3 febrero, 2014

Plegarias millonarias

plegarias

El libro más caro del mundo se ha vendido de nuevo y casi no ha variado su precio desde 1999. La subasta del miércoles de Christie arrancó con 8,5 millones de dólares y galopó de forma rápida hasta los 12 millones de dólares (8,4 millones de euros) donde se estancó. A la cifra de martillo, la casa de subastas le añadió sus comisiones y la transacción le salió al nuevo propietario por un total de 13,6 millones de dólares (9,52 millones de euros), un precio ligeramente superior al que alcanzó en 1999 con 9,38 millones de euros, incluida la comisión de la casa de subastas, convirtiéndose así en el libro más caro del mundo a excepción del cuaderno de Leonardo ‘Codex Leicester’ por el que Bill Gates pagó 21 millones de euros.

El codiciado volumen mide 25 centímetros de largo por 17,5 centímetros de ancho y consta de 67 páginas con delicadas ilustraciones religiosas y escenas rurales pintadas hacia el año 1505, que no han perdido la vivacidad de su color ni la meticulosidad de su trazado. El ejemplar vendido ayer no lleva la autoría de Leonardo, sino que sus autores son artistas menos conocidos como el miniaturista holandés Gerard David o el dúo de padre e hijo Alexander y Simon Bening. Al margen de la prominencia de los pintores, el libro con imágenes de la Biblia constituye, a juicio de Nicholas Hall, del Departamento de Maestros Antiguos de Christie’s, “uno de los mejores ejemplos de la iluminación y el arte flamenco, es el ejemplar más prestigioso que hemos tenido en mucho tiempo”.

Imágenes religiosas se intercalan con escenas de la vida rural holandesa y de la naturaleza junto a fragmentos de plegarias escritos con minuciosidad y adornadas letras. El libro pertenecía desde 1999 a un propietario privado que quiso mantener el anonimato. Cuando lo adquirió, la historia del ejemplar estaba ya manchada por la confiscación de colecciones de arte por parte de los nazis a las familias judías del centro de Europa.

El libro de oraciones pertenecía a la rama austriaca del clan de banqueros Rothschild, que desde Alemania se extendieron por toda Europa en el siglo XIX. En Viena fue confiscado por los nazis. Tras la Segunda Guerra Mundial la obra fue objeto de negociación entre el Gobierno de Viena, que reclamaba un tercio de la colección de arte para restituir el resto, y los Rothschild. Acabó ni para unos ni para otros. La Comisión por la Restitución del Arte Confiscado por los nazis lo considera reclamable atendiendo a la última legislación austriaca. Los Rothschild no lo reclaman. El estigma de haber sido confiscado por los nazis ha disminuido, probablemente, el incremento de su valor en más de una década.

Por Conxa Rodríguez en El Mundo.