9 diciembre, 2013

Valencia ultima el proyecto de un centro de interpretación de Sorolla

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Generalitat y Bancaja apoyan un plan al margen de la casa-museo de Madrid

La Fundación Bancaja y la Generalitat valenciana han unido sus fuerzas para sacar adelante un proyecto museístico del que ambos podrían sacar réditos. Se trata de reconvertir las enormes instalaciones culturales que tiene la entidad en Valencia en un centro de interpretación de la obra de Joaquín Sorolla (Valencia, 1863- Cercedilla, 1923). Para ello, se pretenden reunir unas 100 obras del artista, dispersas en colecciones valencianas, tanto institucionales —Diputación, Ayuntamiento o Ministerio de Cultura, titular del Museo de Bellas Artes San Pío V— como privadas. El Museo Sorolla de Madrid, al margen.

De este modo, la Fundación Bancaja, propietaria de 16 lienzos, podría garantizar su continuidad, tras la intervención estatal de Bankia y sus severos problemas financieros. Una situación agravada por el elevado coste de mantenimiento de la infraestructura de 12.000 metros cuadrados, ubicada en pleno centro.

Juega a su favor el recuerdo de la gente, que asocia la entidad a Sorolla, gracias a la exposición Visiones de España, que albergó los murales del pintor, de la Hispanic Society de Nueva York, vista en 2007 por 875.000 personas.

El pintor es profeta en su tierra, aunque dejara su legado en Madrid, y su nombre supone un reclamo para muchos ciudadanos. En la entidad consideran que la venta de entradas, aunque fuera a un precio bajo, aliviaría sus exhaustas arcas.

La Generalitat, por su parte, presentaría un popular proyecto como propio en una época sin inauguraciones de campanillas que llevarse a la boca. De hecho, la Consejería de Cultura lleva la voz cantante en las negociaciones. Un portavoz asegura que los primeros contactos han sido muy positivos, si bien han trascendido ciertas reticencias del Ayuntamiento, que ya intentó su museo Sorolla, y no se ha aclarado si Bellas Artes está dispuesto a dejar sus sorollas. No hay nada cerrado. Se ultima la redacción de un protocolo de actuación y se está optando por una fórmula más abierta que la del museo, como es la de un centro de interpretación.

Por Ferrán Bono para El País