21 junio, 2010

Santiago de Compostela: La Catedral en el regazo de Roma. 1ª Parte

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María Loira

Es significativo que, con frecuencia, pase al olvido que el monumento compostelano tiene su origen, física y mentalmente, en el mundo romano.

Santiago, hijo de Zebedeo y de Salomé, el apóstol que, según la tradición, cristianizó esta parte del mundo, murió en el año 44 d.C. en Palestina; también según la tradición, sus discípulos recogieron su cadáver martirizado y lo trajeron a tierras de Gallaecia en un viaje presentado con caracteres épicos.

Llegados a la zona de Iria Flavia en un barco de piedra, solicitan a una poderosa mujer hispanorromana, de nombre Lupa, un lugar para enterrar el cuerpo. Será aquel que siglos después, en el IX, descubra el eremita Pelayo e, inmediatamente, de cuenta al obispo de Iria, Teodomiro, que a su vez informa al rey asturiano Alfonso II, iniciándose así el largo camino de formación de una ruta que se erige como vertebradora del espacio espiritual y económico europeo, y que todavía persiste con toda pujanza en la actualidad.

Dilucidar hasta donde llega la realidad en esta fantástica historia es algo que, como el camino, ha de hacer uno mismo. Proporcionar los datos materiales objetivos para un mayor conocimiento de la Historia y, en definitiva, de la experiencia colectiva de un pueblo a lo largo del tiempo, es cometido de la Arqueología.
Intentaremos, pues, partiendo de los oscuros datos arqueológicos, una lectura de los elementos romanos que han llegado hasta nuestros días o bien de los que tenemos constancia a través de la documentación.

A la hora de abordar el tema se plantean una serie de problemas particulares:

  • Debido a la metodología y técnica utilizadas en su momento, las intervenciones arqueológicas del pasado no son lo suficientemente clarificadoras.
  • A lo largo del tiempo ha habido destrucciones o añadidos intencionados que han oscurecido muchos datos para siempre.
  • Hay que tener en cuenta que es un espacio altamente alterado a través de los siglos porque, tras el momento inicial romano, se suceden diferentes necrópolis en el subsuelo de la Catedral. Inclusive, antes de la edificación actual hubo dos iglesias primitivas: la primera en el siglo IX, en época de Alfonso II y la segunda erigida años más tarde bajo el reinado de Alfonso III. Ya en el XII comenzará la construcción del templo actual.
  • Se echan en falta excavaciones sistemáticas, ya que lo habitual es que se vengan efectuando intervenciones de urgencia por la necesidad de hacer frente a alguna reforma puntual en el ámbito catedralicio.
  • Por último, hemos de admitir una presión ideológica, férrea en otros tiempos, pero que alcanza el siglo XXI cuando se habla de tradición jacobea.

EXCAVACIONES EN LA CATEDRAL.
Catedral_Santiago_01La información de la que hoy disponemos es el resultado de múltiples intervenciones en buena parte del subsuelo de la Catedral y su entorno en diferentes momentos, y de la documentación generada a través de los siglos.

Sin pretender hacer una relación exhaustiva y tediosa, intentaremos glosar los momentos más relevantes de la historia de la investigación, haciendo hincapié, de manera sucinta, sólo en los resultados referidos a la época romana, que nos ocupa.

Se hace evidente que, desde el mismo momento en que se descubren los pretendidos restos apostólicos, se empieza a echar tierra sobre el conocimiento que de ellos se tiene y de las estructuras que los contienen; a veces de modo ingenuo y en ocasiones de manera consciente, incluso abiertamente. Recordemos cuando Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II manda raer la inscripción a los Dioses Manes en el ara de San Payo, para posteriormente grabar una epigrafía cristiana.

No será hasta el último tercio del siglo XIX cuando se lleven a cabo las primeras excavaciones científicas por parte del canónigo de la Catedral López Ferreiro, que interpreta los restos que aparecen bajo el altar mayor como vestigios de un antiguo mausoleo de origen romano. Efectivamente, las fuentes documentales designaban el lugar donde fue enterrado el cuerpo del Apóstol y sus discípulos Atanasio y Teodosio como “Arca Marmórica” de plausible referencia a un mausoleo romano.

A la vez se recuperan en una urna-osario, conocida como “reconditoiro”, las reliquias del Apóstol, enterradas en un espacio inmediatamente anterior al altar. Parece ser que habían sido escondidas hacia el año 1589, tras una amenaza de Drake a Galicia. Por este motivo el Arzobispo Juan de San Clemente y el resto del Cabildo deciden esconder los restos en la misma Catedral por lo dificultoso que se haría trasladarlos en secreto a otro lugar (CHAMOSO, 1956).

Entre los trabajos de esta intervención decimonónica, una comisión universitaria efectuó análisis antropológicos a los huesos y ratificó su antigüedad. Es en este momento cuando las reliquias son situadas en el edículo original, recién descubierto y se reestructura el espacio para hacerlo visitable: la cripta que hoy conocemos bajo el Altar Mayor de la Catedral.

López Ferreiro deja también constancia de unos restos de pavimento mosaico que se habrían destrozado en la reconstrucción y que trataremos posteriormente con mayor detenimiento.

Un segundo momento de las intervenciones empieza en 1947 de la mano de Chamoso Lamas y se alarga, de modo intermitente, hasta 1959, en diferentes lugares del subsuelo del templo catedralicio. En el transcurso de estas excavaciones van a quedar al descubierto una serie de necrópolis que abarcan desde la época romana hasta el momento de la construcción del edificio románico del XII y que intentamos sintetizar en la siguiente relación:

  1. Necrópolis romano-pagana en los alrededores de la Catedral.
  2. Necrópolis romano-cristiana compuesta por 40 tumbas sin ajuar asociado y de diferente tipología, corresponderían a los siglos III – IV d.C., al parecer con un lugar de culto contiguo.
  3. Necrópolis hispano-sueva del siglo VI d.C. de grandes sarcófagos de piedra decorados con la típica “stola”.
  4. Extensa necrópolis medieval de los siglos IX – XII.

Hemos de advertir que no se limita a esta área la zona cementerial, y recordar que en la Plaza de la Quintana ha habido enterramientos hasta el siglo XIX, en el contexto habitual de la tradición de relacionar las necrópolis con los edificios de culto.

Catedral_Santiago_02De las diferentes excavaciones llevadas a cabo por Chamoso Lamas en diferentes lugares de la Catedral, nos interesan de modo especial las que se hacen en la Plaza de la Quintana frente a la Puerta Real, ya que constata estructuras romanas, que hay que poner en relación con las exhumadas en el brazo sur de la Catedral. Mantienen la orientación ONO-ESE, claramente diferenciadas de las estructuras medievales OSO-ENE, con unos 20: de divergencia. Sin duda, las romanas mejor adaptadas a la ladera donde estaría el asentamiento.

Además de los restos romanos, no podemos olvidar que Chamoso identifica estructuras de las primitivas iglesias de los siglos IX y X, aquellas construidas inicialmente para la veneración de los restos apostólicos y para dar cabida al culto de los primeros peregrinos a Compostela. También este arqueólogo está de acuerdo tras explorar el edículo que se trata de un monumento sepulcral pagano (CHAMOSO, 1956).

Catedral_Santiago_03Haremos, por último, mención a los trabajos de Suárez Otero en los años 1991 y 1992, caracterizados por una renovación técnica y metodológica. Tristemente la información alcanzó la etapa bajomedieval y renacentista pero no se obtuvieron iguales resultados con respecto al periodo romano, ya que la interrupción de los trabajos impidió alcanzar tales niveles.

Por otro lado, señalar otra circunstancia de la Arqueología actual y es que ha ampliado su actuación a otras partes del subsuelo de la ciudad, lo que necesariamente ha de ayudar a una lectura más acertada del contexto del yacimiento.

VESTIGIOS ROMANOS.
Edículo
Catedral_Santiago_04Todo un símbolo y referente para la cristiandad. A través de los datos insuficientes que genera la excavación del XIX, se puede pensar que los restos son parte de un mausoleo romano, inicialmente pagano y posteriormente cristianizado.

Éste sería el lugar elegido, según la tradición, para depositar en su momento los restos de Santiago, el Arca Marmórica de la documentación escrita. Se trata de dos estructuras murarias de sillería de granito de gran calidad, dispuesta a soga y tizón:

  • una interior, de forma rectangular (6´41 x 4´69 m, incluidos los muros de unos 0´75 m de espesor), se encuentra dividida en dos zonas separadas por un muro de unos 30 cm de grosor hecho en mampostería y recubierto de estuco. En la parte Oeste hay dos lóculos rectangulares de 2 x 0´60 m, que en su momento se identificaron como las tumbas de los discípulos que acompañaron el cadáver de Santiago desde Oriente. En la parte central reposan los pretendidos restos apostólicos. Está separado de la zona Este por un muro medianero con una abertura en arco. Ante esta entrada de ingreso a la cámara sepulcral, López Ferreiro situó un altar tras la intervención del XIX (GUERRA, 1982). Es precisamente en esta localización donde apareció el mosaico del que hablaremos posteriormente. Hacia el exterior se abre una puerta.
  • otra exterior sirve de cierre a la estructura anterior en los lados N, S y E, quedando abierta la parte O. En medio de una y otra hay unos corredores de poco más de un metro de ancho. Adosada a esos muros se edificó la primitiva iglesia del IX.

Catedral_Santiago_05En 1879 se abrieron puertas en los extremos de los pasillos N y S para comunicar el edículo con el trasaltar. Es interesante observar que los muros del edículo tienen diferente factura, parece que mientras unos están hechos para ser vistos, perfectamente labrados, otros no, como si fuesen a permanecer ocultos. Puede ser que no hayan sido construidos en el mismo momento. En todo caso, son parte de un edificio romano desaparecido no sabemos en qué momento, el cual tendría, al menos, una estancia abovedada, puesto que en época de Felipe IV, allá por 1665, cuando se llevan a cabo obras importantes en la Capilla Mayor, el Canónigo D.José Vega y Verdugo, encargado por el Cabildo de efectuar los trabajos de remodelación, deja constancia por escrito que al rebajar el pavimento no queda otro remedio que descabezar y descubrir las bóvedas de la cripta (CARRO, 1954). Podría, incluso, haber tenido una primera planta abovedada y totalmente cerrada y una segunda más amplia y abierta al exterior (SUAREZ, 2003), pero las fuentes resultan confusas.

La idea que han apoyado los arqueólogos de las primeras excavaciones de que se trata de un monumento sepulcral romano se percibe clara al observar la planta del edificio. Pero ¿estamos viendo la planta original o transformada en monumento funerario ya en época romana?

Catedral_Santiago_06No podemos olvidar que es un espacio altamente alterado, en particular en 1879 cuando se recomponen los muros y se colocan sillares de refuerzo en las jambas, además de trabajar el pavimento; lo que también se repite en 1904 cuando se rebaja el suelo ante la puerta de la cripta.

Mosaico

El mosaico apareció durante las excavaciones llevadas a cabo por López Ferreiro en 1878, en la antesala del lugar donde se dispuso el enterramiento apostólico. Debió de quedar muy deteriorado tras las obras de 1668 en la Capilla Mayor, que destruyeron buena parte del pavimento original. Lo mejor conservado eran los bordes, que dibujaban grandes cenefas. Se recuperaron, además, abundantes teselas sueltas de unos 10 x 9mm (GUERRA, 1982).

Catedral_Santiago_07Se trata de un mosaico geométrico que el profesor Acuña Castroviejo adscribe al mundo romano, no anterior al IV dC, señalando como tope el VI dC (ACUÑA, 1973). Está compuesto por diferentes fajas geométricas que, de la parte externa a la interna, dibujarían el siguiente esquema:

  • círculos entrelazados
  • teselas claras
  • filete oscuro
  • franja de hojas de lotus rojas hacia el tallo y blancas en los extremos, alternando con hojas sueltas.
  • dos filetes claros a ambos lados de la franja
  • filetes oscuros y claros que se repiten hacia el centro

Es un mosaico polícromo con teselas de materiales diversos: las negras y cárdenas de mármol; también lo son algunas de las blancas, reaprovechadas de un sarcófago que se encontró en el área; otras blancas de yeso; y las rojas de pasta.

Acuña Castroviejo lo considera un mosaico tumbal cristiano de época romana por el paralelismo que establece con los paleocristianos de Padua, Kalibia, Cartago y Antioquia entre otros.

Catedral_Santiago_08Según los datos recabados por Guerra Campos, la conclusión es que existen, al menos, dos pavimentos de dos diferentes momentos, uno a la altura del zócalo y otro a mayor altura, cronológicamente del momento en que se construyen los loculi laterales. Ambos pavimentos fueron de mosaico (GUERRA, 1982)

En relación con el nivel del zócalo aparecen en el sector N teselas negras y blancas y en el S rosas, blancas, una gris oscura y otra roja.

 

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