coserla a sus pies. Pues creo que a la sociedad debería aprender a coserse la sombra a sus pies”, reflexiona.

La palabra es otra de sus fuentes fundamentales de inspiración. “El poeta ha sido fundamental en la transformación de la sociedad”.

 

 

por PEIO H. RIAÑO, EL CONFIDENCIAL