3 junio, 2014

Una ventana de arte ruso con vistas a Picasso

EL MUSEO ESTATAL DE SAN PETERSBURGO ABRIRÁ SU PRIMERA SEDE EUROPEA EN MÁLAGA

La elección de Málaga como primera sede internacional del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, anunciada ayer por sorpresa, ha supuesto una réplica de menor magnitud que el terremoto que en los círculos artísticos significó el anuncio en diciembre de que la ciudad contará con su propioMuseo Pompidou. La urbe que durante años se publicitó exclusivamente como destino de sol y playa constata una diversificación de su marca. La continua ampliación de su oferta cultural y su apuesta por las nuevas tecnologías ha mejorado su posicionamiento internacional y está seduciendo a grandes firmas. Una estrategia que ha revalorizado a la urbe frente a otras que parecen haberse relajado ante su mayor poderío en patrimonio y que, a pesar de la sombra alargada de algunas decisiones polémicas, ve cómo los indicadores económicos comienzan a avalar este cambio de rumbo.

La transformación de la capital costasoleña se evidencia con un dato contundente: los metros cuadrados de espacios expositivos han pasado de 457 en junio de 1995 a 23.095 en noviembre de 2013. Un crecimiento descomunal, acompañado de una oferta de 27 museos para todos los gustos, y a la que se espera que se sume el futuro Bellas

El Pompidou

La guinda del pastel, que revaloriza la marca de la ciudad, es el hecho de que el prestigioso Centro Pompidou haya elegido Málaga como sede de su primera sucursal internacional, que se ubicará en el conocido Cubo de el Puerto.

La fórmula del «museo franquicia» es la misma que se ha empleado para que la ciudad también cuente –se espera que en el primer trimestre de 2015– con una «sucursal» del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo. La superficie expositiva estará ubicada en el reformado edificio de Tabacalera, cuyo destino final ha sido objeto de controversia en los últimos tiempos. Dispondrá de 2.300 metros cuadrados y 777 metros lineales para la exhibición de obras de arte, en los que se podrán apreciar una colección permanente y dos temporales, informa M. J. Garde.

En un lugar donde la figura del pintor Pablo Ruiz Picasso es omnipresente, con su Casa Natal y el Museo Picasso Málaga (MPM) como referentes, han ganado protagonismo propuestas generalistas como el Centro de Arte Contemporáneo (CAC), el Museo Carmen Thyssen o el Museo el Patrimonio Municipal (Mupam), junto a otras con un marcado carácter temático y etnológico, como el Museo del Vino, el Museo Taurino o el Museo de las Cofradías. Iniciativas pensadas para el visitante atraído por el folclore y las raíces culturales.

Arte urbano

La finalización del ejercicio 2013 trajo consigo un bombardeo de cifras positivas sobre la asistencia a las distintas salas, a las que se ha unido el impulso de un barrio de las artes en el corazón de la ciudad. Una fórmula que transformó las fachadas de dos edificios en lienzos para que los creadores urbanos Obey y D*Face plasmaran su arte.

La actuación en esta zona se suma a la «oxigenación» que en los últimos años se ha llevado a cabo en otras zonas del Centro de la capital malagueña y que se considera un factor de dinamización cultural clave. Peatonalización de calles, impulso del transporte público o desarrollo de puntos de recarga para coches eléctricos son acompañadas por un tímido impulso de la bicicleta.

Pero la apuesta de esta ciudad por la cultura como elemento de dinamización económica no esconde algunos errores que se han traducido en inversiones millonarias fallidas y que incluso han desembocado en los tribunales. Sin duda, la más destacable es la realizada en el Museo de las Gemas. Aproximadamente 30 millones de euros destinados a una iniciativa que se inauguró con vitrinas vacías y un tremendo escándalo que puso contra las cuerdas al alcalde, Francisco de la Torre. Otro borrón es el enquistado desarrollo del que fuera cine Astoria. Un espacio ubicado en la plaza de la Merced y en el entorno Picasso cuyo destino es opaco y cuya gestión ha sido cuestionada.

Pero la oferta cultural va más allá de los museos. La ciudad, según el consistorio, cuenta con más de 170 espacios dedicados a la exhibición, promoción y difusión de actividades y ocio.

Pero ¿qué impacto económico tiene esta fusión de los modelos cultural y turístico? La Fundación Ciedes, que aúna a las instituciones y los principales agentes económicos y sociales de Málaga, elaboró el informe «Cultura y Desarrollo: Impacto socioeconómico de Málaga 2016», de más de 70 páginas, en el que asegura que cada euro invertido en oferta cultural «puede generar de ocho a diez adicionales», a lo que añade su valor como generador de empleo y de la producción asociada a la inversión, que casi se triplicaría.

Festival de cine

En el Festival de Málaga el Cine Español tiene la ciudad su mayor altavoz mediático, aunque iniciativas menos comerciales, como el Festival de Cine Francés o el Festival de Cine Fantástico (Fancine), enriquecen la oferta. No obstante, su propuesta no puede rivalizar con los 160.000 espectadores y participantes, la recaudación en taquilla cercana a los 170.000 euros, las 370 películas programadas o el impacto económico directo de unos 2,3 millones de euros que aglutinó el primer evento en sus dos últimas ediciones.

El principal hándicap de la ciudad se halla en la escasez de un flujo de conciertos musicales de calidad, más allá de los esfuerzos que distintas salas privadas realizan para enriquecer las propuestas en este ámbito, al margen de los intérpretes de moda que suelen copar los escenarios públicos.

Por extraño que pueda parecer, la buena salud cultural de la ciudad es consecuencia, en parte, de los excelentes resultados turísticos registrados y que han situado a la capital malagueña como el destino urbano con mayor crecimiento. La necesidad de ofrecer al visitante algo más que sol y playa y seducir a turistas con diversas inquietudes es parte de esta intensa carrera. Ello se une a que Málaga ha mejorado recientemente su aeropuerto internacional con la inauguración de una nueva terminal de pasajeros y una segunda pista, convirtiéndose así en el tercero de España. La ciudad está conectada con más de 25 países de forma directa y más de un centenar de ciudades de todo el mundo. Este impulso se complementa con el tren de alta velocidad AVE, los cruceros y la estación en el Muelle 2, que permite que los cruceros de menor calado atraquen a escasos metros del centro de la ciudad. El cambio de fisonomía de Málaga se completa por una apuesta decidida por el modelo «Smartcity», donde la aplicación de las nuevas tecnologías a la vida cotidiana es el camino a seguir y un elemento que pueda convertir a la ciudad en centro de debate en este ámbito.

La iniciativa «Málaga Valley» concentra la aspiración de transformar la ciudad en un polo de referencia en Europa dentro del ámbito de las nuevas tecnologías. Una apuesta que ya ha seducido a compañías internacionales como Google, Indra o Huawei, lo que es un «reclamo» para atraer talento. Estas firmas se unen a otras con más años de implantación en la ciudad y que están ampliando sus plantas, como Ericsson o Fujitsu. La compañía japonesa fabricará en Málaga cajeros automáticos de última generación capaces de reconocer al usuario a través de la red sanguínea de las manos.

El concejal de Innovación y nuevas Tecnologías, Mario Cortés, querría «que la localización de compañías hubiese sido más rápida, pero nos encontramos en un entorno de crisis». Cortés destacó la importancia de la instalación del Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) y seis aceleradoras de empresas, «algunas de ellas de carácter totalmente privado». Ahí ubica el responsable municipal la principal barrera de España para ser competitiva en este ámbito: «No cala la filosofía del capital riesgo que ayude a despegar compañías. Personas que inviertan en una idea».

Por Pablo D. Almoguera en ABC.