29 junio, 2010

Un caravaggio robado, recobrado en Berlín

El cuadro, hurtado en 2008, ha sido recuperado por la Policía alemana.

Un lienzo emblemático del llamado «inventor del cine negro», Michelangelo Merisi da Caravaggio, que fue robado hace dos años en Odessa (Ucrania), ha sido recobrado por la policía en Berlín. La Fiscalía de Fráncfort y el Departamento Federal de Investigación Criminal de Alemania (BKA) revela la detención de cuatro miembros de una banda internacional.

«El prendimiento de Cristo», también llamado «El beso de Judas», de comienzos del XVII, es un ejemplo singular de claroscuro, sin foco obvio de luz, que logra uno de esos «momentos decisivos» de que habla Cartier-Bresson como concluyente para la captura artística de un impulso emocional. La obra ha sido definida por el crítico Bruce Handy como «un plano medio largo en términos de Hollywood».

Michelangelo Merisi (1571-1610) que era apodado «El Caravaggio» en referencia a su pueblo de origen, es uno de los iniciadores de la pintura moderna y su influencia, tras el declive del manierismo, es notablemente visible en Rubens, Ribera, Bernini, Rembrandt, amén de la generación de «Caravaggisti» o «Tenebrosi» que lo siguieron devotamente.

Aventurero irascible, brutal y camorrista, se decía más dado a pintar hombres, que es lo que conocía, que no divinidades con las que apenas tuvo tratos. La policía señala que, en el momento del asalto por efectivos especiales del GSG-9 antiterrorista, la venta de la pintura estaba a punto de cerrarse. Los detenidos, tres ucranianos y un ruso, tenían una cita en Berlín con los posibles compradores y uno de los detenidos ha confirmado su participación en el robo.

El cuadro, del que hay una copia en la Galería Nacional de Irlanda —presente en la gran exposición que se le ha dedicado recientemente en Roma—, era una de las joyas de la colección del Museo de Arte Occidental y Oriental de Odessa, cuando fue robado a mitad de verano de 2008. En el siglo XIX había sido comprado en París por el embajador ruso en Francia, Alexander Bazilevski, quien en 1870 lo regaló al Gran Príncipe Vladímir Alexándrovich. A principios del XX, fue cedido a la Escuela de Arte de Odessa y, tras la revolución bolchevique, a la Galería de Arte Antiguo, que es el actual museo. Habían surgido por entonces dudas sobre la autoría del cuadro, que fueron disipadas por el trabajo de la crítico moscovita K. Malítskaya.

logo_abc