16 mayo, 2013

Una montaña de escombros invadirá el pabellón español en Venecia

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Un buen montón de escombros esperará a los visitantes al pabellón español de la Bienal de Venecia, que se inaugura a finales de mes. Los está apilando allí la artista zaragozana Lara Almarcegui (1972), con ayuda del comisario Octavio Zaya. Una montaña de más de cuatro metros de altura ocupará casi todo el espacio principal del edificio, como en “los ingredientes de una receta de cocina”, según ha explicado esta mañana Almarcegui durante la presentación de su proyecto en la Casa de América de Madrid. La artista ha “deconstruido” el pabellón, uno de los 30 edificios nacionales que ocupan los Giardini en la ciudad de los canales, para introducir en el interior los materiales de los que se sirvió el arquitecto Javier de Luque para su construcción en 1922.

170 metros cúbicos de cemento, 85 de mortero, 152 de hormigón, 150 de grava… Almarcegui ha repasado la lista de los deshechos de construcción recogidos en la planta de reciclaje de escombros de Venecia, trasladados por barco al pabellón español y apilados en la “gigantesca montaña central” y en las aledañas, que se dispondrán dejando “casi un pasillo” para caminar por un paisaje que habla de “regeneración y decadencia urbanas”, según Zaya.

La propuesta, que ha precisado de una intervención para reforzar el suelo del complejo (“era necesario si queríamos que aguantase las más de cuatro toneladas de peso del conjunto y esperamos que dure por muchos años”, ha aclarado Almarcegui), se completa de un estudio sobre Sacca de San Mattia, una isla unida por un puente a la cercana Murano y que emergió de la laguna veneciana en los años setenta por la acumulación de los escombros de la construcción y de los deshechos de la industria del cristal de Murano. “Es el más bello descampado de la ciudad, con esas cuentas de colores que dan reflejos. Es el lugar en el que además se ensayan todos las ideas, descabelladas o no, para solucionar los problemas de Venecia”. Un estudio sobre este fenómeno social y geológico se colocará en el altillo del pabellón español.

Almarcegui descarta las dobles lecturas que quepa hacer sobre el hecho de que España envíe al mundial del arte contemporáneo un montón de escombros. “No se trata de una reflexión sobre la burbuja inmobiliaria, ni sobre la situación del país; desgraciadamente, problemas como esos los hay en todas partes y no solo España”, ha explicado.

Ciertamente, la búsqueda de la poética del escombro y la fascinación por los descampados (ha hecho guías sobre ellos, campañas para su protección y esta mañana ha asociado su mera idea con la palabra “posibilidad”) han caracterizado desde hace más de una década el trabajo derivado de conceptos como el land art de la creadora, que reside en Rotterdam y es una habitual del circuito europeo de exposiciones.

El proyecto, apoyado por Acción Cultural Española (AC/E), ha costado unos 400.000 euros, la mitad del coste del de Dora García de la última bienal.

Por Iker Seisdedos en El País.