23 junio, 2014

Se cumple un siglo del atentado contra la “Venus frente al espejo” de Velázquez

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En el año 1914 ocurrieron muchas cosas. Estalló la Primera Guerra Mundial, Henry Ford estableció la jornada laboral de ocho horas para sus empleados, el cardenal della Chiesa fue elegido papa con el nombre de Benedicto XV… Y un cuadro de origen español, la «Venus frente al espejo» de Velázquez, se convirtió en el símbolo de la lucha por la igualdad de sexos.

En aquella época, Emmeline Pankhurst era la líder indiscutible del movimiento sufragista británico. Las mujeres de la época empezaban a reclamar su derecho al voto, y organizaban reuniones clandestinas que en más de una ocasión terminaron en disturbios. En una de estas revueltas, la famosa Pankhurst fue detenida. Eran mediados del mes de febrero. Al día siguiente, una de sus más fieles compañeras, Mary Richardson, quiso cobrarse revancha con las autoridades. Para ello, fue a la National Gallery de Londres, a la sala donde se exponía la «Venus frente al espejo» que Diego Velázquez había pintado a mediados del siglo XVII. Cuenta el historiador Antonio López Vega en su libro «1914», que la falda y el ceñido abrigo que llevaba esta mujer no llamó la atención de los guardias que custodiaban el lugar.

Richardson fue condenada a 6 meses de cárcel, el máximo que contemplaba la ley entonces
Richardson se plantó frente al cuadro, cogió el cuchillo que había introducido camuflado en el abrigo y se lanzó contra el lienzo. Aunque Mary Richardson fue detenida casi de inmediato, aquel atentado generó una gran conmoción e importantes destrozos en la tela del cuadro. La sufragista fue condenada a seis meses de cárcel, «el máximo contemplado por la legislación británica» para unos hechos de esas características, señala el libro de Antonio López Vega.

Al día siguiente, el diario londinense «The Times» recogió la declaración de Richardson: «He tratado de destruir la imagen más bella de la historia de la mitología como protesta contra el Gobierno por la destrucción de la señora Pankhurst, que es la personalidad más bella de la historia moderna. La justicia es un elemento de la belleza tanto como el color y el contorno de este lienzo».

Fue de esta forma como el famoso cuadro se convirtió, de forma involuntaria, en uno de los símbolos de la lucha por los derechos de la mujer. Fue en 1914, varios siglos después de que el sevillano Diego Velázquez la diera por terminada.

Por Jorge S. Casillas en ABC.