22 marzo, 2012

Marc Chagall, Poesía y Color

marc-chagall-poesia-y-color

 

Museo Thyssen-Bornemisza – Museo Fundación Caja Madrid

En Madrid, del 16 de febrero al 20 de mayo de 2012

el-violinistaMarc Chagall cultivó durante más de ochenta años un arte inspirado en el amor, los recuerdos, las tradiciones rusas y judías, los acontecimientos históricos o los hitos artísticos de los que fue testigo y en muchas ocasiones protagonista. La retrospectiva que recogen el Museo Thyssen de Madrid y su habitual partenaire, el Museo de la Fundación Caja Madrid presenta su evolución artística en orden cronológico, así como los grandes temas que recorren la obra de este artista imprescindible para imaginar el siglo XX.

Museo Thyssen: El camino de la poesía, 1909-1947

Rusia: fuentes y tradiciones

Vitebsk, la ciudad natal de Chagall, albergaba una importante comunidad judía que vivía de las tradiciones del pasado, garante de su identidad.

Era un mundo lleno de ritos y costumbres que, sin embargo, ofrecían una gran resistencia a las innovaciones. Siempre atento a las manifestaciones de la vida, Chagall pinta la existencia cotidiana de su ciudad y de su familia, y también el alma del pueblo ruso.

Tradición y ruptura

El reto de Chagall a la pintura supone una auténtica ruptura con la tradición.

Instalado en París en la década de 1910, se reaviva allí su querencia profunda por Vitebsk, por sus raíces culturales, ahora potenciado todo ello por la distancia. Los sueños pueblan entonces su imaginación, entre lo real y lo irreal, entre la tierra y el cielo…

Lo sagrado y la poesía

Entre la vida íntima y el mundo infinito de sus sueños, lo sagrado ocupará siempre un lugar preponderante en la creación chagalliana. También la poesía será un recurso constante: poeta él mismo, será amigo de todos los escritores importantes de la época, desde Cendrars o Apollinaire hasta Breton, Aragon, Malraux…

Sueño y realidad

Suele ser la realidad lo que da el tono a los grandes temas que pinta Chagall, pero luego son los sueños los que a menudo los transforman de manera radical. Crea así un mundo insólito y maravilloso, desconocido en la pintura de la época.

La luz del color

La luz que impregna la pintura de Chagall nace de una paleta cuyos colores, de transparencias y tonalidades orientales, construyen las grandes secuencias de su obra. Chagall resume esa realidad pictórica en la palabra química.

Cuentos y fábulas

las-tres-y-mediaAlmas muertas de Gógol y las Fábulas de La Fontaine poseen el sentido de la libertad y de lo absoluto con que Chagall aborda a esos autores esenciales. Lo satírico y lo pintoresco tienen una presencia dominante en estos grabados, que captan en toda su viveza las elocuentes escenas de estos dos autores, uno ruso y el otro francés. Chagall ilustra estos dos grandes libros entre 1924 y 1927, por encargo de Ambroise Vollard. Serán editados en 1948 y 1952, respectivamente, por Tériade.

La Biblia y Palestina

En 1930, Ambroise Vollard le pide a Chagall que ilustre la Biblia. Antes de realizar esta serie de un centenar de aguafuertes, en 1931, el artista viaja a Palestina. El tiempo que pasa en Tierra Santa le marcará profundamente.

La Biblia ha alimentado siempre su imaginario, pues le interpela de continuo sobre su identidad, sobre la autenticidad de sus raíces. Por su ferviente espiritualidad, son obras singulares y de enorme intensidad.

Lo sobrenatural

El poeta Guillaume Apollinaire calificó el arte de Chagall de «sobrenatural », evitándole así caer en la trampa de sus otros amigos, los surrealistas, para quienes el lugar de privilegio le correspondía al inconsciente. Como el hombre libre que es, renueva sin cesar, en contacto con la vida, sus fuentes de inspiración.

La guerra y el éxodo

La vida de Chagall recorre todo el siglo XX. Conoce dos guerras mundiales, la Revolución de Octubre en 1917, países y culturas diferentes, éxodos continuos. Pinta los desastres de la guerra y el infortunio del pueblo judío, pero no por ello pierde la esperanza que siempre ha tenido en el hombre y en su amor por la vida.

Fundación Caja Madrid: El gran juego del color, 1948-1985

Regreso a Francia

poeta-tumbadoTras la Segunda Guerra Mundial, Chagall deja definitivamente los Estados Unidos. Va a rehacer su vida de nuevo en Francia, donde se establece en el sur, en Vence. Pinta también París, la belleza de esta ciudad que tanto ama, y sus monumentos: el Louvre, la Bastilla, Notre Dame, la Ópera…

Cerámica y escultura

La posibilidad de inventar formas nuevas y de controlar la acción del color sobre el barro permite a Chagall establecer fuertes lazos con un arte de tradición popular. En los años cincuenta inicia la aventura de la cerámica, que le llevará poco después a crear en otro mundo distinto, de materiales eternos, el mundo de la escultura.

El negro es un color

Con el tiempo, la paleta de Chagall va adquiriendo otras derivaciones. A veces se vuelve más sombría, con una nueva densidad de los negros y de sus contrarios, los blancos. El negro es así un contrapeso que vigoriza los sueños de la noche. El agente revelador será la límpida y viva aguada de tinta china.

Luces del Mediterráneo

Instalado en Vence, y después en Saint-Paul, localidades del sur de Francia en el que ha decidido vivir, Chagall recorre la región mediterránea. Su luz impalpable dota al color del cielo, en las obras de esta última época, de una condición de eternidad. La luz es, también, un vehículo de su fe en el hombre y en su pensamiento.

Destellos de la obra última

Con sus incursiones en otros medios, en otros soportes, la cerámica, la escultura y la vidriera, Chagall enriquece su obra con otra posibilidad de lectura. El corte de las telas y la viveza de los estampados intensifican el frescor y la energía de los gestos. Este esplendor revela también, en su producción última, una renovación de su poesía.

Libros

Chagall ha vivido siempre en contacto con escritores. Muchos poetas le han dedicado composiciones. Y él les ha fascinado con sus grandes libros ilustrados, iluminados por unas estampas en las que se reflejan sus pensamientos. Con ayuda de la litografía y del grabado a buril, da a su obra un nuevo e innovador impulso.

El Circo

Chagall ama el mundo de los animales y las gentes del circo. Canta la gloria de los payasos y de los equilibristas, transfigurados por el sonido de los músicos y de unos animales suntuosamente ataviados. La gran fiesta del circo amplifica los sueños del artista, que vivifica ese mundo mágico mediante el poder y el concurso del color.

Marc Chagall

Nació en Vitebsk (Bielorrusia) siendo el mayor de nueve hermanos. Su nombre natal fue Moishe Shagal (Мойше Шагал) o Movsha Jatskélevich Shagalov (Мовшa Хацкелевич Шагалов). El nombre de su madre era Felga-Ita. Fue uno de los más importantes artistas del surrealismo y en su trabajo se encuentran resonancias de fantasías y sueños.

En 1907, Marc Chagall se muda a San Petersburgo donde se vinculó a la escuela de la Sociedad de Patrocinadores del Arte donde estudió bajo la tutoría de Nikolái Roerich. Luego de hacerse conocido como artista dejó San Petersburgo, Rusia, para unirse a un grupo de artistas que se encontraban en el Barrio de Montparnasse, en París, Francia. En 1914 regresó a Vitebsk para casarse con su prometida, Bella Rosenfeld a quien había conocido en 1909. Al comenzar la Primera Guerra Mundial, Chagall permanece en su pueblo natal. En 1915 se casa con Bella y el siguiente año tienen una hija a la que llamaron Ida.

Chagall se volvería un participante activo en la Revolución rusa de 1917. El Ministro de Cultura Soviética lo nombró Comisario de Arte para la región de Vitebsk, donde fundó una escuela de arte. Sin embargo, no se desempeñó bien dentro del sistema soviético y por esta razón se muda a Moscú en 1920 y luego a París en 1923.

la-virgen-de-la-aldeaCon la ocupación alemana de Francia durante la Segunda Guerra Mundial y la deportación de los judíos a los campos de exterminio nazis, Marc Chagall tuvo que abandonar París. Con la ayuda del periodista estadounidense Varian Fry, se mudó a la Villa Air-Bel en Marsella antes de que Fry le ayudara a escapar de Francia, a través de España y Portugal. En 1941, los Chagall se instalan en Estados Unidos.

Algunos de sus trabajos más importantes son La aldea y yo (1911), El violinista verde (1923-1924, Museo Guggenheim, Nueva York), El cumpleaños (1915), Soledad (1933, Museo de Tel Aviv). Hoy en día, una pintura de Chagall se puede vender por más de 6 millones de dólares. Sus litografías también alcanzan un considerable valor.

Cabe destacar su estancia en la Costa Brava, concretamente en la localidad de Tossa de Mar, donde pasó un par de veranos, en 1933 y 1934. Actualmente se conserva en el Museo Municipal de Tossa de Mar, la célebre obra titulada El violinista celeste.

En 1981, recibió el Premio de la Fundación Wolf de las Artes de Jerusalén.

Murió a la edad de 97 años y está enterrado en el pueblo de Saint-Paul de Vence (cerca de Niza, Francia) junto a su esposa Vava y su cuñado.

Sus trabajos se pueden encontrar en la Ópera de París, la Plaza del Primer Banco Nacional en el centro de Chicago, la Metropolitan Opera House de Nueva York, la Catedral de Reims (Francia), la Catedral de Fraumünster en Zúrich (Suiza), y la Iglesia de San Esteban en Mainz (Alemania). El museo que lleva su nombre en Vitebsk fue fundado en 1997 en el edificio donde habitó su familia. Dicho museo sólo tiene copias de su trabajo, pues durante los tiempos soviéticos fue considerado persona non grata y no se reunieron ejemplares de sus obras.

Tradicionalmente poco conocido por el coleccionismo español, Chagall cuenta ahora con una relevante presencia en España, principalmente por la apertura del Museo Thyssen-Bornemisza en Madrid (cuatro óleos, fechados entre 1913 y la década de los 30). Además de la citada pintura en Tossa de Mar, hay otras dos (ambas, bodegones de flores) en Madrid (Palacio de Liria, Colección de la Casa de Alba) y Galicia (colección de Novacaixagalicia).