2 marzo, 2013

Las Estancias de Rafael en el Vaticano, restauradas

La semana pasada se presentaron los trabajos finalizados coincidiendo con el 500 aniversario de la muerte de su hacedor, el papa Julio II.

Han requerido una treintena de años los trabajos de conservación de las llamadasEstancias de Rafael, presentados tras su conclusión, el 21 de febrero, cuando se cumplían 5 siglos de la muerte del papa Julio II (Albisola, 1443 – Roma, 1513). El controvertido pontífice guerrero-mecenas, en el trono papal desde 1503, pasó a la historia por haber convocado en el Vaticano a artistas de la talla de Miguel Ángel y Rafael y por haber transformado Roma en una ciudad renacentista.

La última en desmontar los andamios de las intervenciones iniciadas en 2002, bajo la dirección científica de Arnold Nesselrath, ha sido la pared del Encuentro entre el papa León Magno y Atila, tras la de la Expulsión de Heliodoro del templo, la Liberación de San Pedro de la cárcel y el Milagro de Bolsena, pintadas al fresco en la Estancia de Heliodoro(660×750 cm aprox.) la más elevada demostración de la habilidad del divino Rafael, desplegada entre 1512 y 1514.

Impregnados de la maestría de Miguel Ángel, del retrato renacentista de Lorenzo Lotto y del cromatismo véneto de Sebastiano del Piombo, estos frescos aparecen como un prodigio totalmente nuevo del joven Rafael. Asimismo, cabe recordar la importancia y el papel diplomático de la Estancia de Heliodoro donde los papas, a inicios del siglo XVI, recibían a sus visitantes en audiencias privadas, una función sustituida actualmente por laBiblioteca Privada del Papa.

El estudio del ciclo completo de las Estancias de Rafael se inició en 1982, en la Estancia del Incendio de Borgo, basado en nuevos principios técnicos, críticos y estéticos que han marcado el mundo de la conservación. A la restauración de esta Estancia siguió en los años 90 la de la Estancia de la Signatura, concluída en 1999 para la celebración del Año Santo de 2000.

El estado que presentaban los frescos tanto de la Estancia de Heliodoro como los de las otras Estancias de Rafael, revelaba los efectos de los numerosos remedios que a lo largo de los siglos se  llevaron a cabo contra el deterioramiento natural, como la estaticidad de las estructuras arquitectónicas, o para la reparación de abrasiones, arañazos y otros actos vandálicos producidos en las visitas. Los primeros arreglos se practicaron para paliar los daños provocados por los Lansquenetes durante el Saqueo de Roma de 1527. Fue en el siglo XVIII cuando se introdujo un concepto moderno para la conservación de los frescos, que adoptaba únicamente la limpieza, eliminando todos los retoques que no pertenecían a la obra original.

De hecho, además de contribuir a una respetuosa conservación de las Estancias de Rafael, las intervenciones de ‘lavado’ empleadas por los talleres vaticanos han sido tan delicadas que nadie ha podido percatarse de la más mínima modificación.

 

Por Carmen del Vando Blanco de Descubrirelarte.es