13 octubre, 2015

Una nueva lectura del “divino” Morales

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Después de casi un siglo, este pintor del Renacimiento español vuelve al Prado con una gran retrospectiva en la que han colaborado, junto a la pinacoteca madrileña, el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC). Patrocinada por la Fundación BBVA, esta exposición sobre un pintor fundamental del siglo XVI español reivindica su figura como un virtuoso maestro de retablos y del pequeño formato como es la llamada pintura devocional, muestra al verdadero Morales y abandona los tópicos que han rodeado su figura desde el siglo XIX . En Madrid hasta el 10 de enero. En Bilbao, de 9 febrero a 16 mayo, y en el MNAC, de 16 junio a 25 septiembre

Casi ha tenido que pasar un siglo para que se haya podido hacer una monográfica de Luis de Morales (Badajoz, 1509-1586) (Museo del Prado, 1917), “organizar esta nueva monográfica ya entrado el siglo XXI es un dato revelador del lento discurrir del estudio del arte español; a cambio, dedicarle este proyecto conjunto por parte de algunos de los tres museos españoles más importantes es otro dato revelador de la estima actual hacia un artista tan original como olvidado”, afirmó el director del Museo del Prado Miguel Zugaza el día de la presentación.

La recuperación de este pintor fundamental del Renacimieno español es inseparable de la recuperación de la llamada Escuela española que tuvo lugar a partir del siglo XIX; primero fue Goya, un poco más tarde, el pintor de pintores, Velázquez, y a principios del XX, el Greco, por el que las vanguardias sintieron verdadera pasión. Y añade Miguel Zugaza: “En esta regresión hoy llegamos al origen, un poco más atrás, a las entrañas de la pintura religiosa del siglo XVI, de la mano de Luis de Morales”.

Hay muy pocos datos biográficos de este pintor, dónde se formó o sobre sus viajes, lo que sí se sabe es que hubo una amplia producción diseminada por toda la Península, que tuvo su epicentro en su región natal, Extremadura, y en concreto, en Plasencia, donde tuvo un gran taller. Se ha incluido a la entrada de la exposición un mapa realizado por Peridis que muestra el trabajo que realizó este pintor entre el Guadalquivir y el Duero.

“Con esta exposición hemos querido celebrar la calidad original de su arte y también la gran variedad de su pintura, rompiendo el tópico de un pintor con un estrecho repertorio temático”, comentó Zugaza sobre los fundamentos de esta monográfica.

Esta importane labor no solo se circunscribe a la exposición, sino que va mucho más allá en el gran estudio de investigación que se ha realizado en los años previos a la muestra dirigido por la jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimiento del Museo del Prado, Leticia Ruiz Gómez, y en el que han participado activamente los departamentos de Documentación y Restauración de la pinacoteca madrileña y los museos de Bilbao y Barcelona. Todo este trabajo de investigación y documentación se ha reflejado en el catálogo, que se ha convertido en la mejor y más actualizada monografía de Luis de Morales, editada en inglés y castellano.

“Esta exposición servirá también para reconocer el esfuerzo por parte del Museo del Prado por enriquecer la colección de Luis de Morales –afirmó Zugaza–. Entre 1992 y 2015 se han adquirido desde distintas procedencias 10 obras fundamentales del artista, las últimas en llegar han sido La Crucifixión y La Resurrección, donadas recientemente por Plácido Arango al museo y que se presentan al público por primera vez”.

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Luis Pardo, director general de la Fundación BBVA, destacó el hecho de que “concurra la circunstancia especial de que tres de los museos más emblemáticos de España, y con los que nos sentimos especialmente vinculados, coincidan en esta muestra. Y, sobre todo, que se restaure una especie de deuda con este pintor después de casi cien años”.

Por su parte, Javier Viar, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, afirmó que además de la gran satisfacción de haber podido participar activamente junto a dos museos extraordinarios en una exposición concreta, lo más reseñable es el hecho de la importancia que tiene “la recuperación que desde esta exposición se hace de Morales, un artista que siendo popular (hay pocas personas de mi generación o anterior que al oír su nombre no añade inmediatamente la palaba el divino), la mayoría de su obra haya permanecido en la sombra, en la penumbra, y solo una pequeña parte ha estado en la luz. Todos estas premisas hacen que este acercamiento nuevo, moderno, a gran escala, a la obra de Morales sea un acontecimiento muy singular”.

Por su parte, Josep Serra, director del MNAC, dijo que lo verdaderamente importante de exposiciones como estas es el trabajo de investigación que hay detrás y reivindicó “el trabajo que hacen los museos, desde el rigor y el sentido de la programación, de recuperación de artistas, a los que promueve nacional e internacionalmente, es decir, un trabajo que construye y que crea un vínculo entre la sociedad y los expertos”. Además, alabó el excelente montaje de la exposición, “tendríamos que fotocopiarlo en Barcelona porque es muy difícil de mejorar”.

La fortuna críticas de Luis de Morales

Para el director adjunto de Conservación e Investigación del Prado, Miguel Falomir, no son muchos los pintores españoles del Renacimiento anteriores al Greco que sean suceptibles de una gran exposición monográfica, Luis de Morales es uno de ellos. Un artista que ha “conocido sus momentos de fortuna, de gloria, y también momentos de baja fortuna crítica, pero estos pleamares y bajamares de su fortuna crítica dicen mucho de muchas cosas, de las cambiantes pretensiones de la obra de arte, de la propia evolución de la discplina del arte e, incluso, de la forma en que los españoles pensamos de nosotros mismos”.

Luis de Morales fue un pintor que disfrutó de la gloria y de la fortuna económica y profesional en vida y que en sus últimos años fue relegado al olvido. Palomino, el primer biógrafo de este artista, fue el responsable de que haya pasado a la posteridad con el sobrenombre de “el Divino”, un apelativo que hace hincapié en el contenido religioso de sus obras.

La imagen que ha perdurado de este autor va unida a su vez al sentimiento nacionalista que surgió en el siglo XIX en Europa y en España y que impregnó también la historia del arte; así, para alejarse de la idea de que el Renacimiento solo era italiano, se empezó a hablar del Renacimiento español con unas características propias, alejado del paganismo italiano y que en España era esencialmente cristiano y es “ahí donde la figura de Morales adquiría una importancia absolutamente fundamental”, afirmó Falomir.

Y es precisamente esa asociación entre el nacionalismo del siglo XIX y la defensa del cristianismo lo que culmina en la exposición que hace noventa y ocho años le dedicó el Prado, donde incluso se llegó a “deslizar algunas afirmaciones de tipo étnico, como que los tipos físicos arábigos-extremeños de Luis de Morales de alguna manera se ajustaban mucho más a lo que era la raza ibérica que los tipos italianizantes que mostraban otros pintores más cercanos al Renacimiento italiano”, prosiguió Falomir.

A partir de ahí la fortuna crítica de Morales se ha mantenido a lo largo del tiempo, ha formado parte de ese imaginario colectivo. Lo que faltaba hacer con Morales era inscribirlo dentro de lo que son las coordenadas de principios del siglo XXI, estudiarlo científicamente, mostrar al público al verdadero Morales, abandonando los tópicos que han rodeado su figura desde el siglo XIX hasta ahora, y esto es lo que hace esta gran retrospectiva.

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Para Leticia Ruiz, Luis de Morales fue un pintor fundamental del siglo XVI español y creador de una marca reconocible, que aparece muy pronto en numerosos inventarios de bienes, en muhos museos y coleccionistas, y que, sin embargo, es precisamente la gran popularidad de la que disfrutó desde muy tempranamente, la causa de esas derivaciones, de esas copias, de muy poquita calidad, y que ensombrecen a un notable pintor, poseedor de una técnica pictórica realmente extraordinaria, un virtuoso de la pintura”.

Un gran maestro de retablos

Morales, como casi la totalidad de los pintores españoles del siglo XVI, realizó muchos retablos, unos retablos que aunque se inspiraban en modelos italianos o flamencos supo dotarlos de una gran originalidad, personalidad y intensidas propias. Se sabe por la documentación conservada que durante cincuenta años llegó a realizar un total de 20 retablos y obras grandes de altar; de todos ellos, han llegado íntegros muy pocos, así que los pocos que se han conservado son verdaderas joyas.

También fue un pintor virtuoso en el pequeño formato, y son precisamente las llamadas piezas devocionales las que le convirtieron en un pintor “comercial” y muy popular. Cuando estamos delante de un Morales “estamos ante un producto de una enorme belleza, desde la elección de los materiales (como los robles bálticos de una enorme calidad), hasta el tratamiento técnico, una construcción muy minuciosa, donde nos encontramos con esas terminaciones en las que vemos cómo está pintado pelo a pelo, como decía Palomino ‘que da ganas de soplar esos cabellos’, es una pintura para muy cerca, fuertemente iluminada y con unos fondos negros, intensos, misteriosos”, explicó Leticia Ruiz sobre la calidad técnica del pintor.

La exposición está muy ajustada para mostrar una enorme variedad de registros y al mismo tiempo no cae en la repetición, que es lo peor que puede ocurrir con un pintor como Luis de Morales. Gracias al montaje han conseguido una atmósfera de quietud, de contemplación calmada, que es lo que ciertamente le va a la pintura expuesta en estas salas.

También hay que destacar la gran labor de restauración que se ha llevado a cabo por parte del museo del Prado y, sobre todo, por la restauradora Rita Cabrero. La mayoría de las obras expuestas pertenecen al Museo del Prado a las que se han sumado préstamos excepcionales como los del Museo de Bellas Artes de Bilbao y el MNAC de Barcelona, la catedral Nueva de Salamanca y alguno que ha llegado desde Portugal y distintas iglesias de Toledo o Madrid.

Los interesados en conocer todos los aspectos de esta exposición, recorrer los retablos que se encuentran en Extremadura todavía en los sitios para los que fueron pintados y saber mucho más sobre este pintor del manierismo español, podrá hacerlo en la próxima revista de noviembre, donde publicaremos un extenso reportaje escrito por un especialista en la figura del divino Morales, Rafael Japón. ¡No te lo pierdas, pídela en tu quiosco!

Por Ángela SANZ COCA en Descubrirelarte.es