27 diciembre, 2013

Un fuego avivado por el viento devora el santuario de A Virxe da Barca

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Cuando los bomberos entraron en la sacristía, el extremo del santuario de A Barca donde supuestamente se originó el fuego, había tanto humo y tantas llamas que era imposible distinguir nada. Pronto, sin embargo, se empezó a hablar de las posibles causas, al aparecer totalmente calcinado un transformador de la luz, del que partía el tendido eléctrico del templo, unos cables que habrían podido servir de raíles a las llamas en su avance voraz hacia la vieja madera del altar mayor. Enseguida ganó fuerza la hipótesis del rayo caído del cielo que ahora intenta confirmar la Policía Judicial. Un certero relámpago, en medio de los más de 150 contabilizados en Galicia hasta primera hora de la tarde de ayer, que consiguió burlar al pararrayos de la iglesia de Muxía, un artilugio acostumbrado a vérselas con las peores tormentas.

El viento contribuyó decisivamente a avivar el desastre. Aunque todavía no ha sido constatado, se calcula que el fuego devoró el lugar en el que el Camino ya no puede dar ni un paso más —porque se topa con el fin del mundo— en menos de seis horas. El incendio pudo iniciarse en torno a las seis y media de la mañana y se dio por extinguido, prácticamente, cerca de la una de la tarde. No obstante, por el riesgo de que el aire que sopló todo el día pudiese volver a resucitar los rescoldos, en el santuario da Virxe da Barca quedó un retén que hizo guardia incluso toda esta noche.

Los primeros testigos del incendio, dos vecinas que van a correr todos los días por aquella zona, vieron el resplandor de las llamas sobre la iglesia poco después de las ocho. Pero no llevaban móvil, y lo primero que hicieron fue ir a casa del cura. De ahí, casi a las 8.30, la noticia saltó al fin a los servicios de emergencias. Primero Protección Civil, después los bomberos. Según el alcalde de Muxía, Félix Porto (PSdeG), “en cinco minutos llegaron efectivos”, y participaron en la extinción agentes de toda la zona, “personal de Cee, de Camariñas, y también de Carballo o de Vimianzo”.

Pero lo peor, para ellos, fue luchar contra el viento. Con rachas de más de 100 kilómetros por hora, había momentos en los que costaba tenerse en pie. “Aquí siempre hace viento, pero hoy soplaba muchísimo más”, relata el alcalde, “el agua salía desviada, no seguía el destino que se le marcaba a las mangueras”.

El altar mayor se consumió por completo. “Ya no existe”. Lo mismo que la mayor parte de las tallas y buena parte de la cubierta, que conservaba los combustibles materiales originales: paja y vigas de madera. En lugar del altar, ahora solo hay un muro de piedra con vanos de los que también han desaparecido las ventanas. Todo esto no volverá. Ayer visitaron el templo técnicos de Patrimonio, pero les resultó imposible sacar conclusiones. Hoy, a primera hora de la mañana, se les espera de nuevo en el lugar. Tendrán que determinar qué, entre los elementos artísticos de los altares laterales, se puede salvar de la quema. El techo de la sacristía sucumbió a las llamas, y el de la nave principal corría ayer por la tarde gran peligro, sobre todo, según el propio Porto, en caso de lluvia intensa. Aunque los muros de sillería resistieron, los bomberos advertían de los importantes daños estructurales en diferentes zonas del templo y del riesgo de derrumbes. “Es el peor día de Navidad de nuestra historia”, concluía el alcalde.

El “objetivo” del Ayuntamiento es aunar apoyos para que el santuario (fundado entre los siglos XI y XII y reconstruido en el XVIII) vuelva a estar abierto en la próxima Romería da Barca, el segundo domingo de septiembre de 2014. El regidor recordó ayer que la esta virgen de devoción marinera a punto estuvo de ser “copatrona de España con la del Pilar y con Santiago”, aunque la propuesta se truncó por la Guerra Civil.

La costa gallega está hoy en alerta naranja por olas de hasta ocho metros. Ayer el aviso alcanzaba el nivel rojo, con rachas en Malpica de hasta 118 kilómetros por hora y olas superiores o cercanas a los nueve metros (Cabo Vilán, Estaca de Bares, Cabo Silleiro). Según informó Gas Natural-Fenosa, todas las familias que quedaron sin luz entre el lunes y el martes recuperaron el suministro. Llegaron a ser 88.000 hogares, de los que 6.000 pasaron a oscuras la Nochebuena.

Por S.R. Pontevedra en El País.