10 junio, 2013

La Unesco eleva a 4.200 los manucritos perdidos en Tombuctú

Manuscritos Tombuctú

El número de manuscritos robados o quemados en la histórica ciudad de Tombuctú por los grupos radicales islámicos que controlaron el norte de Malí entre junio de 2012 y enero de 2013 se eleva a 4.200, según los nuevos datos ofrecidos hoy por la Unesco.

La situación es mucho más alarmante de lo que creíamos, ahora pensamos que los manuscritos perdidos, incluidos los quemados y los robados, son unos 4.200 y no entre 2.000 y 3.000» como se calculó en un primer momento, explicó Lazare Eloundou Assomo del Centro de Patrimonio Mundial de la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

La Unesco llevó a cabo entre el 28 de mayo y el 3 de junio una misión en Tombuctú, encabezada por Assomo, para evaluar los daños sobre el patrimonio y establecer una lista de prioridades.

En una rueda de prensa celebrada hoy en Tombuctú, Assomo, que insistió en varias ocasiones en que «el daño causado al patrimonio cultural de Tombuctú es mayor» de lo que se pensaba, indicó que el «plan de acción para la rehabilitación y preservación de los manuscritos antiguos es de once millones de dólares (8,3 millones de euros)». No obstante advirtió de que los expertos trabajarán ahora «para definir de manera más detallada estos daños».

Según la Unesco, en Tombuctú se conservan unos 300.000 manuscritos en colecciones privadas y públicas, muchos de los cuales datan de entre los siglos XIII y XVI y tratan de cuestiones religiosas, matemáticas, medicina, astronomía, música, literatura, poesía o arquitectura.

Entre las colecciones privadas de la ciudad que fueron asaltadas se encuentra la que alberga el centro de investigación Ahmed Baba, creado en 1974 con apoyo de la Unesco y que albergaba 40.000 manuscritos, 10.000 de ellos digitalizados.

Mausoleos destrozados

Assomo también relató que catorce mausoleos de la ciudad, entre ellos algunos incluidos en la Lista del Patrimonio de la Humanidad, fueron totalmente destruidos, además de otros dos situados en la mezquita de Djingareyber.

Los grupos radicales islámicos como Ansar al Din y terroristas como Monoteísmo y Yihad en África Occidental (MYAO), que se hicieron por la fuerza con las provincias septentrionales de Tombuctú, Gao y Kidal, lanzaron una cruzada contra todo edificio que consideraban nacido de tradiciones heréticas.

La adoración de santones o la peregrinación a sus tumbas se considera una práctica contraria a la tradición del islam suní y numerosos grupos de corriente extremista han intentado erradicar por la fuerza estas costumbres arraigadas en la cultura popular de numerosos países musulmanes.

La misión dirigida por la Unesco con el apoyo de la Misión de la ONU para Mali (MINUSMA), incluyó también la colaboración de media docena de instituciones, así como de expertos malienses, de la Unión Europea y de Francia.

Por ABC.es