19 octubre, 2015

Sistiaga: movimiento y luz

SISTIAGA

Durante la Ilustración surgió la idea de que la descripción de acciones es una característica propia de la poesía, mientras que la representación de los cuerpos pertenece al ámbito de la pintura, rompiendo así el axioma renacentista ut pictura poesis. A principios del siglo XX, los futuristas, imbuidos por el maquinismo y la velocidad, propusieron la representación del movimiento en la pintura, fragmentando las figuras sin conseguir más que buenos propósitos. A la vez que se realizaban estos experimentos plásticos, el cine movía las figuras sobre un rectángulo vertical, la pantalla, enorme cuadro que no fue entendido como plano pictórico porque las imágenes carecían de color y porque eran adquiridas fotográficamente. Hasta después de la II Guerra Mundial el canadiense Norman McLaren no intentó hacer una suerte de pintura dinámica sirviéndose de técnicas de proyección cinematográfica, trasladando las cualidades del cine del ámbito dramático al plástico.

Entre 1968 y 1970 Sistiaga pintó a mano sobre el celuloide cientos de metros de cinta cinematográfica para realizar una monumental pintura en movimiento

En los años sesenta, un pintor que practicaba la abstracción gestual, José Antonio Sistiaga (San Sebastián, 1932), trazando grandes pinceladas que revelaban la energía de sus movimientos, realizó uno de los experimentos plásticos más notables de la neovanguardia española. Durante más de un año entre 1968 y 1970 pintó a mano sobre el celuloide cientos de metros de cinta cinematográfica de 36 mm para realizar una monumental pintura en movimiento, la película de 75 minutos titulada… ere erera baleibu izik subua aruaren…, el primer largometraje de la historia del cine pintado directamente sobre celuloide.

José Antonio Sistiaga, que ha sido cofundador, junto con Oteiza, del histórico grupo Gaur de la Escuela Vasca, es ahora objeto de una exposición antológica en la Fundación Museo Jorge Oteiza donde se puede apreciar la relación de sus primeras obras gestuales con el mundo de la pedagogía de la libre creatividad de Arno Stern y de Célestin Freinet, métodos de los que fue un pionero en España al participar en una experiencia pedagógica, junto a la artista Esther Ferrer, en el proyecto Funcor (1964-65), auspiciado por Jorge Oteiza.

Sus obras realizadas desde finales de los años cincuenta hasta los setenta, ya históricas, se completan en esta exposición con otras actuales, en las que Sistiaga se enfrenta, a través de un trazo muy libre y gestual, con el mundo de la cosmogonía. La serie Un solo gesto, tres resultados diferentes (2011-2015) sintetiza las grandes constantes de su trabajo creador: el movimiento, la luz, el color y el tiempo.

Sistiaga. De la pintura gestual al arte del movimiento. Fundación Museo Jorge Oteiza. Navarra. Hasta el 1 de noviembre.

Por Javier Maderuelo en El País.