2 julio, 2013

Shanghái se convertirá en lugar de encuentro de la cultura española

Pabellón España en Shanghai

El acuerdo ya está sellado. Las autoridades de Shanghái y un grupo de empresas -cuyo capital es español en un 35%- han firmado hoy el acuerdo de arrendamiento que supondrá la resurrección del pabellón de España en la Exposición Universal de 2010. El nuevo centro español de cultura y ocio, que servirá también de plataforma empresarial, nace gracias a la inversión de seis millones de euros que han hecho seis empresas: las españolas Silikona Madrid y Sagardi -que se encargará del restaurante del complejo-, y las chinas Romax, SMEG, Juerui Industries, y Guangdong Strongfood.

El pabellón -cuyo nombre podría ser Nuevo Pabellón Español o Spain Centre- mantendrá su ubicación actual a la orilla del río Huangpu. Es más, se convertirá en uno de los polos de atracción turística del nuevo ensanche de la megalópolis. El Gobierno quiere poner en marcha aquí el motor económico de la cultura, clave para el crecimiento de la ciudad, y la oferta del nuevo centro español está en concordancia con ese plan: albergará eventos musicales y literarios, y contará con exposiciones permanentes que servirán de puente entre los dos países.

Pero El Cesto dejará de serlo. La característica de la fachada de mimbre tendrá que ser sustituida, ya que no cumple ninguno de los requisitos mínimos de la normativa de seguridad de incendios. Hoy, los responsables del proyecto han asegurado a EL PAÍS que será la propia Benedetta Tagliabue, responsable del diseño original, quien se encargue de la nueva cubierta. “Creemos que no puede ser de otra forma”, explica Salvador Pons, representante de Silikona Madrid, que tiene una participación del 30% en la joint venture. Además, el mimbre no se desaprovechará: será reconvertido en souvenirs y vendido.

“Se ha hecho realidad un sueño: la reapertura del antiguo Pabellón de España. Ha concluido la primera etapa, que no ha sido fácil porque los responsables de la Expo son duros negociadores, y ahora comienza la reconstrucción y puesta en marcha del edificio”, ha anunciado, durante la ceremonia de firma del acuerdo, el cónsul general de España, Gonzalo Ortiz. El diplomático ha subrayado que no se invertirá ni un solo euro público en las instalaciones, cuya construcción costó 18 millones a las arcas del Estado en 2010.

“Lógicamente, el centro contará con apoyo institucional, ya que será un lugar idóneo para llevar a cabo actividades relacionadas con España. Pero esa ayuda, que en China es muy importante, se reducirá a la promoción y al alquiler de las salas para actividades que ahora se realizan en otros lugares. Por ejemplo, podría servir para cursos que imparte el Instituto Cervantes, o para oficinas de la Cámara de Comercio”, enumera el cónsul.

El grupo empresarial espera perder dinero el primer año de operaciones, alcanzar el equilibrio entre gastos e ingresos en el segundo, y comenzar a generar beneficios a partir del tercer año. Todo gracias a un número de visitantes que podría alcanzar los 4.500 al día. El precio de la entrada todavía no se ha fijado, pero estará entre 80 y 100 yuanes (entre 10 y 12 euros). “Esperamos atraer a unos 1.000 visitantes al día el primer año, e ir incrementando esa cifra en unos 500 o 600 cada año”, apunta Pons. El contrato de alquiler vence el 31 de diciembre de 2018. “Si todo va según lo previsto en el plan de negocio, renovaremos”.

3.800 metros cuadrados de los más de 7.000 construidos acogerán actividades multifuncionales. La planta baja, en la que durante la Expo se proyectaron los montajes multimedia de los cineastas Bigas Luna, Basilio Martín Patiño e Isabel Coixet, servirá de escaparate para España -Turespaña y la Real Federación Española de Fútbol preparan sendos montajes audiovisuales- y para las empresas españolas, que tendrán presencia comercial en el edificio. Por su parte, la zona de oficinas de las plantas superiores ofrece el espacio perfecto para actividades de corte empresarial y educativo. Y habrá un espacio destinado a la degustación culinaria, en el que se está planteando la posibilidad de introducir cursos y talleres de cocina.

“Estoy enamorado de España y siempre he querido que la gente de mi país conozca más de sus tradiciones y de su cultura”, comenta Jin Lin, director de Juerui Industries, una empresa que importa a China productos españoles, sobre todo del sector agroalimentario. “Creemos que los empresarios chinos tenemos que apostar más por la cultura como bien social, y por eso hemos entrado en la sociedad del nuevo pabellón con un 30% del capital”. Jin, que ha vivido en España, propone alejarse de los tópicos. “Es cierto que habrá fútbol y flamenco, pero serán espectáculos de calidad y nuestro programa cultural incluirá muchos otros eventos que muestren la diversidad de España”. Y para llegar hasta el último rincón de China, en el grupo empresarial se encuentra el mayor conglomerado de prensa y ocio de Shanghái, SMEG. “Con nosotros está asegurado que los chinos estén informados de todo lo que se cuece en el centro español”, afirma Zhang Ying, directora de proyectos de la empresa.

Por Zigor Aldama en El País.