20 julio, 2010

Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo

Cabecera_museo_Interior_05

Virginia Page del Pozo.
Conservadora

Historia de la Institución y de las colecciones
00_Yacimiento_de_El_CigarralejoNos encontramos ante uno de los museos más peculiares de nuestra Región, tanto por la especificidad de sus colecciones, ya que se trata de un museo monográfico sobre cultura ibérica, como por el origen y el sistema de gestión de la Institución a lo largo del tiempo.

Los objetos arqueológicos que conforman las colecciones o fondos museísticos provienen en su totalidad del yacimiento denominado “El Cigarralejo”, sin duda alguna –en palabras de A. Beltrán- uno de los “asentamientos protohistóricos con mayores singularidades y que han introducido más importantes novedades en las investigaciones sobre esta época”. Se trata de un paradigmático conjunto ibérico ubicado a unos 4 km. de la ciudad de Mula, en la margen derecha del río homónimo. Fue descubierto de forma casual por el insigne arqueólogo e ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, D. Emeterio Cuadrado Díaz que, se encontraba prospectando la zona, durante sus trabajos en el  canal del Taibilla, para la traída de aguas a la ciudad de Cartagena. Lo componen: un poblado del que apenas sabemos que estaba amurallado y que los zócalos de las casas rectangulares fueron elaborados con piedras sin escuadrar de la zona, en base a los restos que aún hoy en día se vislumbran en superficie. El santuario, hallado en 1946 y al que le dedicó 3 campañas arqueológicas, en el transcurso de las cuales, D. Emeterio Cuadrado exhumó un singular edificio situado en la cumbre de una muela rocosa, adaptado perfectamente al terreno, constituido por un pasillo central en torno al que se articulaban varias dependencias. En la designada Habitación 11, encontró un pozo ritual o “favissa” con cerca de 200 exvotos u ofrendas ocultadas piadosamente por la persona encargada del culto, seguramente entre los s. III-II aC., para protegerlos ante un inminente peligro  Se tratan en su mayoría de esculturitas talladas en piedra arenisca que representan a équidos enjaezados o sin atalajes, solos o en parejas, ya sean yegua con potro o yuntas. Aunque no faltan exvotos en forma humana, personajes masculinos y femeninos esculpidos en bulto redondo y envueltos en amplios mantos, que dejan al descubierto los pies calzados con escarpines de cuero.

Y por último la necrópolis, en la que E. Cuadrado empleó 40 años de continuos y esforzado trabajos de campo (1948-1988) y otras tantas horas de inventario de los materiales; de estudio de una cultura material que por aquél entonces, carecía de sistematización; de investigación sobre el ritual funerario y la tipología de los enterramientos para concluir, con la publicación de los resultados, en más de 200 artículos en revistas especializadas y divulgativas y de varios libros. Estudios que culminan con la edición en 1987 de la necrópolis del Cigarralejo, en la que recoge nada menos que los ajuares funerarios de 350 sepulturas, de las 547 que componen la colección, encuadrados cronológicamente entre los inicios del s. IV aC. y  mediados del s. I aC.

01_Emeterio_Cuadrado_CigarralejoAnte la magnitud de los hallazgos, y con el fin de que éstos permanecieran juntos y en su lugar de procedencia, D. Emeterio Cuadrado decide donar la colección formada por los materiales arqueológicos procedentes de la necrópolis del Cigarralejo, al Ministerio de Cultura, en junio de 1986. La importancia histórica y cultural de los ajuares encontrados, aconsejaba la aceptación por parte del Estado de dicha donación, haciéndose efectiva por Orden de 21 de abril de 1989, en la que también se crea el museo de Arte Ibérico El Cigarralejo en Mula, de Titularidad Estatal “para la conservación, investigación y exhibición de todo y, cuyo objeto específico es el mejor conocimiento de la cultura ibérica a través del estudio, la contemplación y el uso no educativo de los materiales arqueológicos procedentes del Cigarralejo”.

Es por lo tanto un museo de Titularidad Estatal, gestionado por la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Su sede, el palacio del Marqués de Menahermosa, fue donado al Estado por el Ayuntamiento de Mula, para que pudiera rehabilitarse  como contenedor de tan singular colección. Después de varias intervenciones en el inmueble, el Museo fue inaugurado finalmente en 1993.  Depende actualmente del Servicio de Museos y Exposiciones de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales.

Respecto al lote formado por cerca de 200 exvotos u ofrendas depositados en el santuario por los fieles que allí acudieron entre los siglos IV y II aC., fueron cedidos a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia por parte de la familia Cuadrado Isasa, en concepto de dación en pago del impuesto sobre sucesiones por cada uno de los herederos de E. Cuadrado Díaz, en el año 2003,  momento en que pasan a formar parte de la colección estable del museo.

El Edificio.

No menos interesante es la casona que sirve de sede al museo, el palacio del Marqués de Menahermosa, edificado en la primera mitad del s. XVIII y habitado durante más de dos siglos por la familia de los Llamas, Marqueses de Menahermosa. Se trata de una austera residencia de dos plantas y bodega subterránea, construida con ladrillo visto. En la portada principal, situada en la fachada Este, se usó mármol rojo y negro de las cercanas canteras de Cehegín (Murcia). La gola de esta zona y la de la fachada Sur fueron pintadas con emblemas –como el blasón familiar, dotado con la corona marquesal y atributos guerreros- y motivos militares alusivos a la profesión del dueño D. José Antonio Llamas.

La residencia sufrirá numerosas reformas con el correr de los años, la primera en 1778, en la que se amplía la vivienda, como puede advertirse exteriormente por la falta de decoración pintada en el alero de la fachada principal. También se construyó un pequeño oratorio, que hoy se conserva tras unos paneles corredizos de la sala IV del museo.

La última remodelación importante será en 1927, en la que se derribaron varias dependencias accesorias y se configuró el jardín que completa la manzana. Actualmente el museo, se emplaza en un solar exento, cuadrangular de unos 900 m2 en el que se aprecian tres cuerpos que corresponden: al caserón barroco, a la ampliación del ala Norte que forma una “L” con éste y el jardín, ocupando la esquina sudoeste.

La restauración del inmueble como sede de un museo arqueológico fue llevada acabo desde la Dirección de Museos Estatales del Ministerio de Cultura en 1981 y 1992 con gran respeto hacia la estructura originaria dieciochesca, compaginando perfectamente el continente y el contenido.

El Museo
Dispone de las dependencias e instalaciones necesarias para satisfacer todas las facetas que un establecimiento de esta índole ha de tener como son la conservación de las colecciones y su exhibición, la difusión de las mismas, la investigación o la educación. Así, los espacios se han distribuido de la siguiente manera:

Planta baja del edificio principal: aquí encontramos un recibidor con un punto de información para los visitantes, el salón de usos múltiples (conferencias, exposiciones temporales, conciertos,….) y en breve, las salas permanentes dedicadas al santuario de El Cigarralejo.

Planta primera del edificio principal. Dedicada enteramente a la exposición de la necrópolis, siguiendo un itinerario circular que parte y finaliza en el distribuidor en donde desemboca la escalera de acceso a la primera planta.

Planta segunda del edificio principal. En donde se ubican las áreas administrativas y de dirección y, la biblioteca. Aquí se encuentra también la sede del Centro de Estudios Ibéricos Emeterio Cuadrado que, supone la creación de un foro que pretende abrir nuevas perspectivas a la investigación y elaborar proyectos de estudio acerca de la cultura ibérica.

Planta baja del edificio auxiliar. En esta zona se encuentran el taller de “Didáctica y Acción Cultural” (DEAC), laboratorio de restauración y 2 almacenes

Planta primera del edificio auxiliar. 2 salas empleadas para dibujo, fotografía, inventario y catalogación de los materiales y el almacén de las colecciones. Un apartamento para alojamiento de investigadores completa el espacio.

En el jardín, donde se realizan numerosas actividades al aire libre (conciertos, talleres,…) se ha reproducido a tamaño natural el encachado de la tumba nº 138.

Las salas de exposición permanente (planta 1ª)
En las 10 salas que actualmente componen la exposición permanente, se exhiben aproximadamente un 16% de los fondos museísticos, que equivalen a unos 80 ajuares funerarios procedentes de la necrópolis del Cigarralejo, es decir, los objetos personales del difunto que sus allegados depositaron en la fosa con el fin de que les sirvieran en el más allá. Mayoritariamente, los ajuares funerarios estaban compuestos por materiales cerámicos y armamento, en el caso de las tumbas masculinas, o elementos relacionados con la industria textil, en las femeninas. Además encontramos diferentes tipos de herramental propio de algunos oficios que fueron enterrados junto al propietario como tijeras, rejas de arado, podaderas, hoces, …. No faltan objetos de adorno personal, y los restos escultóricos que coronaron algunas tumbas.
Simultáneamente, cada una de las salas presenta un contenido socio-cultural del mundo ibérico, ilustrado con un tumba alusiva al tema tratado (curtidor, ceramista, agricultor, …), o con objetos extraídos de otros ajuares funerarios. Completan la exposición numerosos carteles explicativos, los inventarios de los objetos que la componen y una documentación fotográfica muy completa sobre las tumbas en distintas fases durante su excavación por E. Cuadrado. Todo ello confiere a la exposición un valor sumamente didáctico, que nos acerca a la vida y a la religiosidad ibéricas, sin olvidar en ningún momento aspectos tan importantes como el científico o el carácter estético de la muestra.

SALA I
Introduce al visitante en la historiografía del yacimiento, en la que además de diversos documentos, una selección de fotografías de las campañas arqueológicas, el plano de la necrópolis con sus 547 tumbas y, más de 200 publicaciones sobre el yacimiento, resumen los 40 años de trabajo realizado por D. Emeterio Cuadrado en este importante conjunto ibérico y a la arqueología en general, hasta el momento de la inauguración del museo.

SALA II
08_Cigarralejo_Sala_IIGracias a los elementos que componen los ajuares funerarios podemos establecer además del sexo del difunto y el oficio que desempeñó en la vida cotidiana, el “status social” del mismo.
En esta sala se estudia la jerarquía social en base al destacado ajuar funerario de algunos enterramientos en cuanto a la cantidad y  calidad de los objetos, muchos de ellos importados, como la cratera de campana griega del pintor del “Tirso Negro” (en el pedestal 1), procedente de la tumba nº 47. También se muestran las tumbas más antiguas –inicios del s. IV aC.-, algunas con un abundante ajuar entre el que se encontraban diversos elementos de prestigio, por lo que D. Emeterio Cuadrado acuñó el término de “Tumbas Principescas”, concretamente en las tumbas nº 200 y 277 abundaban cerámicas procedentes del Ática griega y objetos de lujo.

SALA III
Dedicada a una de las ocupaciones más comunes de la sociedad ibérica: la agricultura, puesto que esta actividad supone su principal base económica y de la que nos han llegado numerosos vestigios. Destacar en la vitrina de mesa el ajuar de la tumba nº 209 que perteneció a un agricultor, con diversos útiles de labranza como hoces o el refuerzo de un arado. También se muestran semillas y huesos de diversos frutos, lo que nos aproxima a la alimentación del hombre ibérico: cereales, vid y olivo, entre otros. Los campos de cultivo no debieron encontrarse muy alejados de los poblados, ya que estos se ubicaban en lugares estratégicos y en zonas con ricos recursos acuíferos, con sus fértiles terrenos.

SALA IV

Estudia la ganadería, otro elemento esencial de la economía ibérica. Prueba de ello, son los distintos testimonios de que disponemos que lo corroboran, además de las fuentes literarias. En primer lugar las representaciones pintadas de animales domésticos en ciertos vasos cerámicos, o los fragmentos de pieles curtidas y restos óseos de fauna como: vaca, oveja, cabra, cerdo, ciervo, perro, caballo y asno. Sabemos además de la existencia de ciertos animales por los instrumentos de hierro tales como: tijeras usadas en la esquila de las ovejas, podones empleados para cortar hierbas que alimentarían al ganado o chiflas y tajaderas para el proceso del curtido de pieles.

SALA V
09_Cigarralejo_Sala_VEn esta sala podemos ver la gran cantidad y variedad, en cuanto a formas y acabados, de los recipientes cerámicos ibéricos. La alfarería alcanzó un gran desarrollo en esta cultura, realizándose las cerámicas con arcillas bien depuradas, en el torno del alfarero y cocidas en hornos. Así contamos con vajillas de mesa, ánforas de almacenamiento, ollas para cocinar, o vasitos de tocador. Muchas fueron amortizadas en las tumbas, bien como urnas funerarias que contenían las cenizas del difunto, o como parte del ajuar funerario.

En cuanto a las decoraciones, en el Cigarralejo predominan las geométricas, aunque no faltan los motivos vegetales como los del vaso de “Las granadas y los puñales”, humanos o estampillados.
En la vitrina nº 9 se exhibe el ajuar de un alfarero, en el que destacan los cantos para moler los pigmentos minerales usados como pinturas, alisadores de cuarcita y pequeños recipientes contenedores de colorantes.

SALA VI
Dedicada a la industria textil, una actividad eminentemente femenina. En las tumbas con ajuar femenino del Cigarralejo, contamos con numerosos objetos utilizados en el procedo del hilado como las fusayolas –contrapeso del huso- y agujas de hierro, bronce y hueso. En la sala se muestran también pequeños fragmentos de tejidos de lana, de lino y diferentes trenzados de esparto (cuerda, guita y recincho) que, al carbonizarse en la pira funeraria, han podido llegar hasta nosotros.

SALA VII
11_Cigarralejo_Sala_VII_Comercio_y_transportePor los objetos importados, testimoniamos las relaciones comerciales que mantenían los íberos con los diferentes pueblos del Mediterráneo, especialmente con Grecia en la primera mitad del s. IV aC. Podemos ver un amplio repertorio de vasos áticos (Grecia), campanienses (área Lacial-Italia), de Rosas (Costa catalana) y del norte de África, principalmente.
También trata esta sala de los medios de transporte marítimos y terrestres utilizados en esta época.

SALA VIII

Trata sobre la mujer ibérica debido al relevante papel que desempeñó en diversos momentos de la vida, a nivel cotidiano, religioso, festivo o funerario. Comprobamos este hecho al repasar la iconografía femenina encontrada básicamente en las necrópolis y santuarios en donde aparece como mujer mortal, interviniendo en el culto como fiel o sacerdotisa y otras, con atributos divinos.
En esta sala encontramos además de varias representaciones de damas esculpidas en piedra, una de ellas sentada en un gran trono “La Dama del Cigarralejo”,  diversos objetos típicamente femeninos como cuentas de collas, anillos, punzones o vasitos de tocador.

En la sepultura nº 21 –de ajuar femenino- apareció una placa de plomo escrito en alfabeto griego,  es el “Plomo del Cigarralejo”. Se trata de uno de los ejemplos más significativos de escritura “grecoibérica” de mediados del s. IV aC., aunque de momento no ha podido traducirse, sólo leerlo.

SALA IX

Trata sobre el armamento ofensivo (falcatas, lanzas,…) y defensivo (cascos y escudos), el atuendo del guerrero, con todos los complementos como pendientes, placas de cinturón, hebillas o pinzas depilatorias y sobre su montura: caballos ricamente enjaezados.
Destacar el vaso pintado con una procesión compuesta por guerreros y músicos que danzan al son de la doble flauta –aulos- y una lira.

SALA X
12_Cigarralejo_Sala_X_Monumentos_Pilar_EstelaDedicada a la arquitectura funeraria, por lo que en varios paneles se muestran las diversas cubiertas de las tumbas o encachados tumulares del Cigarralejo, elaboradas con piedras de la zona, así como los monumentos escultóricos que coronaron algunas de ellas y que se denominan “Pilares-estela”, en los que no faltan las representaciones en bulto redondo de un animal –como el león- que ejercía de guardián o protector de la tumba.

Perspectivas futuras
En la actualidad se está trabajando en el proyecto museográfico referente a las nuevas salas dedicadas a la exposición permanente de los exvotos hallados en el Santuario de El Cigarralejo, con la intención de difundir este legado. Para ellos se han acondicionado 5 nuevas salas ubicadas en la planta baja del inmueble. Está previsto finalizar el montaje expositivo a comienzos del 2011.
Desde el Centro de Estudios Ibéricos Emeterio Cuadrado, se pretende retomar las campañas arqueológicas en el conjunto del Cigarralejo, prestando especial atención al poblado, de que apenas se posee información.

Como llegar:
El museo de Arte Ibérico El Cigarralejo se encuentra ubicado en pleno centro de la  zona meridional del casco histórico-artístico de la ciudad de Mula, en la calle del Marqués nº 1, emplazado en la antigua carretera de Caravaca, junto a la Plaza de Abastos. Mula dista 36 km. de Murcia capital, cerca de media hora por la autovía del noroeste.

MUSEO DE ARTE IBÉRICO EL CIGARRALEJO
C/DEL MARQUÉS 1. 30.170-MULA (MURCIA)
TEL. Y FAX: 968-661422

HORARIO:
Lunes a viernes: 9.00-14.00 h.
Sábados: 9.30-14.00 h.
Domingos y festivos: 10.30-13.30 h.
Domingos de mercadillo (2º Domingo del mes): 11.00-14.00 h.

Entrada, talleres y servicio de visitas guiadas: gratuito

Reservas grupos (talleres y visitas guiadas): 968-661422

Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo:
Gestión Comunidad Autónoma Región de Murcia. Consejería de Cultura y Turismo. Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales. Servicio de Museos y Exposiciones.


www.museosdemurcia.com/cigarralejo

Prosegur_museo