26 julio, 2010

Turner. El puente de los suspiros.

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Laura Pais Belín

Localización: Tate Gallery, Londres
Autor: Joseph Mallord William Turner
Cronología: 1833
Técnica: Óleo sobre caoba.

imagen_1_Joya_07A principios del XIX surgía con fuerza en toda Europa el Romanticismo, consolidándose como una clara oposición al arte oficial del Imperio, el estilo Neoclásico. Desde el punto de vista estético el Romanticismo se convirtió en algo más que un estilo, ya que en su sentido más amplio representaba una forma de ser, una forma de entender el mundo por parte del ser humano. Muy pronto se convirtió en un movimiento artístico, cultural y filosófico, que sería un claro defensor del sentimiento personal del individuo frente a la razón universal.

De esta forma en la obra romántica el artista refleja su propia percepción de la realidad, su gran independencia le permite una gran libertad a la hora de escoger los medios técnicos y el tema. Quizá por ello las artes figurativas serán muy potenciadas, ya que se convierten en el vehículo idóneo para la trasmisión de sentimientos personales.

En esta época existió una rama de la pintura que supo aprovechar la nueva libertad del artista para la elección de tema, y esa fue la pintura de paisajes, hasta entonces considerada como una rama menor del arte. Pero todo ello cambió con el espíritu romántico y con una generación de artistas que consiguieron elevar a este género a una nueva dignidad. Se dice que el paisaje se convirtió en el género por excelencia del siglo XIX.

En ese preciso momento surgirá la personalidad arrolladora de Willian Turner, uno de los grandes exponentes del estilo Romántico y uno de los grandes renovadores de la pintura paisajista. Considerado como precedente de los pintores franceses del impresionismo y heredero de la rica tradición paisajista inglesa. Turner buscó lo sublime de la naturaleza, tratando de plasmar los efectos  de la atmósfera. Fue un maestro a la hora de disolver las formas en la luz y en veladuras de color. Siendo la luminosidad de su obra su particular representación de esa potencia espiritual que está impresa en la naturaleza.

Había nacido en el seno de una familia humilde pero muy pronto sus dotes para la pintura le hicieron destacar, a los once años ya pintaba con gran maestría y la acuarela como bien defendía la tradición inglesa marcará sus inicios. Artista precoz su talento sería reconocido muy pronto, convirtiéndose en miembro de la Academia con tan sólo 24 años.

Su preocupación por el modelo real y la observación serán las líneas maestras de su aprendizaje. Basó su formación realizando continuos viajes para tomar bocetos y estudios que posteriormente le servían para la obra definitiva, y en ella incorporaba la impresión que había reconstruido en su memoria.

Pero será el estudio y reinterpretación de los maestros antiguos de donde se desprende su maestría y dominio de la luz. Formado en la tradición de los pintores británicos como Gainsborough, volvería sus ojos a la pintura veneciana del siglo XVI, al paisaje clasicista francés de Poussin y Claudio de Lorena, pero sin olvidar la pintura del norte, con las escuelas de Rembrandt y Rubens. Así su personal estilo se fraguó en la tradición y de ella se desprende su modernización del paisaje.

imagen_2_Joya_07En 1919 realizaría su primer viaje a Italia a donde volvería en dos ocasiones más. Allí copiaría a los maestros clásicos y recopilaría todo tipo de material para utilizarlo posteriormente. La mente abierta y perceptiva de Turner encontraría un nuevo mundo de colores, luces y atmósfera que trasladaría al lienzo a su vuelta. Una de las ciudades que le cautivó sería Venecia, ciudad que visitaría tres veces en años diferentes, se dice que con todos los viajes no sumó ni un mes de estancia en la ciudad italiana, pero su producción fue inmensa llegando a realizar más de un millar de dibujos a lápiz, 150 acuarelas y decenas de óleos.

Estableció una relación verdaderamente íntima con la ciudad, a la que llegó atraído por su belleza única e historia, por sus referencias de la literatura de Lord Byron y Shakespeare. Y la reputación de sus pintores como Canaletto y Tiziano.

Los cuadros sobre el mar y los efectos de la luz sobre el agua siempre le habían interesado y por eso sería inevitable que se sintiera hechizado por los encantos de la ciudad de los canales. Como podemos apreciar en la obra “El Puente de los Suspiros, el Palacio Ducal y la Aduana de Venecia: Canaletto pintando”.

Se puede casi asegurar que este cuadro sería uno de los primeros de una larga serie dedicada a la ciudad italiana. El lienzo es un evidente homenaje a Canaletto, la obra de este artista le hizo tener a Turner la sensación de que antes de visitar Venecia ya la conocía, gracias a la difusión de reproducciones grabadas y a la publicación de sus  vistas de los espacios de la ciudad. El artista reconoció su deuda con el pintor italiano en cuadros como éste pero nunca permitió que tal influencia le limitase, reinterpretando los principios de su predecesor.

Audaz y técnicamente perfecto consigue una composición impecable que se caracteriza por un colorido brillante y la difuminación de la luz, porque su utilización le proporciona reflejos cromáticos y difumina todos los elementos del cuadro.

El empleo del fondo casi blanco para el cielo y el agua otorga mayor luminosidad a la obra, consiguiendo con su pureza técnica y su paleta clara que la pintura recuerda más a una acuarela que a un óleo. Ya que éste era uno de los secretos del artista, que era capaz de crear  un peculiar estilo de pintura que se caracterizaba por el uso de técnicas exclusivas de la acuarela en la ejecución de sus obras pictóricas al óleo, generando fluidez, luminosidad y efectos atmosféricos efímeros como podemos ver en este cuadro.

Destaca la fiel representación de la topografía y la arquitectura, los edificios de la izquierda en sombra mientras con gran claridad define los edificios del fondo como el Palacio Ducal. A los que llegamos gracias a una dilatada perspectiva marcada por la diagonal de la góndola negra de la derecha, consiguiendo un sentido de infinitud y al mismo tiempo de suspensión. Acompañado todo ello de una suave gama cromática creando una atmósfera de tranquilo sosiego.

Y como claro homenaje a Canaletto su presencia en el cuadro, en el ángulo inferior izquierdo en primer plano vestido a la moda oriental y  pintando una imagen del canal. Esta obra se convertiría en el principio de un idilio del pintor con la ciudad de los canales.

El Romanticismo de Turner se consideró turbulento, diferente y sobrecogedor. Pero por ello consiguió evolucionar hacia una mayor libertad en la interpretación, en el colorido y en la técnica.  Con el tiempo en sus paisajes la naturaleza llega a perder forma para ganar luz, porque consigue que las formas se disuelvan dentro de una luz coloreada, que casi alcanza la abstracción. Por eso no es de extrañar que se llegue a afirmar que Turner se anticipa a la pintura Impresionista, ya que su técnica de disolución de la materia pictórica  le llevará a abrir un camino decisivo para la pintura moderna.