19 octubre, 2010

Matisse, el hallazgo de la Alhambra (Diario de Sevilla)

La infanta Elena inaugura en el Palacio de Carlos V una exposición en torno al pintor francés que recoge una treintena de cuadros suyos inspirados por su visita a Andalucía en 1910.

“Maravillosa, impresionante”. Así definió ayer la infanta Elena al término de su visita la exposición Matisse y la Alhambra 1910-2010, que se inauguró ayer en el Museo de Bellas Artes del Palacio de Carlos V y que recoge uno de los periodos más desconocidos de la vida del pintor: su visita a España, su estancia de tres días en Granada y el fuerte impacto que supuso en su pintura la visión de la Alhambra. La muestra, formada por cerca de un centenar de obras, recoge 35 cuadros, bocetos y dibujos de Henri Matisse cedidos por museos de todo el mundo.

La infanta Elena, que estuvo acompañada por el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, el consejero de Cultura, Paulino Plata, y el alcalde de Granada, José Torres Hurtado, entre otras muchas autoridades, recorrió con interés todo el recinto de la muestra y mostró su curiosidad por cada una de las obras expuestas.

Henri Matisse viajó a España a finales de 1910 y comienzos de 1911 y, aunque se instaló en Sevilla para pintar junto a su amigo Francisco Iturrino, decidió visitar la Alhambra. Fue el descubrimiento, hace un tiempo, de su firma en el Libro de Oro de la Alhambra el que dio origen a esta exposición, comisariada por María del Mar Villafranca y Francisco Jarauta, catedrático de Filosofía de la Universidad de Murcia.

“Hemos intentado reconstruir la historia de una fascinación”, señaló ayer Villafranca, directora del Patronato de la Alhambra y el Generalife. “Matisse estaba muy interesado en lo islámico, en el mundo oriental. A partir de esta exposición tendremos que comprender a Matisse desde el episodio de su viaje a España. Ahora se le podrá entender mejor”. La muestra es un perfecto ejemplo de ello. Durante su estancia en Sevilla, Matisse pintó diferentes cuadros que ahora pueden contemplarse en la Alhambra y que expresan la influencia andaluza en su pintura.

Lo que el pintor francés sintió en Granada le llevaría más tarde a viajar a Marruecos e interesarse por las famosas odaliscas, esclavas al servicio de un harén oriental. Matisse pintaría decenas de retratos de mujeres árabes desnudas en posiciones sexualmente sugerentes. También desarrolló el gusto por la artesanía oriental.

“Matisse hizo suya una definición de Delacroix”, explicó por su parte el comisario Francisco Jarauta. “Decía que lo más bello del mundo era un tapiz persa”. Ésa es la razón por la que en la exposición del Palacio de Carlos V se incluyen tapices (uno de ellos utilizado por el propio Matisse en su estudio) y objetos relacionados con la cultura nazarí, como los grandes jarrones de la Alhambra, tableros de ajedrez del siglo XIV, ejemplares del Corán o cuencos de la época de máximo esplendor.

Entre las obras más llamativas de Matisse que pueden contemplarse hasta el 28 de febrero de 2011 está un boceto dibujado a posteriori a lápiz de su famoso cuadro La danza y los bodegones Sevilla I y Sevilla II. También se incluye una de sus últimas obras, realizada cuando la enfermedad le impedía pintar: un collage hecho a base de recortes en papel.

La muestra también incluye el Libro de Oro de la Alhambra en el que puede apreciarse la firma de Henri Matisse con la inscripción “Dec [diciembre]1910 París”.

Matisse llegó a España en un momento de crisis artística y buscaba alguna salida para su pintura. Al ver los sistemas decorativos de la Alhambra, la luz filtrada por celosías y las variaciones luminosas del color, el pintor encontró de pronto el camino que debía seguir artísticamente. A partir de ese momento, su estilo cambió, algo que se vería reforzado con su posterior viaje a Tánger, en 1912.

Hasta tal punto encontró la inspiración en España que escribió varias cartas a su esposa Amelie, que se había quedado en París, pidiéndole determinados tipos de pintura para ponerse a trabajar.

En Granada, Matisse adquirió también tapices alpujarreños que lo acompañarían en su estudio el resto de su vida y mantones de manila. Utilizaría algunos de aquellos tapices para filtrar la luz a la hora de pintar sus obras.

La exposición está dividida en cinco secciones (La lección de Oriente, El viaje a España: Matisse y la Alhambra, De Marruecos a Niza, Odaliscas: paisaje interior y Luz y armonía. Para hacer posible la muestra, han colaborado un total de 30 instituciones de todo el mundo, entre las que se encuentran el Museo Hermitage de San Petersburgo, el Moma y el Metropolitan de Nueva York, el Museo del Louvre de París, el Victoria & Albert de Londres o la fundación Pushkin de Moscú, además de cesiones privadas como la de la baronesa Thyssen-Bornemisza o de Claude y Bárbara Duthuit, herederos del pintor. También han participado los Archivos Matisse y la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale, que son los que conservan la mayor parte de la correspondencia mantenida por el pintor con su familia durante su estancia en España.

La muestra, organizada por el Patronato de la Alhambra y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, contará también con un ciclo de conferencias que se celebrarán en Granada y Madrid y en las que participarán, entre otros, Isabelle Monod-Fontaine, Rémi Lebrusse, Mikhail Borisovich Piotrovski , Kosme de Barañao, Francisco Jarauta y María del Mar Villafranca.

Tras la visita a la exposición, la infanta Elena tuvo un encuentro con las autoridades granadinas en una recepción oficial antes de marcharse.

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