23 enero, 2014

Plensa pone 7 picas en Andorra

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Andorra es un país angosto situado entre altas montañas donde el espacio es muy caro. Por eso, en los núcleos de población las construcciones se amontonan y, a veces, es difícil saber dónde comienzan unos y terminan otros. Entremedio de avenidas llenas de vehículos, miles de comercios y edificios oficiales del centro administrativo de la capital y del país, han “nacido” un conjunto de figuras que parecen mirarse en este conglomerado de actividad frenética con aspecto tranquilo y majestuoso, con cierta indiferencia, pero también con actitud vigilante. Son las figuras de 7 poetas, una obra múltiple creada por Jaume Plensa (Barcelona, 1955) que se inauguró ayer en la plaza de Lidia Armengol, en Andorra la Vella, en un día soleado, pero frío, en el que la temperatura derretía la nieve acumulada el día anterior en los tejados.

La escultura consiste en siete figuras humanas de hombres que se cogen con los brazos las piernas dobladas. Están creadas en resina epoxi y fibra de vidrio de 2,1 metros de altura y todas permanecen sentadas sobre unos enormes mástiles de acero de 10 metros. Desde su altura, parecen mirar al infinito, buscando entre los edificios que rodean la plaza, las cumbres nevadas de los Pirineos. Por el día “parecen porcelanas recién mojadas”, pero es por la noche cuando alcanzan su plenitud ya que, iluminadas de diferentes colores que van cambiando, “parecen conversar creando vínculos entre ellos, formando una comunidad”, explico Plensa durante un paseo por esta plaza dura de edificios grises de piedra y cristal en la que sus esculturas están llamadas a convertirse en un nuevo reclamo para visitar la zona y este pequeño país.

El proyecto nació hace más de 20 años, en 1993, cuando la Banca Privada de Andorra (BPA), que posee casi una veintena de obras del escultor, le encargó una para un espacio público. Ayer se materializó el encargo tras la cesión del conjunto a la ciudad durante 20 años, renovables cada cinco años. “Ha valido la pena esperar, porque esta es la pieza y el momento adecuado”, aseguró Plensa.

El conjunto es el primero que inaugura en todo el mundo tras ganar en noviembre el Premio Velázquez a toda su obra. “Es el que más directo me ha llegado al corazón”, volvió a repetir el artista que en apenas dos años ha recibido algunos de los reconocimientos artísticos más importantes de España, como el Nacional de Artes Plásticas en 2012 y Nacional de Arte Gráfico en 2013.

Plensa evocó delante de sus figuras a los monjes estilitas de Constantinopla que en el siglo V se retiraron a la montaña a orar. Y son siete, dijo, por las siete parroquias andorranas. “El arte redefine y ayuda a ver de nuevo lo que nos parece conocido. Y eso en Andorra es fundamental. Esta calle tan estrecha y con presión parece el alma en el cuerpo, que cuando crece no cabe en el cuerpo. Estas esculturas parecen querer salir hacia arriba, para escapar. Y eso obliga a la gente a mirar hacia arriba”.

Autor con una obra diseminada por ciudades de todo el mundo, en la actualidad se pueden ver otros poetas del autor en lugares como Niza (donde hay otro conjunto de siete figuras que miran todos hacia el infinito), Jacksonville (Estados Unidos), cerca de París, Augsburgo (Alemania), en el Yorkshire Sculpture Park inglés y en la costa de México.

“Todas unidas por la obsesión de reintroducir la belleza en el día a día de la gente”, explicó el escultor.

“No hay prisa” para Barcelona

Repartida por todo el mundo, la obra de Plensa está poco representada en las calles y plazas españolas. En Barcelona, su ciudad natal, posee cuatro: en el paseo del Born, en Via Julia, en el parque de la Fundación Miró y en los jardines de la Fundación Vila Casas en el Poblenou, pero todas son obras de los años ochenta, que no corresponden a la etapa actual que ha dado reconocimiento al escultor. Según confesó Plensa, en Barcelona existe el interés del alcalde Xavier Trias por dotar a la ciudad de una escultura “icónica”, ya que “en Barcelona se habla solo de edificios y no de esculturas”. Por eso, ha recibido un encargo del Ayuntamiento de la ciudad. El problema, según Plensa, “es que ahora no hay dinero para hacerla, pero no hay prisa”.
Sin prisa pero sin pausa, asegura está muy motivado en el encargo, aunque no está decidido el lugar, aunque se aventura que será en un lugar muy céntrico de la ciudad. En todo caso no se trataría de una obra como la que más fama le ha dado al autor: The Crown Fountain, que hizo hace 10 años en Chicago. “Cuando la acabé tomé la decisión de no volver a hacer algo parecido nunca más”, confesó.
Tampoco hay prisa, remarcó, para hacer una exposición de su obra reciente en Barcelona como la gran exposición que está prevista celebrar en 2015 en la ciudad norteamericana de Nashville.

 

por JOSÉ ÁNGEL MONTAÑÉS, EL PAÍS