30 mayo, 2013

Radiografía de un lienzo

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El Museo San Telmo de San Sebastián afronta la cuarta y última fase de restauración y conservación de los lienzos de José María Sert que cuelgan de los muros de su iglesia desde 1932, de la que el público podrá ser testigo mediante visitas guiadas que deberá solicitar con antelación. Anatomía de Sert es el nombre con el que se ha bautizado este proyecto, que conllevará, además de la intervención sobre las causas que ocasionan el deterioro de las pinturas desde el interior del templo, el diseño de un plan para garantizar la conservación a largo plazo.

Los enormes lienzos del artista catalán han aparecido rodeados hoy de andamios, a los que podrán acceder aquellos que deseen observar de cerca el proceso de restauración en los próximos seis meses. Lo podrán hacer en grupos mediante visitas guiadas -en euskera y castellano-, que tendrá lugar los martes y los sábados, aunque cualquier otro día de la semana en que el museo esté abierto se podrá solicitar una visita si hay un grupo con un mínimo de seis personas.

De estos lienzos que Sert pintó en París a instancias de Ignacio de Zuloaga -once telas gigantes de más de 800 metros cuadrados- han hablado hoy en rueda de prensa la directora del museo, Susana Soto, la exdelegada de Cultura y ahora asesora del Ayuntamiento, Nerea Txapartegi, y la restauradora Ana Santo Domingo, así como Pilar Hoyos y Azucena Prior, de la empresa Artyco, que acometerá los trabajos de esta última fase.

Los lienzos de Sert, que representan acontecimientos importantes de la historia de Gipuzkoa, pintados en tonos sepia sobre telas cubiertas de panes de oro y de plata, tuvieron problemas desde su instalación al tratarse de un material flexible colocado sobre una superficie rígida, lo que crea “tensiones que repercuten en todos sus estratos”, ha explicado Santo Domingo.

“Todos los problemas arquitectónicos del edificio se trasladan al lienzo”, ha destacado la restauradora, quien ha dicho que la propia técnica de ejecución de las pinturas genera problemas de transpiración, precisamente por esas capas metálicas sobre las que Sert utilizó luego una mezcla de pigmentos con barniz.

En las intervenciones anteriores ya se ha hecho frente a problemas causados, por ejemplo, por la humedad, mediante la supresión de los zócalos de mármol de la iglesia, la instalación de ventilación forzada para frenar la condensación y la sustitución de la cubierta del templo por una nueva.

La empresa Artyco, que ganó el concurso para acometer las nuevas labores por un importe de 160.000 euros, dispone de medio año para intervenir en las “lesiones directas” que presentan los lienzos y para estudiar las causas que alteran su estabilidad con el fin de aminorarlas. Pilar de Hoyos ha explicado que “la magnitud de las pinturas no puede hacer olvidar lo frágiles que son”, por lo que esa labor preventiva exigirá una “atención continua”, “con pequeños trabajos rutinarios”.

“Consideramos preferible realizar una intervención respetuosa, acompañada de un mantenimiento programado, que una actuación muy intervencionista que consiga conservar los lienzos a costa de desvirtuar su esencia”, ha destacado.

Por El País