15 octubre, 2013

Los renovadores del Rijksmuseum de Ámsterdam ganan el Abe Bonnema

-Los arquitectos españoles Antonio Ortiz y Antonio Cruz han visto reconocida la calidad e innovación del proyecto

1381757710_591035_1381758445_noticia_normalLos arquitectos españoles Antonio Ortiz y Antonio Cruz, responsables del proyecto de renovación del Rijksmuseum de Ámsterdam, la galería nacional donde cuelga La ronda de noche, de Rembrandt, además de Vermeeer y Frans Hals, han recibido el premio Abe Bonnema. Otorgado en su primera edición por la fundación creada en recuerdo de su colega holandés, el galardón ha reconocido “la gran calidad arquitectónica, importancia del detalle y elección de materiales” del trabajo. También se ha destacado “la excelente labor de coordinación de todos los implicados bajo la atenta mirada del país, siendo profesionales extranjeros”. Reabierto el pasado abril tras 10 años de obras y 375 millones de euros de gasto, el Rijksmuseum ha recibido ya un millón de visitantes.

El premio pretende contribuir también “a la consecución de proyectos ejemplares en innovación para futuras generaciones de arquitectos”. De ahí que los galardonados españoles hayan agradecido “la oportunidad y el trato recibido”. Según Antonio Ortiz, “el jurado que les ha elegido es de calidad y hace mucha ilusión, porque el Rijksmuseum nos está dando muchas satisfacciones”. “Tiene gran éxito desde su reapertura y eso es muy agradable”, añade. En Holanda, los arquitectos atienden hoy encargos en Utrecht y en la sala Philips, del propio museo premiado, que adaptan para muestras temporales. También está entre sus planes el diseño de las zonas públicas del hotel Ambassade, de Ámsterdam.

Abierto en 1885 siguiendo los planos de Pierre Cuypers, el museo nacional (Rijks) mezcla el gótico y el renacimiento y recoge la historia y el arte del país. Desde entonces, ha sufrido numerosas transformaciones internas, como la erección de nuevos pisos y galerías en sus jardines, y la desaparición de los adornos de su techumbre y paredes. Fueron tapados con pintura blanca. Para cuando Antonio Ortiz y Antonio Cruz ganaron el concurso internacional destinado a renovarlo, el edificio se había

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quedado pequeño y oscuro. A partir de 2003, se liberaron las zonas ajardinadas y fueron recuperadas la mayoría de las decoraciones ocultadas. Las obras debían prolongarse cinco años, pero tardaron una década en estar listas.

La idea estrella de Ortiz & Ortiz consistía en abrir la entrada principal justo donde pasa un arco externo utilizado por los ciclistas para desplazarse de norte a sur de la capital. Denominado popularmente El Pasaje, preservarlo para bicicletas y peatones dilató y encareció las obras. Pero el Ayuntamiento local -y la poderosa Federación Ciclista de Ámsterdam- no cedieron. Al final, el acceso
ha quedado en los laterales del pasaje; las bicis van y vienen por la calzada central. Una vez dentro, eso sí, la unión de dos patios subterráneos antes inservibles crea un enorme atrio bajo el polémico pasaje. Una plaza con luz natural que ha situado al Rijksmuseum en el siglo XXI.

Abe Bonnema (1926-2001) era uno de los arquitectos más famosos de los Países Bajos. Entre sus obras destaca el edificio Puerta de Delft (Delftse Poort), dos torres de 41 y 25 pisos, respectivamente, junto a la estación de ferrocarril de Rotterdam. A su muerte, donó su legado a Leeuwarden, capital de la provincia de Frisia, para que creara un museo. La Fundación que lleva su nombre creó el premio para contribuir a la mejora de la arquitectura nacional.

 

 

 

por Isabel Ferrer, EL PAIS