5 marzo, 2014

Sevilla apuesta por un museo con 11 sedes en edificios del patrimonio municipal

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La colección del Ayuntamiento, con más de 4.000 piezas, ha ingresado en el Registro de Museos de Andalucía

La colección municipal de Sevilla que empezó a reunir a finales del siglo XIX el historiador del Arte José Gestoso ha pasado más de un siglo dispersa y, la mayor parte, oculta en los almacenes de los museos Arqueológico y de Artes y Costumbres Populares. Ahora, después de dos años de un trabajo de catalogación y autentificación dirigido por el arqueólogo Fernando Amores, el Ayuntamiento tiene un inventario detallado de 4.172 piezas y, lo que es más importante, ha aclarado su titularidad. El proyecto Patrimonium Hispalense. Colección Municipal de Sevilla, puesto en marcha por el director de Infraestructuras Culturales y Patrimonio del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS), Benito Navarrete, propone un modelo disperso que incluye también la apertura al público de edificios y espacios monumentales.

“Hemos partido de que la creación de un museo de la ciudad en un único contenedor es una idea obsoleta. Muy al contrario, pensamos que el modelo ha de ser el de los museos municipales de Barcelona pionero en su género. Un modelo polinuclear que basa sus fortalezas en la asociación de la identidad de los bienes culturales conservados con el carácter de los edificios históricos en los que se conservan esas piezas, salvando los propios edificios y haciéndolos accesibles al visitante y distribuyéndose en todo el casco histórico de la ciudad”, explicó este lunes la delegada de Cultura, María del Mar Sánchez Estrella.

El modelo, que aprobó la Dirección General de Instituciones Museísticas de Junta el pasado 31 de enero, está funcionando ya en el Palacio de los Marqueses de la Algaba, que alberga el Centro del Mudéjar, y en el Antiquarium, que muestra in situ los restos del caserío romano y algunas construcciones medievales.

1393259355_326058_1393266356_sumario_normal“La mayoría de las piezas están depositadas desde 1950 en los museos Arqueolígico y de Artes y Costumbres Populares, algunas expuestas y el resto en sus almacenes. Lo que hemos hecho es un inventario de estos piezas arqueológicas, que incluyen el magnífico tesoro del Carambolo, pero eso no quiere decir que vayamos a levantar el depósito. Solo iremos retirando, como hemos hecho ya para la exposición del Centro del Mudéjar, las obras necesarias para cada una de las sedes que vayamos poniendo en funcionamiento”, comenta Navarrate, quien tiene claro que se trata de un proyecto muy ambicioso “para varias corporaciones”.

“Es un modelo hecho por técnicos independientes y avalado por la Conseje de Cultura de la Junta que debería ser el plan director para el futuro a largo plazo. En mi opinión, sería necesaria la firma de un convenio por parte de los distintos partidos políticos, algo similar al que tiene el Museo del Prado, que garantice su continuidad independientemente del signo político que ocupe la alcaldía”, deja claro Benito Navarrete.

La próxima sede que abrirá sus puertas dentro del modelo Patrimonium Hispalense será —aunque con casi un año de retraso según lo anunciado— el Centro de la Cerámica de Triana, donde se mostrarán algunas de las piezas que hasta ahora se custodiaban en los almacenes de los citados museos. El proyecto tiene ya definidos contenidos para casi todas sus sedes. El Espacio Santa Clara se adentrará en la religiosidad popular desde un punto de vista antropológico y con un criterio científico; el Castillo de San Jorge [actualmente con contenidos sobre la Inquisición] mostratá cómo era la vida cotidiana de la ciudad en el siglo XVI y en la Casa de la Moneda, la idea es acercar al público a la arqueología industrial.

El Real Alcázar está también dentro de esa lista de nueve futuras sedes y es, en opinión de los especialistas, el monumento con más entidad para convertirse en un gran museo. “En este sentido, consideramos importante que se conserve la visión romántica del Patio de Banderas. Es necesario mostrar las piezas que se han hallado durante las excavaciones, pero no hacer visitable el espacio”, sentencia Navarrete. El proyecto redactado por la Gerencia de Urbanismo para abrir al público estas excavaciones, en las que se han identificado restos de construcciones de hasta el siglo IX antes de Cristo, incluye la construcción de una cripta y un centro de interpretación en la casa número 15 del Patio de Banderas conectados por un túnel. El presupuesto, unos 3,5 millones de euros, ha ralentizado su ejecución en tiempos de crisis y ha hecho que el Patronato del Alcázar se esté cuestionando su viabilidad.

por MARGOT MOLINA,EL PAÍS