15 abril, 2014

Las cuevas nuevas de Navalcarnero presentan “riesgo de hundimiento”

navalcarnero

Las cuevas bajo la plaza principal de Navalcarnero (26.000 habitantes), que no existían hace 10 años, corren “riesgo de hundimiento” según un informe de la Comunidad al que ha tenido acceso EL PAÍS. Ante la amenaza de derrumbamiento, el Gobierno regional (Partido Popular), recomendó a Baltasar Santos, alcalde desde 1995 y también del PP, realizar un estudio de seguridad de las cotas de apoyo de las cimentaciones de los edificios del perímetro de la plaza de Segovia. La Dirección General de Patrimonio también considera “preciso la elaboración, por técnicos competentes” del Consistorio, de un informe sobre los daños observados en la mayoría de las fachadas de los soportales de la plaza, para esclarecer si han sido provocados por las galerías que recorren el subsuelo.

Con una extensión aproximada de 7.000 metros cuadrados, el poder municipal asegura que la antigüedad de los subterráneos se remonta a varias centurias, afirmación que rechazan desde la oposición y el Ejecutivo de Ignacio González. Excepto bajo algunas viviendas de la plaza, los expertos de la Comunidad no aprecian “la existencia de cuevas-bodegas de cronología antigua”, como ya advertían algunos técnicos municipales, críticos con la construcción de extensas galerías y en distintos niveles sin los permisos necesarios y en una zona declarada Bien de Interés Cultural (BIC).

La Consejería de Empleo, Turismo y Cultura que dirige Ana Isabel Mariño trata de aclarar si los desperfectos observados en la mayoría de las fachadas de la plaza han sido provocados por “las cuevas y/o galerías del subsuelo, las nuevas galerías ejecutadas o la ineficacia de las obras de fortificación realizadas. O cualquier otra causa”. Así, la Comunidad muestra su inquietud por el hecho de que no se haya estudiado —si así ha sido, no figura en la documentación que le dio el Consistorio— el tipo de suelo para comprobar si es “lo bastante cohesivo” y adecuado con los trabajos de excavación y sustentación realizados. Los expertos del Gobierno regional entienden que “tampoco se justifica” el patrón utilizado de arcos fajones de ladrillo “y su eficacia estructural”. Y advierten: “El techo de una galería de sección adecuada y el frente de ataque no pueden mantenerse estables mucho tiempo”.

Ahí no acaban las dudas sobre la resistencia del complejo excavado. La Comunidad observó “desprendimientos”, en concreto de los paramentos, de componente arenosa, entre arcos de ladrillo. Patrimonio concluyó que podían estar ocasionados por “cambios de la higrometría debido a una ventilación ineficaz”. De hecho, también se apreciaron humedades. Más razones para conocer “con exactitud la naturaleza y condiciones del terreno”.

Iniciadas en 2004, las obras están paralizadas desde 2011 (año en el que la Comunidad abrió el dossier Navalcarnero) tras una denuncia presentada por el PSOE al carecer siquiera de un proyecto técnico o de la autorización de la Dirección General de Patrimonio por ser un área de especial protección de Patrimonio Histórico.

La Comunidad ha abierto un expediente sancionador por las obras en el subsuelo de la plaza al haberse realizado “sin autorización y por posibles daños a las estructuras originales”. La falta, considerada muy grave, supone una multa de hasta un millón de euros al Consistorio, según fuentes regionales. El castigo no suena excesivo si se compara con la deuda municipal, de unos 250 millones de acuerdo con las estimaciones más prudentes.

Mientras, Santos se enroca en las cuevas datan de 350 años e insiste en seguir adelante con el proyecto. Conocidas como cuevas del Concejo, las galerías discurren a través de rampas y escalones con un trazado zigzagueante de varios centenares de metros de longitud que atraviesa de noroeste a sureste el subsuelo de la plaza de Segovia, “llegando a entrecruzarse en dos niveles”. En el Ejecutivo madrileño llama la atención la existencia de varios niveles de galerías, “circunstancia que se aleja de la realidad de este tipo de construcciones históricas y tradicionales realizadas con medios perentorios y sin estructuras de refuerzo”. Un hecho que, además, “dificultaría sobremanera la superposición de plantas sin que existiesen derrumbes”. La apuesta por “numerosos escalones y varios niveles” se alejan de las soluciones “habituales” que se empleaban en Navalcarnero “al implicar evidentes dificultades en el uso de las mismas”, ya fuera en el tránsito como en el movimiento de grandes tinajas.

La oposición —el PP tiene 12 concejales, por siete del PSOE, uno de IU y otro del Partido Democrático Popular— calcula que se han gastado en las cuevas más de 25 millones, mediante el desvío de partidas económicas de otros proyectos municipales.

Por José Marcos en El País.