23 junio, 2014

Una demanda planea sobre el futuro del tapiz que perteneció a Enrique VIII

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Sus dueños consideran que no ha estado en España tiempo para que sea inexportable y piensan recurrir la decisión ante la Justicia

El tapiz «San Pablo quemando los libros paganos», que perteneció a Enrique VIII y fue descubierto el pasado enero en una colección particular española, podría ser objeto de un pleito entre sus dueños y la Administración. El maravilloso tapiz bordado en oro, plata y seda antes de 1540, documentado en los inventarios reales británicos de Hampton Court, ha viajado estos días a Murcia, en cuyo Museo de Bellas Artes (Mubam) ha recalado hasta septiembre.

Ha sido allí donde ha saltado la noticia de que, aunque el Gobierno declaró inexportable la pieza el pasado febrero -es muy valiosa, única, y se emparenta con los tapices de Patrimonio Nacional de la colcción de María de Hungría-, es probable que esta decisión sea objeto de una batalla judicial.

Según el director del Mubam, Javier Bernal, que declaró a «La Verdad» que mantiene excelentes relaciones con la galería Coll&Cortés -los actuales dueños que compraron el tapiz al coleccionista español-, estos galeristas están pensando en plantar cara a la decisión de la Junta de Valoración y Exportación de Bienes Culturales, el órgano del Ministerio de Educación Cultura y Deportes para estos casos.

Con algunos matices, Nicolás Cortés, el galerista de la citada firma, ha confirmado la noticia a ABC: «Es verdad que en febrero declararon inexportable el tapiz definitivamente, pero ya ha pasado el periodo de seis meses de oferta de compra irrevocable». Se trata de un periodo en el que el Estado puede hacer una oferta sobre la obra que ha impedido salir para su venta.

Cortés no oculta su disgusto frente a un Gobierno «que es en exceso proteccionista, porque impide que se venda una obra de arte en el exterior, donde alcanzaría un alto precio, y tampoco tiene dinero para adquirirla con destino a las colecciones del Estado y nos aboca a una realidad de la que desaparece el coleccionismo».

La Junta de Valoración

«Parte del éxito de la oficina Coll&Cortés en Londres se debe a que muchos coleccionistas españoles compran fuera y dejan allí las obras porque el sistema que hay en España se ha cargado el coleccionismo. Cuando el Estado hace oferta tras prohibir la exportación no llega ni al 20% del valor», añade el anticuario.

Cortés se plantea varias opciones para revocar el criterio de la Junta de Valoración, que pertenece a la Secretaría de Estado de Cultura. El tapiz, según confirma, «viajará a Londres en septiembre, donde están interesados en su adquisición. El Gobierno inglés podría solicitar a España que permita la exportación de la obra (algo que Londres también hizo a petición española en el pasado con otra obra).

¿Pero no era el Metropolitan Museum el comprador que ya tenían ustedes? «Claro, el Metropolitan lo compraría ahora mismo, es un museo al que ya hemos vendido algunas piezas, lo mismo que al Louvre, somos la más importante galería española de arte antiguo». Al museo neoyorquino viajará el tapiz para participar en la muestra que se inaugura el 8 de octubre, titulada «Pieter Coecke van Aelst y la tapicería renacentista». Con el fin de incluirlo en ella quisieron comprarlo a finales del año pasado. La declaración de inexportabilidad paró la operación.

¿Pero cuándo supo la Junta que era obra de Van Aelst? «Se lo dijimos nosotros, que ya lo habíamos estudiado, cuando se supo [en enero pasado], porque creían que era un tapiz flamenco del XVI, ya que el propietario anterior no sabía lo que tenía», añade Cortés, que duda de algunos informes que maneja este órgano, «tan equivocados».

El argumento que sostiene el recurso de los anticuarios ante la Junta de Valoración será, por tanto, que el tapiz lleva en España solo desde 1972 y no ha formado nunca parte de una colección pública española. Y eso es cierto. Tal vez sea esa la oportunidad que el Gobierno ha dejado pasar al no ejercer el derecho de compra irrevocable.

Por Jesús G. Calero para ABC