15 mayo, 2013

Las bicicletas tendrán el tráfico restringido por el pasaje del Rijksmuseum

Rijksmuseum

El Ayuntamiento del distrito donde se alza el Rijksmuseum de Ámsterdam, recién abierto tras 10 años de obras, limitará el tráfico de bicicletas por el arco que atraviesa el edificio para evitar accidentes. Llamado coloquialmente pasaje, es un atajo que comunica el centro y el sur de la ciudad y lo usan unos 11.000 ciclistas diarios. A partir del próximo lunes permanecerá cerrado para ellos entre las 8.00 y las 18.00. La nueva entrada de la pinacoteca (que abre de 9.00 a 17.00) aparece en los laterales del arco, y bicis y peatones se mezclarían inevitablemente. En 2005, las mismas autoridades locales cedieron a la presión de la Federación Ciclista de la ciudad y forzaron a los arquitectos españoles, Antonio Ortiz y Antonio Cruz, a modificar el diseño con el que ganaron el concurso internacional de reforma del museo. La entrada que ellos proponían para el emblemático edificio aparecía en medio del polémico túnel. Velocípedos y visitantes podían moverse por los lados. Forzados por las circunstancias, el diseño definitivo fue el contrario: las bicicletas por en medio y las puertas, y los turistas, a los lados. La polémica retrasó dos años los trabajos, que han costado al final 375 millones de euros.

Al saber que los ciclistas serán frenados, la reacción de Ortiz y Cruz es doble. “Sería deseable que hubieran llegado a esta conclusión durante las obras para evitar retrasos. Por otro lado, ya que tuvimos que modificar el proyecto original para que pasaran las bicicletas, valdría la pena verlas circular por fin por allí”, han afirmado en conversación telefónica desde Sevilla.

“La seguridad del público que acude al Rijksmuseum es fundamental, por eso hablaremos ahora con sus responsables para ver cómo manejar el flujo de masas”, asegura el Ayuntamiento, que quiere evitar a toda costa posibles accidentes. Este museo es una de las mayores atracciones de Holanda y uno de los mejores del mundo. “El Consistorio ha optado por preservar la seguridad de todos, que ha sido siempre nuestra mayor preocupación”, asegura, de su lado, Boris de Munnick, portavoz del Rijksmuseum. Y añade: “El pasaje no es nuestro. Es un espacio público, por eso uniremos fuerzas con la municipalidad”.

La reapertura del Rijksmuseum ha superado todas las expectativas. La casa que guarda a los maestros del Siglo de Oro, en especial Rembrandt y Vermeer, esperaba vender unas 4.500 entradas diarias. Los visitantes rondan en este momento los 10.000, y parte del éxito se debe a que la plaza de los Museos de Ámsterdam ha recuperado su esplendor. En la misma coinciden el de Van Gogh y el de Arte Moderno (Stedelijk), y todos funcionan ya a pleno pulmón después de sendas reformas. “La gente va a pie de uno a otro, y la plaza y sus alrededores, se ha convertido en una especie de isla de peatones. No sabemos lo que durará, pero ante esta situación lo mejor es reforzar la seguridad vial”, subraya De Munnick.

Por Isabel Ferrer en El País.