5 julio, 2010

Saqueadores se ceban con Galicia por la dispersión de sus bienes históricos

Pecios, castros, restos romanos o piezas religiosas son los botines más cotizados por los ladrones.

Patrimonio endurecerá las multas para evitar un expolio que el año pasado dio lugar a 25 procesos judiciales.

Galicia, la cuarta comunidad española con mayor número de patrimonio histórico después de Castilla y León, Andalucía y Extremadura, se ha convertido en un blanco fácil para los saqueadores. La dispersión geográfica de iglesias y yacimientos arqueológicos dificultan la vigilancia, situación que aprovechan los asaltantes para hacerse con bienes históricos que luego pueden colocar en el mercado negro. Eso es algo en lo que coinciden fuentes de la Fiscalía encargada de controlar ese tipo de delitos y colectivos como la Asociación para la Protección del Patrimonio Histórico (Protecturi).

Para frenar ese expolio, la Consellería de Cultura trabaja ya desde hace un tiempo en la modificación de la actual Lei de Patrimonio. Entre otras medidas, incluirá un fuerte endurecimiento de las sanciones para evitar casos como los que durante el 2009, según los datos que maneja la Fiscalía Superior de Galicia, acabaron con la apertura de un total de veinticinco procesos en los distintos juzgados de la comunidad. La cifra se mantiene ligeramente por debajo de la registrada en el ejercicio anterior.

Pionera

Pero igual que la comunidad es un imán para los expoliadores, también es uno de los territorios que han marcado un precedente en el campo de las sentencias por atentados contra el patrimonio histórico. Fuentes de la Fiscalía encargada de controlar ese tipo de delitos, recuerdan la sentencia que a finales de los noventa condenó a pagar a una estudiante extranjera los desperfectos provocados en la cabeza de una figura de San Pedro que estaba en la fachada del monasterio de San Martiño Pinario, en Santiago. Otro ejemplo es el escrito de acusación contra el coleccionista de arte Leonardo Patterson hecho público esta semana en el que el fiscal pide dos años de cárcel y una multa de sesenta millones de euros por un delito de contrabando.

Aunque los robos de bienes históricos registrados el año pasado por la Guardia Civil se cebaron con los objetos de carácter religioso, desde la dirección xeral de Patrimonio apuntan que son los pecios de época moderna, sobre todo los hundidos en el XIX, los castros y los restos de la época romana los que más sufren el asalto de los saqueadores. De hecho, esas mismas fuentes, añaden que en los últimos tres años Patrimonio ha recibido un total de nueve denuncias relacionadas con el expolio de barcos hundidos, y otras ocho relacionadas con yacimientos romanos y prerromanos. Habitualmente, son los propios ciudadanos los que al descubrir el ataque de los furtivos dan a conocer a las autoridades el expolio.

Paralelamente, un reciente acuerdo entre la Guardia Civil y el Ministerio de Cultura aumentará la vigilancia sobre yacimientos submarinos, que serán controlados con cámaras.

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