18 febrero, 2014

Manso, el Antonio López de la fotografía

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-El artista madrileño es el primer fotógrafo español que expone en la galería Caylus de Madrid

Fernando Manso(Madrid, 1961) decidió dar el salto de la fotografía publicitaria a la fotografía artística hace dos décadas; también, que su compañera de viaje sería una cámara analógica de placas y no una digital; y, más aún, que no tomaría ninguna instantánea «hasta que no la sintiera». He ahí el motivo por el que algunos de sus trabajos se han dilatado hasta diez años, como su libro «España mágica».

Manso, que se autodefine como el fotógrafo de la belleza, expone hasta el 4 de abril 35 de sus obras en la galería Caylus de Madrid -«soy el primer fotógrafo español que lo hace»-, bajo el nombre «Luz oxidada». Imágenes que abarcan una década de su trabajo, «aunque el 80 por ciento fueron hechas entre 2011 y 2013, la mayoría de ellas en gran formato», matiza. La muestra está separada por temas, «aunque hay un hilo conductor en lo que se refiere a la textura, a la manera en cómo trabajo -desde un paisaje a un bodegón- las diferentes sensaciones».

Algo que logra gracias a tomar y procesar las imágenes «de manera artesanal. Sigo trabajando con una cámara de placas y con negativos de 10×12». Argumenta que su decisión de no subirse a la era digital se debe «a que hace veinte años, cuando empecé de manera profesional con la fotografía, lo hice con la cámara de placas y me encantó esa sensación. Aunque ha habido muchos cambios, sobre todo en los últimos cinco años, veo que me sigue dando mucha calidad y la posibilidad de trabajar sobre la propia foto. No utilizo en ningún momento el ordenador. Me gusta sentir y crear la fotografía ‘in situ’». Manso reconoce que va «contra natura», pero «de momento hasta que existan placas de negativos voy a intentar seguir con este sistema, que me da muchísima calidad. La imagen digital es tan hiperrealista que yo prefiero más la sensación del grano».

Deformación «pictorialista»

Asegura que esta decisión es una consecuencia de su «deformación pictorialista. Así mi fotografía quizá se acerque un poco más a la pintura». Admirador de artistas como Turner, otra de las particularidades de Manso es que nunca dispara su cámara con sol. «Busco sensaciones más monocromáticas, colores más suaves. No me gusta la dureza que provoca el sol, y por eso me encantan las nubes, la niebla, los amaneceres y anocheceres, que dan una luz suave que envuelve».

Para cada instantánea, el artista madrileño se toma su tiempo. «Disparo cuando siento la fotografía, y a veces pasan horas, días o meses. Puedo ir varias veces a un sitio y no disparar porque no encuentro lo que tengo en la cabeza. A veces puedo tener la suerte de que suceda nada más llegar, pero habitualmente soy muy paciente, espero y estudio los sitios hasta que tomo la imagen». ¿Es quizá el Antonio López de la fotografía? «Ojalá. El símil es maravilloso y he tenido la gran suerte de que él me escribiera el prólogo de un libro mío sobre España. Para mí es un gran maestro y le admiro mucho. Yo en lugar de utilizar un pincel intento a través de una cámara captar ese momento mágico». Manso acaba de terminar otro libro, con imágenes de La Alhambra de Granada. «Estuve allí metido 500 horas, un año», afirma, que se han traducido en una selección de 103 fotografías.

por S.G, ABC