8 septiembre, 2011

Los museos navarros sin ayuda institucional se ven obligados a reducir su actividad (Noticias de Navarra)

Están tomando medidas como prescindir de la exposición temporal o abrir menos horas. A la falta de un apoyo estable y continuado, doblan esfuerzos y recurren a patrocinio privado para poder funcionar.

Subsisten con lo mínimo en la incertidumbre, impulsados por la vocación de extender entre la sociedad pilares tan valiosos como la cultura, la educación y la sensibilidad artísticas, pero es difícil cuando no se sabe si de un año a otro habrá que cerrar puertas, reducir drásticamente el horario o la actividad.

Los museos navarros -no todos, pero sí un gran número de ellos, aunque no son los más visibles- corren el riesgo de verse obligados a acostumbrarse a una situación de abandono institucional que viene de largo, y que para muchos se ha agravado desde que, hace un año y tres meses, el Gobierno de Navarra suprimiera las 3 líneas de ayudas a museos y colecciones museográficas permanentes de la Comunidad foral. El pasado 16 de agosto, el nuevo consejero de Cultura y Turismo, Juan Luis Sánchez de Muniáin, anunciaba en rueda de prensa que dichas ayudas se habían recuperado. Pero ha sido una recuperación tan parcial que muchos ni la han notado. Y los pocos que se han beneficiado, ha sido de una ayuda mínima, muy reducida respecto a la de años anteriores, que ya era escasa. Por desgracia, la palabra crisis -el motivo por el que se argumentan los recortes y supresiones- se queda corta para definir la situación de muchos museos navarros, que ya se cansan de reivindicar lo básico: un apoyo coherente y sostenido en el tiempo. Un interés real por la cultura y por la labor didáctica que realizan los museos -todos, desde el más grande al más pequeño- cada día que abren sus puertas.

Para la Fundación Huarte Buldain, el Museo Etnográfico de Baztan Jorge Oteiza, el Museo Etnográfico de Arteta y el Museo de la Almadía de Burgui, éste es el segundo año que no cuentan con ayuda institucional en concurrencia pública, desde la supresión de las tres convocatorias del Gobierno de Navarra en mayo de 2010. Ninguno de ellos puede optar a subvención alguna porque no están reconocidos por ley como museos ni colecciones museográficas permanentes. Basta con que no cumplan uno de los requisitos, por mínimo que sea, que la Ley Foral de Museos exige, para que se queden fuera. Ante esta situación, se han visto obligados a tomar medidas para no tener que llegar a “lo último”: cerrar. La Fundación Buldain, con un presupuesto de 50.000 euros para 2011 (un 20% menor que el de 2010), no ve salida a su situación de inseguridad. Sus dos trabajadoras, Nuria Buldain y Nahikari Sánchez, se han visto obligadas a reducir su jornada laboral a la mitad. “Empezaremos en octubre, cada una con media jornada, trabajando -y cobrando, claro- cuatro horas diarias en lugar de ocho, porque de algún sitio tenemos que recortar”, dicen. Durante los fines de semana sólo abrirán la Fundación los sábados por la mañana, y darán de baja el ascensor. Las responsables del centro artístico cuentan que subsisten “con lo justo para mantenernos hasta fin de año, pero siempre con la incertidumbre. El año que viene habrá que hacer cuentas otra vez…”. La posibilidad que la Fundación Huarte Buldain tiene de ser reconocida legalmente como colección museográfica permanente pasa por la compra del legado de Patxi Buldain, como colección, por parte del Ayuntamiento de Huarte, con el que están en conversaciones. “Pero el asunto está parado. No hay dinero”, dicen. El pueblo está con ellos. “En una semana, recogimos más de 1.200 firmas de apoyo de vecinos de Huarte”, destaca Nuria Buldain. Y pone la vista en noviembre, cuando tendrán la próxima reunión con el Ayuntamiento. “Queremos saber al menos el presupuesto con el que contaremos el año que viene”, dice.

La situación del Museo de la Almadía de Burgui es “de estancamiento”. “Estamos frenados, no podemos solicitar el reconocimiento legal como museo porque el edificio en el que estamos carece de licencia de apertura. Cuando nos lo cedió en su momento el Ayuntamiento, no se tramitó esa licencia, y ahora conseguirla supone una traba importante, porque implica encargar a un equipo técnico de arquitectos un estudio sobre el edificio, sus características y carencias, y luego acometer las obras de adecuación, eliminación de barreras arquitectónicas… Pero a día de hoy ni siquiera el coste económico que implica realizar ese estudio es viable para nosotros”, explica Txaro Quel, responsable del Museo de la Almadía. “Estamos tan estancados que tenemos que vivir de pequeñas ayudas”, añade. Por suerte y por coincidencia con el Año de los Pirineos, el Fondo Europeo les ha apoyado este año. Todos los gastos del museo los cubre la Asociación de Almadieros. Aun así, se plantean reducir el tiempo de apertura. “En general -dice Quel-, se está notando una disminución del turismo, pero seguimos abiertos. Eso sí, con lo mínimo”.

La licencia de apertura es también el escollo que encuentra el Museo Etnográfico Jorge Oteiza/Colección Ciga, en Elizondo, a la hora de ser reconocido por la ley. “Al no tenerla, no podemos optar a ninguna subvención”, dice Pello Fernández, secretario de la Fundación Ciga. “Hemos hecho un esfuerzo tremendo para cumplir el requisito legal de la catalogación de la obra de la parte del museo etnográfico, hemos inventariado pieza a pieza, pero con que te falte un requisito, no puedes ni siquiera solicitar el reconocimiento legal”. Y teniendo en cuenta que el edificio del museo de Baztan es del siglo XVI, los condicionantes son grandes. “No hay salida de emergencia, ni accesibilidad para minusválidos… Todo eso lo exige la ley, y es muy difícil afrontar ahora esos cambios sin ninguna ayuda”, dice Fernández, quien lamenta no poder desarrollar los objetivos del museo todo lo que desearía: “Aún no nos hemos visto obligados a cerrar, pero no podemos realizar las actividades ricas y variadas que nos gustaría en torno a la colección y al museo etnográfico”.

gustavo de maeztu y muñoz sola En una situación difícil trabajan también los museos Gustavo de Maeztu, en Estella, y Muñoz Sola, en Tudela, debido a la reducción que, año tras año, se está aplicando en sus presupuestos. Cada uno de ellos ha recibido este año del Gobierno de Navarra, mediante convenio, la cantidad de 10.000 euros. Quince mil euros menos de lo que recibieron en el pasado año 2010. “Es una reducción importante, que nos deja en una situación bastante difícil”, reconoce la directora del Museo Gustavo de Maeztu, Camino Paredes. Pero ella en esa situación ya ha aprendido de sobra a desenvolverse. “A pesar de tener, desde 2007 hasta ahora, el 90% menos de presupuesto, mantenemos el mismo número de exposiciones”, destaca. Eso sí, financiadas por patrocinadores privados. Todo a base de doblar y triplicar si hace falta el esfuerzo personal. “Estoy recurriendo a los amigos, sacando a flote la programación gracias al apoyo económico de las amistades que he ido haciendo a lo largo de veinte años de profesión”, cuenta Paredes. La Diputación de Álava asumió los gastos del proyecto sobre Fernando de Amarica, y a final de año el museo acogerá una exposición financiada por la Diputación de Córdoba. Apoyos de fuera del territorio foral. “La ayuda que nos daba el Gobierno de Navarra no cubría ni los gastos de luz”, apunta Paredes, quien seguirá volcada en mantener “este proyecto, en el que creo”. Y el público responde a esa voluntad: en 2010, el museo acogió más de 20.000 visitas.

Manuel Motilva, director del Museo Muñoz Sola de Tudela, define la situación de “descalabro económico”. Los 15.000 euros que les ha recortado el Gobierno de Navarra respecto al año pasado le ha obligado a reducir drásticamente la actividad del centro. “Este año ni siquiera hemos tenido exposición temporal, el Día de los Museos se celebró en unas condiciones muy limitadas, y menos mal que a última hora el Gobierno de Navarra nos sufragó la actividad”, reconoce. Pero, añade, “lo más grave es que no podemos avanzar ni mejorar. Habríamos llevado a cabo acciones más ambiciosas de museografía, de marketing, de ordenamiento interno… Pero no podemos. Este año nos hemos volcado sobre todo en fomentar las visitas escolares al museo, pero también tenemos que hacer otro tipo de acciones que den frescura al centro, y retomar la exposición temporal anual, que abre muchas posibilidades”.