31 mayo, 2010

Overflow IV

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Laura Pais Belín

Localización: Fundación Caixa Galicia.

Autor: Jaume Plensa.

Cronología: 2007

Técnica: Escultura de acero inoxidable.

03_Joya_OverflowUno de los fenómenos más llamativos, en el desarrollo del arte español de la década de los setenta y los ochenta, es el auge de la escultura; bien distinta a la de períodos anteriores e independiente  de las orientaciones que habían surgido a través de los grandes escultores del siglo XX.

La mayoría de los artistas de esta época se plantea su actividad de forma individual y con una concepción distinta, apartándose de las pautas convencionales. Creando su propio lenguaje,  hundiendo sus raíces en las diferentes influencias del arte contemporáneo o en el arte más tradicional.

Así, los ochenta fueron un buen escenario para que nuevos creadores renovaran  lenguajes, materiales e introdujeran otros conceptos o incluso dimensiones. Este es el caso de Jaume Plensa, artista  independiente, que desarrolló  una clara vertiente expresiva y matérica, y que destaca por explorar la naturaleza del hombre jugando con los materiales y el propio espectador.

Escultor, dibujante y grabador, Jaume Plensa se ha convertido en uno de las figuras más singulares dentro del panorama artístico actual, y es uno de los artistas españoles con mayor relevancia nacional e internacional de nuestro tiempo. Prueba de ello es que su obra forma parte de numerosas colecciones privadas y públicas en todo el mundo, del mismo modo que sus esculturas e instalaciones públicas se encuentran en lugares tan diversos como Japón, Francia, Israel o EE.UU.

Creador prolífico, pronto descubrió en la escultura su vocación. Estudió en la Llotja y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sant Jordi, en Barcelona, aunque muchas de las técnicas que practicaba e investigaba surgieron de su trabajo en un taller mecánico.

Desde sus inicios, creó un estilo muy personal, expresivo y flexible que se caracterizaba por reflejar el interés en el volumen, el espacio y la tensión; y siempre con un objetivo: crear obras que despierten emociones en el espectador, apelando a factores sensoriales y a la memoria.

Muchas veces, en cada una de sus obras, moldea cada idea mediante formas espaciales diferenciadas, obras con las que el público se siente invitado a interactuar, creaciones muy personales y elaboradas que tienen como eje central la dimensión humana y su relación con el entorno.

Ese es el caso de la obra “Overflow IV”, creada en el año 2007.  A partir de un lenguaje muy personal Plensa configura una de sus construcciones antropomórficas a base de letras. Un asunto que no sólo podemos ver en su obra escultórica, sino que es un referente al que recurre también en sus grabados y dibujos.

Nos presenta a un hombre sin rostro que medita sentado en posición casi fetal, realizado a partir de letras entrelazadas y soldadas de acero inoxidable. Una escultura en la que se puede penetrar, te empuja a recorrerla e introducirte en ella; una obra que invita a reflexionar,  mira hacia dentro de sí misma, quizá porque la intención sea incitar a los visitantes a que compartan este recogimiento.

Su técnica es increíble, parece que es capaz de diseñar, manejar y afrontar los materiales metálicos, como en este caso el acero, como si fueran arcilla, consiguiendo que el acabado de sus obras contenga una expresión directa y brutal de sensaciones. La figura, aún siendo de metal, está trabajada de tal forma que consigue dar la sensación de que podría flotar en el espacio expositivo.

Podemos disfrutar  de un trabajo que se muestra sin artimañas ni sorpresas, ver la obra es abarcar de un golpe de vista la totalidad de los elementos, para después ir descubriendo, poco a poco, como se relaciona con el espacio y el propio espectador apelando a efectos sensoriales.

Pero también vuelve a los orígenes de la escultura, utilizando el bulto redondo, una escultura tradicional, pero tratada de manera vanguardista, ya que se presenta despojada de toda materialidad para mostrar la pura estructura, jugando con el espacio expositivo, la luz, los contrastes y  el espectador, al que invita a rodear y descubrir su  obra.

Un resultado luminoso y volumétrico creado a partir de la letra, donde el lugar expositivo juega un lugar importante, al igual que la luz, ya que con  la iluminación de la obra consigue un espectacular juego de luz y sombra que crea la propia figura.

Lo que llama la atención en la trayectoria de Plensa es la utilización de la palabra, que se transforma en un material más en su obra. Porque para el artista la literatura constituye una de las principales fuentes creativas de su trabajo. Del mismo modo, que la materia, el vacío o la luz son aspectos integrantes y fundamentales en su obra. De esta forma las letras se convierten en una constante en sus creaciones, el hilo conductor de su significado.

Para comprenderlo perfectamente utilizaremos las palabras del propio artista:”Tengo un gran amor por la letra. Casi como si se tratase de una metáfora del ser humano en la sociedad. Sola parece que sea poco, pero en asociación con otras produce palabras, las palabras en asociación, textos, etc.”. Una metáfora perfecta para explicar la figura del individuo en la sociedad contemporánea.

La letra, el texto, y el cuerpo humano se organizan para crear figuras que desarrollan un lenguaje plástico, flexible y muy personal. Un juego entre dualidades como el vacío,  la materia, el alma  o la razón. Piezas tan luminosas y livianas, que parecen que quieren flotar o tocar la tierra, como es el caso de Overflow IV.