11 noviembre, 2014

La transparencia y la confiabilidad, valores esenciales en seguridad

jesus-alcantarilla

Los modelos sociales representativos del siglo XXI han experimentado cambios sustanciales que demandan nuevos paradigmas de interrelación. Los modelos jerárquicos de antaño han dado paso a sistemas sociales plurales, y por tanto complejos. De ahí que los diferentes actores sociales deban ser capaces de entender la nueva realidad y desarrollar nuevas vías y metodologías de conexión y actuación.

A este contexto social no es ajena la seguridad. Necesitamos nuevos planteamientos para abordar esa realidad compleja a las que nos enfrentamos cotidianamente. La transparencia y la confiabilidad son valores esenciales para este nuevo itinerario de la seguridad.

Los medios, y otros agentes de referencia en la generación de opinión pública, suelen manifestar que es difícil que haya prosperidad sin seguridad. Comparto esta reflexión. Pero para que el bienestar, la mejora de la situación en nuestra sociedad, su éxito o su desarrollo favorable, sea un proceso continuo deben transcurrir por carriles nuevos, nítidos, que permitan la circulación de la información y el conocimiento de forma equitativa. Para ello pienso en la necesidad y la oportunidad de ejercer y demandar transparencia y confiabilidad en cualquier actividad, pero especialmente en nuestro sector.

Como profesionales debemos articular nuestros principales fines y objetivos para conseguir que la seguridad sea una mirada, una actitud garante e inclusiva que haga posible la interrelación humana –individual, colectiva, institucional, organizativa, etc. Ese sea quizás nuestro patrimonio más preciado, el de generar las condiciones adecuadas, velar por su mantenimiento, para lograr que la seguridad sea apreciada como un factor de cohesión y libertad social que necesita de la cooperación de todas las instituciones públicas-privadas , de las empresas, las organizaciones, las asociaciones, las fundaciones, etc- para lograrlo.

La credibilidad, como profesionales y como sector, pivota en el compromiso de que todas nuestras acciones, decisiones, argumentos, etc, estén diseñadas desde la sinceridad, la responsabilidad enfocados en el bien común y no en los intereses reduccionistas.

La ciudadanía, la sociedad, nuestro mundo, necesita que todos los profesionales que nos dedicamos a este sector tengamos las capacidades necesarias parar generar confianza gracias a nuestra calidad humana y formación profesional.

Generar confiabilidad debería ser uno objetivo sistemático y alcanzable. Aquel que nos permitirá aprovechar los recursos, siempre limitados y escasos, para realizar nuestras funciones de servicio en favor del bienestar de la comunidad y la salvaguarda de sus bienes, en lugar de malgastarlos en procesos de justificación, de defensa, de alegación, etc.

Los nuevos tiempos requieren de modelos que integren sistemas relacionados en red, donde la transparencia y la confiabilidad de nuestro conocimiento nos permitan navegar por nuevos canales y a una velocidad inaudita hasta ahora. La transparencia y su confiabilidad debe y ha de ser, un proceso participativo, que ayude a formar parte de un nuevo paradigma en nuestra cultura de la seguridad en el ámbito social.

La transparencia y la confiabilidad hacen de acelerador en bien de la sociedad, al tiempo que sintetizan conductas que nos hacen próximos y veraces. Una forma de afianzar el presente y promover el futuro.

La valía de las organizaciones se refleja en base a factores como la calidad, los códigos éticos, la cultura. Y se alimentan de una vitamina esencial para la permanencia de la actividad, los “buenos hábitos”.

La mejor premisa de la transparencia y la confiabilidad es “nada para los demás que no quiera para mí”. Lo más determinante es trabajar la distorsión en el comportamiento, tanta veces obvidada, frente a determinadas acciones, reacciones, etc.

Es fundamental que nos enfoquemos en mantener las mejores condiciones -de tranquilidad, de economía, de recursos- para lograr los fines que le dan sentido a nuestra labor.

En nuestro idioma existen dos palabras fundamentales: el “sí” y el “no”. En seguridad se utilizan con profusión y no todos los actores las entienden de la misma manera. Sin embargo, cuando conseguimos que los argumentos de nuestros mensajes se comprendan, ganamos todos. Ser transparente en una actitud y una decisión para elaborar argumentos de mejora continua. De esta forma seguimos ganando todos.

Una de las principales tareas del profesional de la seguridad es la de “generar transparencia y confiabilidad profesional”, como una estrategia para anticipar y atajar los riesgos. Esa transparencia en la seguridad la entiendo como la competencia para transmitir a la sociedad conciencia y confianza en las sinergias para prever y adelantarse a los posibles riesgos.

El binomio transparencia-confiabilidad aplicado a nuestra interrelación con todos los agentes con los que nos vinculamos –el estado, la ciudadanía, organizaciones y empresas, el sector profesional, etc- es la mejor combinación para consolidar nuestras estrategias de seguridad –cultura, modelos, sistemas, riesgos, respuestas, evaluaciones, etc.

Y para finalizar, citaré algunas necesidades que considero determinantes para la asunción de la transparencia y la confiabilidad como ejes en una cultura de la seguridad adecuada para dar respuesta a las demandas actuales.

• La necesidad de dar respuesta al catálogo de nuevos riesgos -la transnacionalidad, la mutabilidad, etc.

• La necesidad de generar una línea de continuidad entre los factores internos de la seguridad y las demandas contextuales.

• La necesidad de validar la cultura de la seguridad como garante de un modelo de convivencia basado en valores.

• La necesidad de racionalizar y maximizar los recursos disponibles en un contexto creciente de limitación de recursos.

• La necesidad de implementar la gestión integral frente a la coordinación tradicional (enfoque integral).

Jesús Alcantarilla
Presidente de Protecturi