27 octubre, 2014

Otros 20 años de Guggenheim

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Han pasado diecisiete otoños desde que el icónico museo de Frank Gehry en Bilbao abrió sus puertas en octubre de 1997. Y son veinte años ya desde que las instituciones vascas firmaron el que sería su contrato de mayor éxito internacional, que les iba a unir con uno de los sellos de más prestigio: la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York. Ayer, a sesenta días de cumplirse el plazo de vencimiento -el 21 de diciembre- y tras meses de negociaciones a ambos lados del océano, se perfiló la renovación del acuerdo de gestión por el que Bilbao retendrá por otros veinte años más a su «gallina de los huevos de oro», como acostumbraba a acuñar su recientemente fallecido alcalde Iñaki Azkuna. Habrá Guggenheim en España hasta 2034.

Con gran reserva para no adelantar el compromiso antes de la reunión ejecutiva del Patronato, el director de la Fundación neoyorkina, Richard Armstrong, y el principal responsable del centro vasco, Juan Ignacio Vidarte, presentaron ayer por la mañana la exposición que servía para conmemorar los veinte primeros años de su celebrada colaboración. Una antología de lo más representativo de los dos cuerpos artísticos, «El Arte de nuestro tiempo: Obras maestras de las colecciones Guggenheim», que ocupa todo el edificio, evocando la muestra inaugural. Y un objetivo único: poner de manifiesto «la madurez» adquirida por el museo de Bilbao en perfecta «sinergia» con la obra de Nueva York, de máxima referencia mundial, según explica uno de sus seis conservadores, Álvaro Rodríguez Fominaya.

Richard Solomon lo expresó así: El matrimonio Bilbao-Nueva York «ha cambiado el paisaje cultural en todo el mundo. Estamos honrados por ser socios», dijo, antes de acudir a la reunión con el resto de patronos, Gobierno vasco y Diputación de Vizcaya, que ganan un miembro nato en la Fundación de Nueva York -Jon Azua-. Desde el punto de vista artístico, España se garantiza el «refuerzo» de la progamación con el préstamo para exposición de «obras clave» de la colección americana.
Un menú completo

La muestra que se inaugura hoy con 127 obras nace en la tercera planta, donde se comprimen las vanguardias históricas hasta el minimalismo (sobresalen varias piezas de Kandinsky, «hombre fuerte» de la colección y el Chagall que observa París desde la ventana. Muy cerca asisten Picasso y Delaunay, y el expresionismo de Pollock. Más allá despunta la gran bandera de color de Rothko, propiedad del museo vasco, que reserva dos «altares» a Oteiza y Chillida. Del último destaca una escultura colgada traída de Nueva York. Modigliani al desnudo o Yves Klein nos llevan al segundo nivel, que va del Pop (Warhol, Lichtenstein) al mural serigrafiado de Rauschenberg; los «Discrusos sobre Cómodo» de Twombly y las invertidas figuras de Baselitz, grandes adquisiciones de Bilbao. Abajo cierra el siglo XXI con Ai Weiwi o El Anatsui, del Guggenheim Abu Dhabi.

«El acuerdo está hecho»

En el mes de diciembre, en una fecha aún por fijar, el Patronato del Guggenheim se reunirá otra vez en Bilbao para firmar el acuerdo de renovación Según fuentes de toda solvencia consultadas por ABC, «está hecho». Al texto solo le faltan «algunos flecos legales», aunque las instituciones vascas resaltan la «importancia infinita» de mantener el museo aquí.

Por Itziar Reyero en ABC.