14 diciembre, 2016

Mapfre abre en Madrid un Espacio Miró con 65 obras cedidas por la familia del artista

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A partir de hoy, Madrid suma un nuevo espacio dedicado a Joan Miró (Barcelona, 1893- Palma, 1983) gracias al depósito que de manera gratuita ha realizado los cinco herederos españoles en la Fundación Mapfre. Son 65 obras, firmadas en su mayor parte a partir de 1960, que están aseguradas en 45 millones de euros y cuya valoración en el mercado fonda los 150 millones, según estimaciones de Pablo Jiménez Burillo, director del área de cultura de la Fundación Mapfre. El nuevo espacio, recuperado de dos plantas de la sede principal, jugará el papel de colección permanente para la institución. El depósito se ha firmado por el plazo de cinco años, renovable por otros cinco, aunque Jiménez Burillo está convencido de que todas las obras se quedarán de manera indefinida.

Joan Punyet Miró, nieto del artista y portavoz de la Sucesión Miró explica por teléfono a EL PAÍS la decisión de él y su familia de depositar estas obras en Madrid forma parte de su deseo de difundir la obra de su abuelo por todo el mundo. “Mi abuelo era un catalán partidario de una nueva España sin diferencias. Tenemos obra depositada en Barcelona y Palma de Mallorca. En el Reina Sofía está perfectamente representado gracias al pago de los derechos de sucesión. Pero queríamos un lugar propio para su obra en la ciudad de Madrid. Nosotros pensamos, como él que hay que construir puentes que nos unan. Y esta es una buena manera”.

El portavoz de la familia explica que las obras que ahora se pueden ver en Madrid de manera permanente estaban en los diferentes domicilios familiares de las islas baleares y que, salvo excepciones, no se han sido expuestos al público.

Pablo Jiménez Burillo, quien durante la presentación a la prensa prefirió no decir quienes eran los propietarios (“cinco coleccionista españoles anónimos”), explicó que el depósito se hace con el único compromiso de exponer y difundir la obra de Miró. “Podemos prestarlas o intercambiarlas para otras exposiciones en el extranjero o en España. Nos comprometemos a investigar y conservar cada obra. Durante el tiempo de cesión, los propietarios nos legan los derechos de reproducción de las pinturas”.

Robert Lubart Messeri, estudioso de la obra de Joan Miró, aseguró en la presentación que durante sus décadas el artista realizó su obra más salvaje, brutal y luminosa. “Este espacio da acceso a una nueva visión. Es el Miró de siempre, y también el más sorprendente”.

El espacio Miró está distribuido en dos plantas y dividido en cinco secciones. La primera es un homenaje a la relación que mantuvieron Miró y Calder, como muestra el Retrato de Joan Miró, realizado en alambre de acero por Alexander Calder. Este conjunto de obras expuestas son regalos con los que el propio Calder obsequió a Miró.

La segunda parte , titulada El signo y el gesto, muestra piezas posteriores a las series de las Constelaciones. Hay obras como La mujer española (1972), donde ya se puede ver como el artista utiliza materiales propios del informalismo europeo: arpillera, cartón o lienzo sin bastidor. Viene después una tanda de obras con motivos clásicos en su trayectoria, Mujeres, pájaros y estrellas, sobre los que estudia lo que hasta entonces ha sido su propia pintura. Los monstruos o Personages que emergen del lienzo y sus desafíos a la pintura a base de telas rotas o pegotes dispersos a propósito, cierran el nuevo espacio Miró.

Por Ángeles García para EL PAÍS