16 septiembre, 2014

Los números rojos del Thyssen

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Menos visitantes, con menor disposición a gastar dinero en el museo y una severa caída en las subvenciones. La tormenta perfecta que se cernió en 2013 sobre la Fundación Thyssen-Bornemisza dio ayer como resultado la publicación en el Boletín Oficial del Estado de unos resultados económicos llamativos: el año pasado, el museo perdió 5,2 millones de euros, cifra muy superior a la registrada en 2012, cuando la institución arrojó un saldo negativo de 22.462 euros. Evelio Acevedo, director gerente del museo, explica que los datos no pueden abstraerse de la crisis de consumo y de las previsiones de la propia institución. “El Thyssen ha tenido un déficit estructural desde su creación que oscilaba entre los 5,5 y los 6,5 millones de euros. En nuestro presupuesto anticipado para 2013 registramos una pérdida de 7,8 millones y con los ajustes realizados hemos conseguido mejorar las previsiones en un 33%, hasta los 5,2 millones”.

Los números rojos volverán a aparecer probablemente en los balances de 2014 y 2015. Lo que la institución va a tratar de evitar es el descenso de visitantes que se registró el pasado ejercicio y que ha continuado a lo largo de este año.

El museo recibió 944.346 visitas en 2013, lo que contribuyó al saldo negativo: en 2012 fueron 1.250.000, casi un 25% más. Cierto es que la cifra es prácticamente idéntica a las previsiones avanzadas del Thyssen para 2013. No fueron suficientes exposiciones tan celebradas como Impresionismo y aire libre, Hiperrealismo 1967-2012 o la que el centro dedicó a Camille Pissarro. O quizás simplemente fuera imposible igualar los resultados de la muestra de Hopper que fue el gran éxito de la pinacoteca en 2012.

La menor afluencia de público se refleja también en una disminución de los ingresos que el museo percibió por las actividades al margen de las exposiciones (cafetería, tienda, venta de merchandising…): 3,5 millones, respecto a los 4,9 de 2012. De hecho, el gasto por persona bajó hasta los 2,83 euros, inferior tanto respecto al que el museo había previsto (3,59) como a los números correspondientes al ejercicio anterior de 2012.

El plan estratégico puesto en marcha por el Thyssen pasa por ampliar su mercado con propuestas que atraigan a un mayor número de visitantes extranjeros y campañas específicas destinadas al público español, tal y como explica Acevedo. La captación de patrocinadores, reducidos ahora a la mínima expresión, es otro de los grandes objetivos para evitar incrementar el déficit durante las próximas temporadas. Su mayor patrocinador, Caja Madrid, llegó a desembolsar hasta tres millones de euros en años de bonanza. La aportación se esfumó con la llegada de la recesión económca.

Pese a todo, la Fundación Thyssen consiguió ingresar 20.925.783 euros, con un leve aumento respecto a los poco más de 19 millones del año anterior. Y eso que las subvenciones públicas se redujeron hasta los 2,6 millones. Sin embargo, la Fundación tuvo que hacer frente a unos gastos que ascienden a más de 26 millones, de ahí el saldo final sea negativo.

Las cuentas del Thyssen llegan apenas cuatro días después de que el Reina Sofía presentara su nueva temporada y su director, Manuel Borja-Villel, explicara que el museo tuvo más gastos que ingresos y necesitó recurrir a 1.161.506 de su tesorería, para cubrir la diferencia. No contarán para este ejercicio con el enorme tirón que supuso la gran exposición de Dalí, que atrajo al museo nacional más de 700.000 visitantes hasta convertirla en la muestra más visitada en España desde que se guarda memoria.

Hace un mes se publicaron en el BOE también las cuentas del Prado, que hablaron de una pérdida de ingresos de 6.099.136 euros en el balance correspondiente de 2013. El hachazo, continuado durante los últimos años, en las aportaciones ministeriales está siendo contrarrestado por los gerentes del museo con una política decidida de búsqueda de recursos propios, que ya alcanzan el 70% del presupuesto de la pinacoteca madrileña.

Por Tommaso Koch y Aurora Intxausti en El País.