19 enero, 2017

Los terremotos se ceban con el tobillo de cristal del David

La gran escultura de Miguel Ángel corre peligro. Las grietas se han ‘agravado’ tras los seísmos que han sacudido a Italia. EL MUNDO visita una empresa que custodia obras de arte a prueba de bombas y temblores de tierra.

“Toco madera, pero si mañana hubiera un nuevo terremoto, el David podría desplomarse”, advierte convencido el arquitecto italiano Fernando De Simone, que lleva años alertando sobre la fragilidad de la obra maestra de Miguel Ángel y que, tras los últimos movimientos sísmicos en el centro de Italia, ha puesto el grito en el cielo junto a otros expertos. Hay que hacer algo antes de que sea demasiado tarde, avisan.

Desde hace más de una década se conoce que la salud de la escultura no es buena, pero hasta ahora no se ha hecho absolutamente nada. O mejor dicho, nada para evitar lo irreparable. Es decir, que colapse.

Entre los años 2004 y 2009, el profesor Antonio Borri, de la Universidad de Perugia, ya realizó un estudio exhaustivo de la obra y detectó micro fracturas en los tobillos de la escultura, que ponían en peligro su estabilidad, según explica Alessandro Martelli, presidente de la asociación GLIS (Aislamiento y Otras Estrategias de Protección Antisísmica). “El centro de gravedad de la escultura no está en medio, de manera que la estatua se encuentra ligeramente inclinada hacia delante”, detalla dicho experto. Algo que también dificulta el equilibrio de una mole que pesa ni más ni menos que cinco toneladas y media, y tiene una altura de más de cinco metros.

Por si eso fuera poco, Miguel Ángel realizó su obra en un mármol de baja calidad, que otros escultores, Agostino di Duccio y Antonio Rossellino, descartaron. Entonces el artista renacentista estaba empezando, era muy joven, sólo tenía 25 años, y se contentó con trabajar una piedra llena de fracturas y fallas. En concreto, esculpió el David entre los años 1501 y 1504. La escultura se colocó en la Plaza de la Señoría, donde permaneció durante casi cuatro siglos soportando las inclemencias meteorológicas. Algo que tampoco ayudó a su conservación.

Desde 1872 el David se encuentra en la Galería de la Academia de Florencia. Allí continúa sin estar a salvo, aseguran los expertos. “Es necesario que disponga de un sistema de aislamiento sísmico”, insiste Martelli, que teme que ahora se pase “de no hacer nada a tomar medidas precipitadas”tras los últimos terremotos.

De hecho, en 2014 ya se planteó construir una base antisísmica que impidiera el movimiento de la escultura en caso de que temblara el suelo. El también experto Fernando de Simone considera absurda esta posible solución: “Puede caer un trozo de cornisa encima de la obra y destrozarla”, pone como ejemplo.

“El problema de fondo es que la Galería de la Academia de Florencia, donde se encuentra el David, no es un edificio antisísmico”, destaca De Simone, que apuesta por trasladar la escultura a un nuevo museo que sí sea resistente a terremotos. En la actualidad no existe ninguno en Italia. En consecuencia, habría que edificar uno y eso lleva tiempo.

Otra opción, propone De Simone, sería construir una especie de jaula de acero y titanio alrededor del David. En concreto, se trataría de reducir en medio metro la amplitud de la sala donde en la actualidad se encuentra la escultura. Esos 50 centímetros se rellenarían de estos metales, que servirían de protección de la estatua ante un eventual hundimiento del edificio.

“Hay diversos proyectos para mejorar la seguridad de la obra”, fue lo único que aseguraron fuentes de la Galería de la Academia de Florencia. Su directora, Cecile Hollberg, se encuentra de viaje en Estados Unidos esta semana. Según estas mismas fuentes, Hollberg aún no ha puesto en marcha ningún proyecto porque asumió el cargo «recientemente», en diciembre de 2015.

Por Mónica Bernabé para El Mundo