17 septiembre, 2013

Una cantera de arcilla saca a la luz más de 600 huellas de dinosaurios

Dinosaurios

Los paleontólogos de la Fundación Dinópolis (Teruel) han dado con un inusual yacimiento: una auténtica mina de pisadas de dinosaurios, con más de 600 repartidas por una extensión de unos 1.200 metros cuadrados. El hallazgo es inusual por varios motivos, no sólo por la abundancia de icnitas (huellas fosilizadas) sino porque se han conservado durante más de 100 millones de años pese a que las pisadas quedaron marcadas en un terreno blando, arcilloso, en el que es muy difícil que se lleguen a conservar porque se deterioran con mucha rapidez.

Las condiciones climáticas, del terreno, y una buena dosis de fortuna permitió que esas huellas permanecieran protegidas. Solidificaron, se cubrieron posteriormente con otras capas de tierra que las recubrieron, y han sido descubiertas porque esa zona ha sido utilizada como cantera de arcillas. La explotación minera ha ido sacando arcillas para producción industrial y eso ha permitido dar con la capa en la que estaban las huellas.

La empresa minera, el aragonés grupo Samca, mantiene un acuerdo de colaboración con la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. Eso hace que se extreme la atención allí donde se extraen recursos mineros y se cree que puede haber algún resto paleontológico. Este fue el caso.

Tras dar con los indicios de icnitas, se comunicó a los científicos de Dinópolis y comenzó el trabajo de documentación y recuperación de estas huellas de dinosuario, que se ha realizado durante este verano.

Según han informado fuentes de la Fundación Dinópolis, este nuevo yacimiento de icnitas tiene una antigüedad de 111 millones de años. En sus 1.200 metros cuadrados de superficie se han localizado un total de 630 huellas de dinosuarios de diferentes tipos. Hay rastros de icintas tridáctilas, atribuidas a dinosaurios terópodos de hasta 14 metros de longitud, así como rastros de cuadrúpedos que, según los científicos, se trataría de una especie de dinosaurio saurópodo o tireóforo de entre 16 y 20 metros.

Las mismas fuentes han explicado que, entre otros avances científicos, los fósiles hallados en esta cantera han permitido identificar dos nuevos tipos de cocodrilos de más de 110 millones de antigüedad.

Por Roberto Pérez en ABC.