19 marzo, 2015

Protecturi se solidariza

Entre las desgarradoras zarpas con las que la barbarie lacera, la más reveladora de su voracidad es la determinación de aniquilar cualquier expresión que simbolice aquello que niega”.

No importa el origen, ni cuál sea la causa de su creencia -política, cultural, religiosa, económica, religiosa, etc.-. Al final es una mera treta para confundir y aturdir a las comunidades que quieren devastar para imponerse con prácticas de destrucción y terror.

Cualquier medio para un único fin. El inamovible dogma de la hegemonía autoritaria. La misma que condena, prohíbe y elimina todo cuanto desdiga su canon monolítico y estigmatizante.

Nada nuevo, sino fuese tan viejo el dominio del horror. Lo llevamos escrito en nuestro ADN evolutivo. Nada paraliza tanto como la visión de la destrucción ultradesproporcionada de todo lo que encarne la vida y sus símbolos. Especialmente si hay una dramaturgia reforzada por el uso del tempo audiovisual y los tiempos bélicos.

Los últimos meses estamos siendo testigos atónitos de la barbarie en diferido. La barbarie contra las personas, atentando cruel y despiadadamente contra el patrimonio supremo, la vida humana. Y reforzado con la destrucción de aquello que nos simboliza y significa como humanos, el patrimonio cultural de quienes nos precedieron.

En un día como hoy, la tradición cristiana conmemora la festividad José de Nazaret, quien fue encargado de la custodia de niño que nació en Belén. Y aún sin ser su padre biológico, acepto la misión.

Un día como hoy de 2013, el Papa Francisco se refirió en su homilía “¿Cómo ejerce José esa custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante una fidelidad total, aún cuando no comprenda.”

Un día como hoy, tras las terribles imágenes de los rehenes abatidos ayer en el magnífico Museo Nacional del Bardo de Túnez, exponente de la maravilla cultural que surge del cruce de culturas, es tiempo de reflexión para quienes hemos hecho de la protección del patrimonio nuestra opción profesional.

Los hechos de ayer, junto con las imágenes de la destrucción de bienes culturales irreemplazable de estos últimos meses a manos de quienes se han apropiado de una tradición cultural y religiosa como excusa para ejecutar la carne y la piedra, tienen que hacernos reflexionar. Reflexionar sobre la criticalidad pragmática y simbólica de lo que custodiamos -personas, infraestructuras, bienes.

Un día como hoy, Protecturi se solidariza con quienes han sufrido la tiranía del terror, víctimas y familiares y se pone a disposición de todos los profesionales para repensar nuestros escenarios de actuación.

Jesús Alcantarilla Díaz.
Presidente de Protecturi.