19 febrero, 2013

La soledad del Cristo de Rabeda

El calvario que se guardaba en la sacristía de la parroquia ourensana de Santa Cruz da Rabeda se ha quedado sin la Dolorosa que acompañaba al Cristo doliente. Una imagen de la Virgen de los Dolores, un pequeño busto tallado y policromado del siglo XVIII que formaba pareja con un Cristo con corona de espinas, desapareció de la iglesia parroquial de Santa Cruz da Rabeda -en el municipio ourensano de San Cibrao das Viñas- hace una semana. El párroco de la iglesia, Ángel Fernández, denunció el robo el pasado viernes ante la Guardia Civil de Ourense.

Ambas imágenes se encontraban en la sacristía de la iglesia y no se usaban para el culto. Aunque la nota de la Guardia Civil sobre la denuncia se refería a un presunto robo con fuerza en el que los autores habrían manipulado la puerta de la entrada de la iglesia para sustraer la imagen, el párroco relató ayer que el robo pudo producirse el pasado martes por la tarde, cuando la iglesia estaba abierta mientras trabajaba dentro la mujer de la limpieza.

Al parecer, la asistenta salió a buscar agua al exterior y ese momento pudo ser aprovechado por el intruso para apoderarse de la talla. Según informó después la limpiadora al párroco, ella había visto a un hombre en la iglesia, pero no pudo dar más referencias sobre su identidad. El sacerdote comprobó que faltaba la talla posteriormente, al entrar en la sacristía.

 

Un busto pequeño

La imagen sustraída en Santa Cruz da Rabeda era parte de un conjunto de un calvario, un busto pequeño, según describió el párroco. Su pequeño tamaño pudo facilitar, supuestamente, que el intruso se la llevara de forma discreta, pasando inadvertido para la mujer de la limpieza, que lo había visto previamente en la iglesia.

De acuerdo con los datos aportados por el delegado diocesano de patrimonio, Miguel Ángel González García, se trata de «una obra delicada, de cierta categoría. Es una talla del siglo XVIII, posiblemente una obra vallisoletana». La imagen se valoró aproximadamente en 12.000 euros en la denuncia presentada por el párroco ante la Guardia Civil.

 

Sin seguro

La parroquia no tenía seguro contra robos, según explicó el cura, quien indicó que nunca antes habían sufrido un suceso similar en la iglesia que atiende. No obstante, los robos en iglesias se han producido de forma reiterada en los últimos tiempos.

La desaparición de la talla de la Dolorosa suscitó comentarios entre los parroquianos, preocupados por que se produzcan robos de este tipo en la zona. Pero, de momento, no hay pistas sobre quién pudo ser el autor. El Juzgado de Instrucción número 1 de Ourense se hizo cargo de las diligencias abiertas por este asunto.

Por Maite Rodríguez de La Voz de Galicia.