14 mayo, 2010

Nature Morte Avee un vase de coquelicots

cabeceras_Joya_02

Laura Pais Belín

Localización: Fundación Caixa Galicia.

Autor: Marc Chagal.

Cronología: 1952

Técnica: óleo sobre lienzo.

 

02_Joya_Nature_Morte_grandePintor e ilustrador gráfico, Marc Chagal es considerado uno de los artistas más relevantes del siglo XX, y una de las grandes figuras de los movimientos de vanguardia de principios de siglo.

Procedente de una familia judía, humilde y profundamente religiosa, pasó su infancia en un pequeño pueblo de Rusia, al que sus recuerdos y su obra siempre volverán. Pintaba desde niño y muy pronto consiguió trasladarse a Paris, la gran capital de las vanguardias; la ciudad le sorprenderá, por su luz,  su color, su movimiento, pero sobre todo por la libertad, una libertad artística que acercará a su universo particular.

Le causaron impacto los fauvistas y su manera de pintar con el color, el cubismo de Delaunay o la técnica expresionista, en la que coincidía en la violencia cromática y la arbitrariedad de los colores.

Pero Chagal, artista soñador e independiente, nunca se unió a ningún movimiento, aunque no por ello rechazó determinadas influencias artísticas.

Poeta e idealista, Marc Chagal fue durante toda su larga vida un individualista y artista solitario. Poseía la experiencia directa de la vida sencilla y por ello disfrutaba de esa ventaja natural de poder crear su mundo, totalmente personal.

Viajero entre dos mundos, mantuvo el encanto del artista inconformista que mezclaba su visión particular, su tradición natal y la integración de la cultura occidental. Una síntesis perfecta que dio lugar a un arte diferente, a la creación de un personal e inclasificable universo iconográfico.

La obra “Naturaleza muerta con un florero de amapolas” pertenece a la última etapa creativa del artista, que coincide con su regreso a Francia. Atrás quedaban las guerras, las incertidumbres y los grandes sufrimientos personales;  su obra continúa siendo una metáfora poética de su agitada vida, una perfecta mezcla equilibrada entre los sueños y la realidad.

Desde la década de los cuarenta, el artista ruso ya no aspiraba a ser un representante de la vanguardia artística; quizá por eso, su lenguaje pictórico está determinado en esta época más por sus preferencias personales, desarrolladas a través de los años, que  por un deseo de  mantener un vínculo con las últimas tendencias del arte.

Es una época en la que Chagal se distancia del mundo profesional y también de la escena pública. En 1950 se retira a una casa en Saint-Jean-Cap-Ferrat y dos años después se casará por segunda vez. Un retiro que coincidía con el interés de su arte por la opinión pública, pero no por ello abandonará en su obra la intimidad típicamente chagaliana.

Prueba de ello es esta naturaleza muerta, paradójicamente llena de vitalidad, una composición dinámica con la que, a través del color, la pincelada fresca y su propia realidad, el pintor ruso nos introduce en su universo.

Hay una clara predisposición del artista a la pérdida de respeto a la realidad; su fantasía ocupa el primer lugar, desordenando y modificando la realidad en todas direcciones. Pero a cambio nos muestra esa existencia hogareña de la que disfrutaba en esta época: el interior de una habitación bañada por el color, por un color azul que lo envuelve todo y a partir del cual vamos descubriendo los pequeños elementos del cuadro, como las frutas pintadas con total arbitrariedad en sus colores o el jarrón de flores.

Una tenue transición de colores que nos lleva a descubrir una figura en el cuadro: se trata de Valentine Brodsky, llamada amorosamente Vava, su segunda esposa, con la que se acababa de casar el mismo año de creación del cuadro y con la que vivía una etapa feliz. La representa a partir de líneas redondeadas y suaves y a través de ese color azul tan característico en su obra.

Moldea con perfecto esmero valores, tonos y contrastes cromáticos. Ciertas áreas del cuadro se convierten en islas de pintura pura, pero con una técnica muy delicada. Increíble el tratamiento del cromatismo en las flores, cómo consigue la independencia de los colores dentro del conjunto floral y, al mismo tiempo, dar una visión global del vibrante ramo.

Nos encontramos ante una liberación de los colores, la superficie azul no puede ser identificada con ningún objeto, pero recorre toda la superficie creando una atmósfera envolvente que convierte el conjunto del cuadro en una composición vitalista.

Chagal es un artista inclasificable. Creó su propio universo y nos invita a sumergirnos en él a través de cada una de sus obras, llenas de magia y libertad.  Un poeta soñador que se nutría de su humilde mundo y que siempre volvía en su obra a los grandes acontecimientos de las pequeñas existencias.