14 agosto, 2013

Los ladrones del Kunsthal quieren devolver los cuadros a cambio de ser juzgados en los Países Bajos

Robo Kunsthal

Como el ave Fénix, han regresado de sus cenizas. O, más bien, parece que nunca llegaron a ser quemados. Y eso que la madre de uno de los ladrones de siete obras maestras del museo Kunsthal de Rotterdam afirmó en febrero que las había destruido. Unos meses más tarde, se retractó. Y ahora resulta que los acusados, todos de nacionalidad rumana, quieren usar los picasso, monet y matisse que sustrajeron del centro holandés como moneda de cambio: sus abogados aseguran que los devolverán a condición de que su juicio se traslade de Rumanía a los Países Bajos, según informa la emisora británica BBC.

“Es más probable que las pinturas permanezcan intactas. Mi cliente dice que pueden devolvérselas a las autoridades holandesas. Pero, a cambio, quiere ser juzgado en Holanda”, ha declarado a la BBC Maria Varsii, una de las abogadas defensoras. Y otro de los letrados de los ladrones ha afirmado que estos están dispuestos a entregar “cinco” de los cuadros, lo que lleva a preguntarse qué habrá pasado con los dos restantes.

Los abogados han hecho estas declaraciones el mismo día en que ha arrancado en Rumanía el juicio contra los seis acusados del robo, de los cuales uno sigue en busca y captura. Aunque la sesión ha durado simplemente el tiempo necesario para aplazarla al 10 de septiembre, debido a que algunos de los imputados han pedido ser puestos en libertad bajo fianza, informa la agencia Europa Press.

Los cuadros fueron sustraídos del Kunsthal el 16 de octubre de 2012, en el mayor robo de arte en los Países Bajos desde que en 1991 desaparecieran 20 obras del Museo Van Gogh de Amsterdam. Las pinturas están valoradas en unos 18 millones de euros e incluyen Cabeza de Arlequín, de Pablo Picasso, El puente de Waterloo, de Claude Monet, La lectora en blanco y amarillo, de Henri Matisse y Mujer con los ojos cerrados, de Lucian Freud, entre otras.

Tras meses de silencio, las obras reaparecieron en Bucarest, cuando una experta del museo nacional de Arte de Rumanía examinó algunos cuadros que un amigo le había contado que quería vender. Al darse cuenta de que se trataba del botín del Kunsthal, la mujer avisó a las autoridades, lo que llevó hasta la detención de los sospechosos, entre ellos Radu Dogaru. Entonces, supuestamente para proteger a su hijo, Olga Dogaru desveló que había quemado los cuadros en su casa del pequeño pueblo rumano de Carcaliu. Ella misma se encargó de desmentir esta versión que, ahora, ha quedado reducida a cenizas.

Por EL PAÍS.