5 marzo, 2013

Una antológica muestra en Barcelona la obra de un Clavé que admiró a Picasso

Barcelona (EFE).- “Picasso cambió mi vida”, así se expresaba siempre el pintor Antoni Clavé, que en su obra siempre mostró admiración por la obra del artista malagueño y que ahora revisa la Fundación Vila Casas en una exposición antológica con motivo del centenario de su nacimiento. 

La exposición, que se exhibirá hasta el próximo 14 de abril en Barcelona, recorre el período anterior a la Guerra Civil española, el exilio en París, donde Clavé descubrió su personalidad como ilustrador y como pintor, así como su aproximación a la abstracción y las diversas técnicas que utilizó que le acercaron al dibujo, la escultura, la pintura, el ‘collage’, el ‘frottage’ o el grabado. 

El comisario de la exposición, Daniel Giralt-Miracle, ha resumido la figura de Clavé como la de “un artista marcado por el exilio, que para ganarse la vida tuvo que hacer de cartelista, de dibujante de cómic, de escenógrafo, un artista hecho a sí mismo, lejos de la tradición académica de muchos de los de su generación”. 

Ese mismo Clavé se impregna primero del París de artistas postimpresionistas como Soutine, Bonnard y Vuillard, hasta que el día del desembarco de Normandía, en 1944, Picasso le invita a su estudio junto con otros dos artistas catalanes. 

“Lo que tenía que ser una visita de cortesía se convirtió en una visita de cuatro o cinco horas, en la que Picasso les enseñó lo que estaba haciendo, una lección de arte que fascinó al joven Clavé y que marcaría su obra posterior, le introduciría en la postfiguración e iniciaría en la abstracción”, señala Giralt-Miracle. 

El recorrido expositivo se inicia con las obras de la figuración expresionista que practica en los años 30 en Barcelona, que cambiará cuando desarrolle su obra como dibujante e ilustrador en París en los años 40. 

En las siguientes salas se muestran las obras más claramente picassianas, en las que no sólo se ve la influencia desde un punto de vista conceptual sino también estilístico y que Clavé traduce en “una gran libertad compositiva y formal, en la espontaneidad para definir las formas y en el uso del color, así como en la selección de las temáticas, que incluyen arlequines, personajes circenses, tauromaquia o naturalezas muertas”. 

Todavía bajo la influencia de Picasso, en los años 50, Clavé se fue introduciendo progresivamente en la abstracción con una de las series más destacadas de su obra, los reyes de la baraja y los guerreros. 

Imbuido totalmente de la abstracción, el artista realizó a finales de los años 50 y principios de los 60 sus relieves y los papeles estrujados, al tiempo que fue ampliando el formato de las telas gracias a las posibilidades espaciales que le ofrecía el nuevo estudio adquirido en Saint Tropez. 

La última sala de la exposición ilustra dos momentos de resurgimiento, de estallido de creatividad y renovación en el lenguaje en un Clavé ya octogenario, a raíz de sendos viajes a Japón y Nueva York, recuerda Giralt-Miracle.


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