15 mayo, 2013

Seducidos por Goya

Ricardo Calero

Los Disparates de Francisco de Goya es la última serie de grabados realizados por el pintor aragonés, además de la más compleja y misteriosa. Creada, quizá, entre 1815, cuando acabó La Tauromaquia, y 1823, año en el que se centró en las Pinturas negras de la Quinta del Sordo, lo último que realizó antes de marcharse de España, las obras no presentan un hilo argumental y están llenas de escenas en las que Goya anciano dio rienda suelta a la imaginación y plasmó sus obsesiones, sus fantasmas y pesadillas, pero también su crítica al poder. Aunque la serie, formada por 22 obras al aguatinta y aguafuerte, no se terminó. En Fuendetodos, la localidad zaragozana donde Goya nació, están empeñados en que tenga continuidad.

Desde el año 2001 los responsables del Museo del Grabado Contemporáneo Goya-Fuendetodos decidieron retomarla encargando a artistas como José Manuel Broto, Eduardo Arroyo, el premio nobel Günter Grass, Luis Feito, Manolo Valdés, El Roto, Ricardo Calero, Luis Gordillo, Rafael Canogar, Jaume Plensa, entre muchos otros, que realizaran su Disparate inspirándose en uno de los de Goya, pero ofreciendo su mirada particular. La única imposición fue respetar el formato del papel utilizado por Goya (38 de alto por 53 de ancho). Hasta ahora se han encargado 39 trabajos que han ido a parar a los fondos del museo, junto con las planchas y todo el proceso creativo que conservan como un tesoro.

El Museo Diocesano de Barcelona expone una selección de estas nuevas obras surgidas de la seducción que provoca Goya y su obra. En Goya y sus herederos. Los Disparates hoy se pueden ver 12 grabados originales de Goya y 21 obras de estos artistas inspiradas en ellos. El resultado es un juego de reflejos de lo más gratificante que invita a buscar en las nuevas obras qué ha inspirado o seducido a cada uno.

Eduardo Arroyo creó en 2005 un gran murciélago que recuerdan las alas de Aprendiendo a volar. El aragonés Luis Feito, en Sin título, creada en 2010, consigue traer a la memoria Disparate ridículo, en la que la línea negra haría las veces de la rama en la que un grupo de personajes parece ver pasar el tiempo, mientras que Manolo Valdés muestra el perro semihundido que pintó Goya y que más tarde reinterpretó Picasso. Otros, más conceptuales como Martin Chirino, en 2010, dio un giro surrealista a Modos de volar y Disparate volante, con sus espirales, en ¡Otras palomas, otros olivos, de otra paz!, mientras que Ricardo Calero en Más luz (interior), simplemente perforó el papel, aunque de una manera muy especial. “Hubo que pedir permiso a la Guardia Civil para utilizar un campo de tiro, allí disparó varias veces con munición de nueve milímetros parabellum, la que utilizaba ETA para conseguir su objetivo: el efecto del proyectil y de la pólvora en el papel para transformar la violencia en arte”, explica, ante la obra, Joaquín Gimeno, alcalde de la pequeña localidad de Fuendetodos y director del museo.

Original es que se exhiban junto a las estampas finales los dibujos preparatorios, las planchas de cobre y las pruebas de estado, algo que nos habla de “lo complejo y laborioso del proceso de creación de estas obras que están al más alto nivel artístico”, según Magdalena Lasala, directora general de la obra social de Ibercaja —entidad propietaria de 17 lienzos de Goya y de la serie completa de Los Caprichos, Los Desastres de la guerra, La Tauromaquia y Los Disparates o Proverbios— e impulsora de la exposición junto al museo de Fuendetodos.

La serie completa de nuevos grabados no se ha mostrado nunca, hasta ahora. Podrá verse cuando terminen los trabajos del nuevo museo de 5.000 metros cuadrados, que a pocos metros del núcleo antiguo de la localidad de apenas 200 habitantes, construye desde el 2009 el equipo de arquitectos Matos-Castillo. “El edificio está formado por 16 módulos iguales que se repiten como si fueran una serie de grabados. No tenemos fecha de apertura pero esperamos encontrar los recursos necesarios para poderlo acabar e inaugurar pronto”, aseguró el alcalde Gimeno, durante la presentación de la exposición en Barcelona que estará abierta hasta el 15 de septiembre.

Por José Ángel Montañés en El País.