15 abril, 2013

Tras la historia sin contar de la adolescencia coruñesa de Picasso

A Coruña está empeñada en “dejar de ser el vértice perdido del triángulo ‘picassiano’ en España” y reivindicar, junto a Malága y Barcelona, su importancia en la vida y obra del pintor más importante del siglo XX. En su busca de nuevos elementos o datos sobre los casi cinco años de su infancia que Pablo Picasso vivió en la ciudad y se inició en la pintura, el ayuntamiento desveló hoy, cuando se cumple el 40 aniversario de la muerte del artista y más de 120 de su estancia coruñesa -estuvo entre 1891 y 1895-, unos cuantos detalles inéditos alrededor de su considerada primera gran obra maestra, ‘La muchacha de los pies descalzos’.

Hasta ahora poco se sabe de un óleo, cuyo original cuelga en el Museo Picasso de París, más allá de que fue realizado en 1895 y en A Coruña por un pintor aún en ciernes de apenas 13 años. Pero nuevos datos apuntan a que el adolescente artista lo creó durante durante las clases de pintura y copia del natural que impartía su padre, como profesor de la Escuela de Bellas Artes de A Coruña. Y que terminó el hoy afamado cuadro el 1 de marzo de 1895, dos meses después de la muerte por difteria de su hermana pequeña, Conchita, un acontecimiento que llevaría meses después a la familia a dejar definitivamente A Coruña por Barcelona. Es la tesis que sostiene una investigación auspiciada por el alcalde, Carlos Negreira. Y que se apoya, entre otros, en elementos mobiliarios del siglo XIX de la antigua escuela coruñesa, hoy reconvertida el emblemático Instituto Eusebio la Guardia, como son un caballete y una ‘burrilla’.

Es un tipo de banco de madera con un único respaldo lateral, y según los expertos coruñeses, es en uno de ellos en el que posó descalza y desarrapada la niña que fue la primera musa de Picasso. Hasta ahora se pensaba que estaba sentada en una silla, con el respaldo ladeado. Pero la cesión al ayuntamiento de una ‘burrilla’ original de la antigua escuela de Bellas Artes de A Coruña hizo reconsiderar la historia, aún incompleta, de esa ‘Muchacha de los pies descalzos’. Fue la viuda del pintor Jorge Peteiro, Beatriz García Trillo, quien recuperó de la basura a finales de los años ochenta ambos elementos originales, la ‘burrilla’ y un caballete del siglo XIX como los que utilizaba Picasso en sus clases de pintura, según desveló Negreira, en un acto en el histórico instituto coruñés que tuvo por alumno al ilustre pintor. Almudena, escolar del centro, se prestó a reencarnar aquella niña descalza del célebre cuadro, sentada en la ‘burrilla’ original y vestida como ella. Tanto el banco como el caballete serán incorporados a ese museo aún incipiente situado en el piso del centro de A Coruña, en la calle Payo Gómez, donde Picasso y su familia residieron cinco años.

En las próximas semanas, el ayuntamiento abrirá el bajo de ese edificio, alquilado hace ya meses y reformado como una ampliación con pretensiones museísticas y comerciales de lo que espera convertir en un punto de atracción turística. “Picasso pinta mucho en la historia de A Coruña y A Coruña pinta mucho en la vida de Picasso, por eso intentamos reivindicar nuestro lugar” en la ruta española del célebre artista, insistió el alcalde.

Por Paola Obelleiro en El País