5 agosto, 2013

“Los destrozos son irreparables”

Francisco Arias de Haro es arqueólogo del conjunto de Cástulo

Francisco Arias de Haro lleva varios años siendo testigo de los múltiples expolios que se producen en los yacimientos arqueológicos. Como coordinador de las prospecciones que se llevan a cabo en la ciudad ibero-romana de Cástulo, en Linares (Jaén), Arias no esconde su impotencia por una tendencia que, lejos de reducirse, parece que cada vez cuenta con más amigos de lo ajeno. “Intentan hacerse pasar por simples aficionados, como si fueran a buscar setas, pero saben muy bien lo que buscan y conocen a la perfección los lugares que exploran”, indica este arqueólogo, que antes trabajó en yacimientos de Almería. Más allá del valor de las piezas que puedan sustraerse, los arqueólogos lamentan los daños, a veces irreparables, que sufren los bienes expoliados. “Lo más grave es cuando se destroza la secuencia estratigráfica de un yacimiento, es algo irreparable que se pierde para siempre”, expone Arias de Haro. A estos profesionales les sorprende cada vez más los sofisticados medios empleados por los expoliadores. “En ocasiones, con los detectores de metales han llegado a perforar tumbas con más de un metro de profundidad buscando monedas u otros objetos de valor”, agrega el arqueólogo de Cástulo.

¿Y cómo proteger los yacimientos? Arias de Haro no oculta cierto escepticismo al respecto: “Son miles de yacimientos esparcidos por toda la geografía, y la mayoría están en terrenos particulares donde el margen de maniobra es más limitado. Habría que vallar una provincia entera como Jaén para evitar a estas mafias”. Solo en Jaén hay registrados más de 500 yacimientos de arte ibero, la mayoría de ellos diseminados por terrenos de particulares.

Pese a que la preocupación es latente entre los arqueólogos e historiadores del Arte por la proliferación de ataques vandálicos a las zonas arqueológicas, Arias de Haro admite que algo se ha avanzado en los últimos años: “Cuando empecé en Cástulo había expolios casi todos los días, y al menos ahora se han frenado”. Mucho ha tenido que ver en ello la mayor vigilancia por parte de los agentes de las fuerzas de seguridad, muchos de los cuales han recibido cursos de formación sobre el patrimonio por parte de la Junta.

Los argumentos que esgrimen los que expolian yacimientos arqueológicos tampoco son creíbles para los arqueólogos. “Aseguran que son lugares que nunca se van a excavar para justificar sus acciones, pero se equivocan”, señala el profesional. Pone como ejemplo al yacimiento de Cástulo, cuyos orígenes se remontan al Neolítico y que fue durante la Edad del Bronce un destacado centro ligado a la actividad metalúrgica del cobre, el plomo y la plata.

“Hace muchos años nadie pensaba que Cástulo iba a ser lo que es hoy, uno de los principales reclamos arqueológicos y turísticos del norte de Andalucía”, sintetiza el arqueólogo jiennense. Cástulo espera para este año más de 40.000 visitas. A ello ha contribuido de forma decidida el descubrimiento del mosaico de Los amores, reconocido por la revista National Geographic como uno de los 10 descubrimientos más importantes de 2012.

Por Ginés Donaire para El País.