23 marzo, 2011

Un sueño hecho realidad

El hilo conductor de PROTECTURI es la profesionalidad, la transparencia, las ganas y la ilusión de todos sus  integrantes. Hace un tiempo, un grupo de profesionales sentimos la necesidad de crear una asociación cuyos objetivos fuesen, entre otros, desarrollar la prevención y la protección del PH, aunando las inquietudes individuales y colectivas. Asimismo, quiero destacar la labor de todos los integrantes de la asociación, y para ello sirvan los primeros párrafos que he escrito en Cuadernos de Seguridad, y que antes de que salga publicado quiero compartir con mis amigos y socios de Protecturi.

Hace unos días disfruté, una vez más, de la película “Los santos inocentes” basada en la novela homónima de Miguel Delibes. Por alguna extraña relación, a medida que se sucedían los fotogramas, más claramente percibía que nuestro sueño, el sueño de PROTECTURI, se iba haciendo realidad. La aparente sencillez del planteamiento cinematográfico y la densidad de la trama, me sugirió un paralelismo con nuestra actividad cotidiana. La belleza serena y esencial de las dehesas extremeñas (los activos que custodiamos) como escenario de complejas interacciones entre sistemas de actuación con objetivos diferenciados (sistemas organizativos de los centros).

La misión de PROTECTURI es la de generar un status quo profesional en la prevención y la protección del PH. Y no importa si se empezó a gestar en Barcelona, Málaga, Murcia, A Coruña… Estoy convencido de que podría haber surgido en Bilbao, Madrid, Valladolid, Valencia, o en cualquier otra ciudad que hubiera acogido una reunión de trabajo de los profesionales de la seguridad del PH. Si importante son los inicios, más determinantes son los procesos ulteriores. Y es ahí donde debemos centrar nuestra atención y enfocar nuestros esfuerzos.

Todos los integrantes de PROTECTURI aportamos un valor añadido, más allá de nuestra profesionalidad: somos unos enamorados del PH. Somos conscientes de la riqueza colectiva, de las expresiones artísticas más dignas, de la aportación histórica de todos a la cultura universal, tal y como recoge la normativa vigente. Las medidas de protección y fomento establecidas sólo tienen sentido si, al final, conducen a que un número cada vez mayor de ciudadanos y ciudadanas puedan contemplar y disfrutar los activos exhibidos en nuestro país.

Azarías, el amaestrador de pájaros, uno de cuyos desvelos era cuidar a sucesivas “Milana Bonita”, me hace evocar nuestras “Milanas” particulares, los activos que protegemos. Desde la plataforma que nos brinda PROTECTURI deberíamos promover -individual y colectivamente- el respeto por el trabajo -propio y ajeno-, el rigor en la aplicación de los protocolos, el intercambio de conocimientos generados en nuestra área profesional, y tantas otras acciones más.

Estoy convencido de que PROTECTURI nos ayudará a desarrollar un entorno presencial y virtual en el que desarrollar los ejes de nuestro sector, programas de mejora, foros de debate, etc. Yo me atrevo a avanzar tres de estos ejes que considero fundamentales:

a. Conceptualización. Los profesionales de la seguridad, como los de cualquier otro ámbito, debemos estar atentos a las actualizaciones sectoriales con el fin de integrar los avances organizativos, técnicos y humanos, acordes con las particularidades y las necesidades de nuestra organización.
b. Contextualización. Los tres factores que definen el contexto en seguridad patrimonial (valor-protector-amenaza) deben estar sometidos a un análisis permanente que nos permita generar soluciones para los nuevos escenarios profesionales.
c. Metodología. Es necesario aunar en un enfoque convergente la teoría y la práctica, para minimizar los efectos negativos de los posibles desencuentros entre los diferentes agentes que interrelacionan en cada uno de los equipamientos patrimoniales. Y consecuentemente, localizar las oportunidades de mejora que se esconden tras ellos. Para ello, deberíamos desarrollar una metodología colectiva de trabajo útil a todos los profesionales del PH, con vocación futura de ir más allá. Que nos permitan intercambiar, generar y evaluar propuestas, programas o iniciativas, desde un marco común.
Asimismo, quisiera recordar tres actitudes de tres personajes de “Los santos inocentes” que se me antojan correlatos de nuestro devenir profesional:

La honradez y el compromiso profesional y personal de Paco el Bajo, puestos a prueba escena tras escena.

El instinto de superación de Nieves, la hija de Paco y Régula, orillando las dificultades del entorno.

La dedicación de Azarías a sus “Milanas”, más allá de prejuicios y exigencias ajenas.

Para concluir, unas palabras de un querido monje de Montserrat: “ Dios perdona siempre, los hombres en ocasiones. Pero la naturaleza no lo hace nunca”.

Jesús Alcantarilla
PROTECTURI