9 abril, 2018

Los tesoros de David y Peggy Rockefeller salen a subasta

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El valor de la colección se estima en 500 millones de dólares, pero los expertos calculan que podría superar sin problemas los 1.000 millones

David Rockefeller creía firmemente que el arte era algo que debía formar parte de la rutina diaria, por eso no lo escondía. Tenía varias pinturas de Picasso y de Matisse repartidas por sus mansiones. Los tesoros que amasó en vida junto a su mujer Peggy salen ahora a subasta. Esta será la despedida definitiva de toda una era, cuando se cumple poco más de un año de la muerte del magnate estadounidense.

Christie´s es la casa de subastas elegida para realizar la venta en diferentes pujas entre el 8 y el 11 de mayo. El valor de la colección se estima en 500 millones de dólares, pero los expertos calculan que podría superar sin problemas los 1.000 millones. Hay de todo, para todo tipo de coleccionistas. Desde tallas de patos de madera, muebles antiguos o una vajilla de porcelana Marly Rouge hecha para Napoleón.

También hay joyas exquisitas, que se dejan para una subasta posterior que se celebra el 12 de junio en Nueva York. Este lote en concreto está integrado por 19 piezas que se presentarán al publico este jueves en una cena privada en Los Ángeles. Incluye un diamante de cinco quilates montado sobre un anillo de platino, que David regaló a su prometida en la pedida de mano en 1940.

Ese anillo, como explican los organizadores de la subasta titulada Magnificent Jewels, es el inicio de toda la colección que amasaron dejándose llevar por su gusto, su instinto y también algún consejo. El valor de esta pieza, diseñada por Raymond Yard, se estima en 120.000 dólares. Peggy era conservadora al vestir, cuenta su nieta Ariana a la revista WWD, pero con las joyas se dejaba llevar.

La colección incluye un set compuesto cinco piezas de Van Cleef & Arpels y un reloj de oro rosado de 14 quilates de Cartier. Cada joya sirve también para recorrer el momento que vivieron juntos. Las tallas más pequeñas y las piedras menos preciosas coinciden con la Segunda Guerra Mundial. Tras el fin de la contienda bélica, vuelve a emerger el platino y los diamantes con Jean Schlumberge para Tiffany.

David Rockefeller era el nieto de John D. Rockefeller, el primer mil millonario de Estados Unidos gracias a la fortuna que amasó con el petróleo. Ahora sus hijos y nietos verán como las pinturas que decoraban las paredes de sus casas mientras crecían se las lleva el mejor postor. Es el caso del afamado Picasso titulado Chica joven con una cesta de flores, la pieza más valiosa de la colección.

Se espera que recaude 100 millones con la subasta. Era también la favorita del matrimonio y de la familia, como admitía su propio hijo David Jr. en una entrevista, con la que afloran los recuerdos. Aunque quizás el artículo preferido del magnate fuera un quemador de incienso sirio del Siglo XIII que le regaló su madre, Abby Aldrich, y que tenía sobre su escritorio cuando presidía el Chase Manhattan.

La pieza, que se espera se pueda vender por unos 200.000 dólares, es un puente entre diferentes religiones. Como señala Daphne Lingon, estas reliquias dicen mucho de cómo vivían el arte. Las joyas, que saldrán en junio a subasta, muestran, a su vez, la relación íntima que los Rockefeller tenía con estos objetos. Peggy las lucía en las galas o llevando pantalón vaquero mientras trabajaba en la granja.

El dinero que se recaude con las cerca de 1.500 piezas que forman la colección se destinará a varias organizaciones, como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la Universidad de Harvard y la Sociedad de las Américas. Otra de las obras preferidas de la familia es Osalisque couchee aux magnolias de Henry Matisse. Se espera que la venta recaude 90 millones.

Los tesoros de Rockefeller se subastarán tras un gira mundial que recorrió Londres, Pekín, París, Los Ángeles y Shanghai. Aunque los herederos dicen que será triste ver como estas piezas abandonan la familia, era su deseo subastarlas y les reconforta saber que el dinero permitirá financiar buenas causas.

Noticia original por Sandro Pozzi para El País
Imagen: Getty