9 abril, 2015

Miguel Falomir: «La sociedad se está distanciando de los museos de pintura antigua»

falomir

Ya lo advertía el director del Prado, cuando le preguntábamos por el nombre del sustituto de Gabriele Finaldi en la dirección adjunta de la pinacoteca: «Hay mucho banquillo», advertía Miguel Zugaza. Efectivamente, tenía talento donde elegir. Ayer, el Patronato del museo aprobaba su propuesta: Miguel Falomir, jefe de departamento de Pintura Italiana del Renacimiento. El relevo se hará efectivo el 1 de junio. Este valenciano, cosecha del 66, es doctor en Historia del Arte y profesor titular de la Universidad de Valencia. Aterrizó en el Prado en 1997. Desde entonces se ocupa con mimo de Rafael, Tintoretto, Veronés, Tiziano… Siempre Tiziano, una de sus obsesiones. Está ultimando el catálogo razonado de la obra del maestro italiano en el Prado (espera que esté acabado en 2016), donde ha capitaneado grandes exposiciones dedicadas, cómo no, a Tiziano, Tintoretto, el último Rafael o «Las Furias». Minutos después de aprobarse su elección, habla con ABC haciendo gala de sus grandes dotes de comunicador. Es un excelente y ameno conversador.

«Yo interpreto mi nombramiento como un reconocimiento a la labor desarrollada por los trabajadores del museo, en general, y por el área de conservación, en particular. Creo que se han hecho cosas importantes en los últimos trece años: hemos podido competir en igualdad con los mejores museos del mundo. Es un premio no tanto a mi persona como a los trabajadores del Prado. Mucha gente de otros museos habla de un “modelo Prado” a la hora de hacer las cosas: una alta exigencia científica y capacidad de atraer al público. Hace 25 años el Prado era poco menos que el museo enfermo de Europa. Hoy tiene una trayectoria lo suficientemente exitosa como para que Gabriele Finaldi haya sido elegido director de la National Gallery de Londres. Soy un privilegiado por recibir esta herencia, pero soy consciente de que, si no se está constantemente innovando, se puede pasar de ser una institución modélica a una obsoleta en muy poco tiempo».

El talento, el mayor activo

¿Cree que el Prado debe mirar más a su colección, con investigación, conservación, restauración de sus fondos… que hacer grandes exposiciones? «Hay que compaginarlo todo. La colección del Prado es extraordinaria. Te permite, en momentos de menos presupuesto, trabajar sobre ella. Pero el mayor activo que tiene un museo es el talento de la gente que trabaja dentro. Y eso hace que con esa colección se puedan llevar a cabo visiones y aproximaciones distintas. Hay que satisfacer la demanda del público de grandes exposiciones, pero tenemos la obligación de hacer muestras científicas, aun a sabiendas de que no tendrán un gran éxito de visitantes».

¿Qué tiene que mejorar el Prado? «Hay un cierto distanciamiento de la sociedad con los museos de pintura antigua, un cierto envejecimiento del público que los visita. Nosotros apenas lo hemos notado, pero es un fenómeno universal. Me ha pedido expresamente el director que haga hincapié en ello. Es uno de los grandes retos que debemos afrontar: trabajar en la educación. Además, hemos percibido entre los estudiantes de Historia del Arte un cierto desinterés hacia la pintura antigua: pintores tan extraordinarios como Rubens, El Bosco, Van der Weyden o Tiziano no son estudiados en España».

Los jóvenes y Picasso

¿Cómo se acerca el Prado a los jóvenes? «Es algo en lo que debemos empezar a pensar». ¿Pasaría por la entrada del arte contemporáneo? «Me gustaría que a la gente le gustase Tiziano sin la necesidad de ponerle al lado un pintor contemporáneo. Pero no sería inteligente cerrarse a ninguna de las formas de volver a mirar con nuevos ojos la colección. Eso sí, teniendo claro que lo importante es la colección». ¿Le gustaría ver a Picasso en las colecciones del Prado? «Hoy por hoy hay un convenio fijado entre el Prado y el Reina Sofía y es a lo que hay que atenerse. Pero es verdad que Picasso, por su trayectoria, es ya un clásico».

La pintura italiana ha dado grandes «sorpresas» en el Prado. En 2012 se halló un «San Juan Bautista» del pintor entre sus fondos y la copia de la «Gioconda» resultó ser más importante de lo que se pensaba… «Quizá lo más importante es el trabajo que no llega a trascender. El “San Juan Bautista” fue producto del catálogo razonado en el que llevo embarcado mucho tiempo. Lo de la “Gioconda” fue algo circunstancial».

¿Todo un reto sustituir a Finaldi, no? Ha dejado el listón muy alto… «Él mide dos metros: yo 1,85 -bromea-. Es una figura absolutamente insustituible. No voy a intentar competir con él. Ya me gustaría suscitar la unanimidad que suscitó él el día de su marcha».

Por Natividad Pulido en ABC.