21 septiembre, 2015

Los Golfines de Abajo llegan al siglo XXI

golfines

El palacio [ahora museo] muestra la sobriedad y elegancia de la nobleza española que fue en evolución durante cinco siglos. Documentos que se escribieron con pluma de ave, cartas de reinas e infantas, armaduras, obras de arte y otras piezas son algunos de los tesoros que se exhiben. “Es como si hiciéramos un viaje en el tiempo. ¡Qué gran descubrimiento!”, susurran los extremeños que no pudieron disimular su emoción al atravesar el enorme portal del que fue el alojamiento de los Reyes Católicos y construido por su propio camarero Sancho de Paredes Golfín.

“Se ha recuperado una parte del corazón de la ciudad”, expresa la alcaldesa de Cáceres, Elena Nevado del Campo, con una amplia sonrisa. Destaca que gracias a esta obra, la ciudad monumental tendrá un impulso mayor en el campo turístico, histórico, económico y social. “Este palacio es el más importante de Extremadura y ahora todos conoceremos la belleza del interior que permaneció oculta”, dice.

Un camino íntimo

Cinco eruditas mujeres de la Universidad de Extremadura fueron las que apostaron por el proyecto de restauración. La ardua labor -más de un año- consistió en inventariar y catalogar cada pieza con el fin de que el espectador disfrute y entienda cada rincón del palacio. “El punto clave ha sido tratar de enseñar cómo un noble ha vivido a lo largo del tiempo. Mostrar sus costumbres navegando por sus entrañas”, cuenta Pilar Mogollón, una de las museólogas del palacio.

Un patio en el centro empapado con los rayos del sol otoñal, cuatro glamourosas salas, una extravagante capilla, una sala de batallas y un espacio de documentos antiguos son los lugares que han sido expuestos para el público.

De una sala a otra, el visitante cruza por los más interesantes objetos que llevan más de cinco siglos de existencia. Un ejemplo de ello es el Tapiz flamenco de pérgola y jarrones de Jan Aerts (autor de escasa representación en nuestro país), pieza que engalana la primera sala del palacio. El lujo y las riquezas de la aristocracia se hacen presentes: piezas y objetos dorados del siglo XIX, sofás sillones, canapés, consolas, porcelanas y relojes de bronce son algunas de las piezas que el público puede apreciar desde cerca. El secreto de la casa de los Golfines está en el patio trasero del edifico. Una remota caballeriza decorada con antiguos estribos, fustas y sillas que alguna vez los valientes jinetes usaron en las batallas y aventuras. “La historia de la familia de los Golfines es Cáceres en sí misma. Es el vestigio más valioso para nuestra cultura”, comentan los visitantes al despedirse de su recorrido.

Por Ivette Leonardi en El Mundo.