22 octubre, 2013

Miguel Zugaza: “El Prado no hubiera podido asumir otro recorte público”

Zugaza

El director del Prado, Miguel Zugaza, recibe a ABC en su despacho para pasar revista a la situación del museo, pocos días antes de que le pasaran revista a él mismo: un pequeño problema de salud, ya resuelto. Junto a las buenas noticias -el presupuesto para 2014 ha crecido ligeramente y se acaba de inaugurar una exposición de Velázquez-, otras no tan buenas, como la previsión de una fuerte caída de visitantes este año (en torno al 25%) o los números rojos de 2012. En 2009 el museo puso en marcha un plan de austeridad: se pasó de los 44,4 millones de presupuesto aquel año a los 38,2 de 2013. El próximo mes de enero Zugaza cumplirá doce años al frente del Prado. «¿No le parece una exageración?», nos pregunta. «Bueno, ya sabe: más vale malo conocido que bueno por conocer…» (Ríe) ¿Se ha puesto un límite de años en el cargo? «No, qué va…» Se le ve en forma y con muchas ganas. Hasta que el cuerpo (y el presupuesto, claro) aguante.

-«El Prado tuvo unas pérdidas de más de un millón de euros en 2012». Este titular dio la vuelta al mundo periodístico, pero ¿fue realmente así?

-Es totalmente injusto valorar por un dato la gestión del museo en 2012. Se hizo un esfuerzo enorme por contener los gastos e incrementar los ingresos. De los 44,2 millones que teníamos de presupuesto, gastamos solo 40. Y conseguimos dos millones de ingresos propios más que en 2011. Entre otras cosas, gracias a la apertura del museo todos los días de la semana. Nos duele que se haya trasladado una imagen distorsionada de la gestión económica del museo. No me quiero tirar ninguna flor, pero desde el punto de vista de la gestión económica, de gestión del presupuesto, 2012 fue el mejor ejercicio económico de la historia reciente del museo. Nunca el Prado había logrado superar los 24 millones de euros de ingresos propios y se hizo en 2012.

-¿De dónde procede entonces ese resultado económico patrimonial de-1.096.439 euros?

-En los ingresos del Prado hubo una fuerte caída de la aportación pública: un 25,2 %. El museo recibió casi 5,4 milllones menos de dinero público en 2012 que en 2011. Además, el año pasado el museo adquirió la tabla francesa «La oración en el huerto» por 850.000 euros, que fueron a cargo de los presupuestos del museo. Si no hubiéramos comprado esa obra, hubiéramos dado un balance positivo el año pasado.

-Con todos esos datos sobre la mesa, y una vez tenida en cuenta la amortización del inmovilizado sobre la valoración de los bienes que el museo posee, el Prado tuvo en 2012 unos números rojos de 116.289 euros…

-No es el año que más pérdidas hemos tenido. En 2010 fueron 773.781 euros. Se debió a la compra de «El vino en la fiesta de San Martín», de Brueghel el Viejo por 7 millones. Parte se pagó con la aportación del Estado y parte con el presupuesto del museo. La caída tan brutal en la aportación pública desde 2009 hasta este año (afortunadamente, solo hasta este año) nos obliga a tener que recurrir al remanente de Tesorería durante cuatro años para equilibrar el presupuesto.

-Se prevé que los ingresos propios se reduzcan este año un 7%. ¿Por qué?

-En gran parte, por la mella que está provocando en el Prado la caída del turismo en Madrid.

-¿Es cierto que bajaron los patrocinios privados un 26,6% en 2012?

-No. Se nos pidió que los ingresos relacionados con patrocinios de las exposiciones internacionales del Prado se incluyeran en el capítulo de «otros ingresos». De ahí ese pequeño desfase. Pero no disminuyó el patrocinio privado del museo. Al contrario, en 2012 se incorporó «la Caixa» como benefactor.

-¿Por qué cuesta tanto atraer empresas que inviertan en la marca Prado?

-La dimensión del patrocinio en España es muy limitada, pero estoy muy satisfecho con lo conseguido. También son muy importantes las aportaciones de los Amigos del Museo: son ya más de 25.000 miembros. Es el principal benefactor privado del museo: aportan al museo el 25% de sus ingresos, además de otros apoyos y ayudas.

-¿De haber seguido bajando este año la aportación pública hubiera peligrado el futuro del museo?

-Las aportaciones del Estado han pasado de 27,5 millones en 2009 a 11,2 millones en 2013. Se ha perdido un 60% en apenas cuatro años: más de 16 millones de euros. Para 2014 se ha logrado, no sin grandes esfuerzos, que el dinero público no solo no disminuya, sino que crezca ligeramente. El Gobierno se ha sensibilizado con la situación del museo, se ha dado cuenta de los problemas que seguir reduciendo el presupuesto significaba para la marcha del Prado.

-¿Qué papel ha jugado José Pedro Pérez-Llorca, presidente del Patronato?

-Ha sido esencial. Ha conseguido establecer una especie de principio: que el presupuesto de la Administración no siga decreciendo, sino que al menos se mantega; que todo lo que se le podía recortar al Prado ya se ha recortado.

-¿Tuvo que llegar hasta muy, muy alto en las negociaciones?

-Se lo tiene que preguntar a él. Pero es un tema que ha perseguido insistentemente. Las perspectivas en agosto eran muy malas, bastante complicadas. Con el dinero que nos da la Administración solo pagamos la mitad de los sueldos del Prado. Todo lo demás tiene que ser generado por el museo. Somos el organismo dependiente del Ministerio de Cultura que recibe menos aportación económica desde hace tiempo. Pero estamos satisfechos. El Gobierno se ha comprometido con el modelo de corresponsabilidad que se ha planteado en el Plan de Actuación para los próximos 4 años. Si se hubiera vuelto a reducir el presupuesto del museo para 2014, se hubiera puesto en peligro su modelo de financiación. El Prado no hubiera podido asumir otro recorte público. El presupuesto pasará de los 38,2 millones de 2013 a 39,1 millones en 2014. Espero que el Gobierno haya asumido que estamos en el límite. Es un precedente y así lo valoramos. El castigo que ha sufrido el Prado desde 2009 ha sido enorme.

-¿Pensó en algún momento tirar la toalla si continuaba la sangría en la aportación pública?

-No. Nuestra respuesta ha sido tomar medidas y hacer un plan. El esfuerzo que ha hecho la gente es admirable.

-¿En qué medida han repercutido en la marcha del museo la apertura todos los días de la semana y la subida del precio de la entrada a 14 euros?

-La apertura todos los días ha funcionado maravillosamente bien. Los lunes tenemos una media por encima de 5.500 visitantes, como cualquier otro día entre semana. En cuanto al precio, creo que es bastante homologado a los grandes museos europeos, y desde luego mucho más barato que los americanos.

-La autofinanciación del museo es del 60%. ¿Llegar a un 70% en 2016 no es más un deseo que una realidad?

-No, es real. En 2016, si se mantiene el suelo de la aportación pública, se llegará a un 70%.

-¿Sería viable que el Prado crease una fundación similar a la puesta en marcha en el Reina Sofía?

-Me da la impresión de que equivale a nuestra Fundación Amigos del Prado, que tiene un centenar de patronos internacionales. No lo veo necesario.

-¿Alguna donación a la vista? ¿Se han animado los coleccionistas a seguir el ejemplo de Várez Fisa?

-La donación Várez Fisa es una forma ejemplarizante de vincular al coleccionismo con el museo. Si el Prado sabe tratar bien ese gesto de generosidad, espero que provoque nuevas donaciones.

-Da la impresión de que la crisis ha hecho que el Prado apueste más por investigación, educación y formación, y haya menos fuegos de artificio, menos megaexposiciones. ¿Es así?

-Sí, si hay algo bueno de la crisis es que quitas lo accesorio y te quedas con el fundamento de la institución. Después de la ampliación, el museo ha tenido una hiperprogramación: había que ajustarla. Con el programa expositivo acabas ocultando lo que tiene de valor fundamental el museo: su colección. Acercar más el programa de exposiciones a la investigación y el conocimiento de las colecciones es un buen cambio.

-Habrá quien piense que dice esto porque no hay dinero para hacer grandes exposiciones…

-Cabe pensarlo, pero es bueno que le pase esto al museo. No dejaremos de hacer grandes exposiciones. En los próximos años estarán El Greco, El Bosco, Van der Weyden, Morales, Ingres… El Prado seguirá ofreciendo muy buenos argumentos para motivar al visitante.

-Sea sincero: ¿la programación de 2012 es la que quería hacer o la única que podía hacer con el dinero disponible?

-Es la que podíamos hacer, pero tiene la virtud de ser un buen programa de exposiciones. ¿Si era lo que teníamos previsto hacer? No. Hemos tenido que suprimir proyectos y centrarnos en otros en principio más pequeños.

-Estarán, efectivamente, en el Prado los grandes nombres, pero parece que en exposiciones más comedidas…

-Las grandes exposiciones no se miden por el número de obras. Un buen ejemplo es la muestra de Velázquez. Es un formato contenido, pero están todos los Velázquez que pueden estar en este proyecto. La de El Greco será grande. La de Van der Weyden será ambiciosa. Creo que el programa expositivo del Prado hasta 2016 es muy sólido y atractivo.

-¿Cuántas obras tiene el Prado en estos momentos fuera de España?

-No hay ninguna muestra viajando por el extranjero, solo préstamos individuales. La próxima exposición internacional será en noviembre en el Museo de Arte Antiga de Lisboa. Hemos firmado un convenio de colaboración. En 2016 nos prestarán el «Tríptico de las Tentaciones de San Antonio» de El Bosco.

-La colección del Prado ha viajado ya por China, Japón, Estados Unidos, Australia… ¿No está Iberoamérica en la hoja de ruta del Prado viajero?

-Estamos trabajando en esa dirección, queremos hacer proyectos en México y Brasil, pero aún no hay nada en concreto. Lo próximo erá una muestra de pintura italiana en Melbourne.

-Las giras americana y australiana de obras del Prado aportaron unos 3 millones de euros al museo. ¿Por qué «critica» a otras instituciones que «compran» exposiciones a museos, cuando el Prado hace lo mismo: cobra por llevar obras fuera? Resulta paradójico…

-Mi crítica va a los museos europeos. No llevaría una exposición del Prado a un museo francés o alemán cobrando por ello.

-¿Y por qué sí a Japón, a Australia…?

-Es muy distinto. En Australia, en Japón, hay escasas colecciones occidentales. Nuestras salidas internacionales son de una intensidad muy pequeña, en comparación con otros museos, mucho más agresivos en ese sentido. Lo hacemos cuando existe un interés o por razones de diplomacia cultural de nuestro país. En el caso de Latinoamérica, es una región estratégica para los intereses de España. Está bien que el Prado actúe como un embajador cultural.

-Una parte importante del museo es el llamado «Prado disperso». Recientemente han aparecido un Ribera, un Tiziano… ¿Alguna sorpresa a la vista?

-Estoy seguro de que los conservadores están trabajando intensamente. Pero no me han contado ninguna novedad (Ríe). Cuando apostamos por la investigación, es posible que esto ocurra. Muchos aspectos de la colección casi hemos empezado ahora a estudiarlos.

-Dicen las malas lenguas que las goteras en los almacenes del Prado en marzo de este año no solo afectaron a seis pinturas y ocho dibujos, como se dijo desde el museo…

-Fueron solo ésas las obras afectadas.

-Esas mismas malas lenguas dicen que los dibujos son irrecuperables…

-No, no, no… Creo que son recuperables. No hubo ningún siniestro total.

-¿Se han tomado ya las medidas oportunas para que no vuelva a ocurrir?

-Hemos remitido al Patronato el informe definitivo con las recomendaciones. Y se ha enviado a la Gerencia de Infraestructuras. Las medidas más urgentes se han tomado ya. Quedan por acordar otras para garantizar aún más que no se vuelvan a producir estos hechos.

-¿Hay algún ERE o plan de reducción de plantilla sobre su mesa?

-No. La plantilla está justa. No hay ninguna intención de revisarla. Lo que sí se han congelado son los salarios, se han reducido las pagas extraordinarias…

-Hay varios proyectos del museo que se han quedado tan congelados como los salarios de los trabajadores del Prado: el Salón de Reinos en el antiguo Museo del Ejército o el Palacio de los Águila en Ávila como sede del Centro de Gestión de Depósitos del Prado.

-Este último lleva 15 años de retraso. La obra no está terminada, se tuvo que paralizar de nuevo por una discrepancia entre la Gerencia de Infraestructuras y la contrata. Se necesita presupuesto para ponerlo en marcha. Veremos qué salida le damos…

-En 2012 el Prado recibió 2,8 millones de visitantes. Se prevé que este año cierre con un 25% menos. ¿Por qué el público da la espalda al museo?

-Ha bajado la demanda, porque ha bajado el número de turistas en Madrid. Pero creo que le damos excesiva importancia a las cifras de visitantes. Es un indicador relevante, pero no mide el éxito o el fracaso de una gestión. En el Plan de Actuación hemos previsto alcanzar 2,3 millones de visitantes este año y volver a estabilizarlo en torno a 2,5 millones de aquí a 2016.

-¿Si se cerrara este año con 2,3 millones de visitas se daría por satisfecho?

-Sería fantástico, de verdad.

-Es muy posible que el Reina Sofía bata al Prado este año en visitantes, gracias, sobre todo, a la exposición de Dalí. ¿Está preparado para los titulares que se le avecinan?

-Sí, pero es lo que normalmente ocurre en Londres. La Tate casi duplica en visitantes a la National Gallery. Es habitual. Los visitantes quieren saber algo sobre el futuro, ¿no? Me alegro porque vayan bien las cifras del Reina Sofía, sinceramente. Ahora bien, creo que, si establecemos comparaciones, hay que hacerlo de forma objetiva. Hay que ser serios y hacer una auditoría de cómo contamos los visitantes.

-¿Duda, acaso, de cómo se cuentan los visitantes en otros museos?

-Los contamos de formas diferentes.
[Zugaza necesita encender un cigarrillo. Se está metiendo en arenas movedizas, y lo sabe].

-¿No hay una medida estándar para contar? Se supone que entra una persona al museo y es un visitante…

-Esa es nuestra fórmula.

-¿Y cuál es la otra?

-No sé, pero hay que ser más serios.

-Parece que el Prado vive sobre todo del turismo internacional. ¿Es así?

-No. Después de la ampliación, había crecido el número de visitantes nacionales y las cifras se equilibraron. Este año ha caído el turismo extranjero, pero sobre todo el nacional.

-¿Cómo puede recuperar el Prado la confianza del visitante?

-Algo de responsabilidad tendremos, pero a Madrid le falta una estrategia con un sector tan importante para su economía. Ha bajado mucho la llegada de italianos y ha crecido la de rusos.

Por Natividad Pulido en ABC.